Conferencia · tomo X

ESQUEMA DE PLATICA A LAS DAMAS

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2.

En segundo lugar, entregarse a Dios para vivir como verdaderas damas de la Caridad, que es lo mismo que damas que aman a Dios y al prójimo. 3.

Visitar con fidelidad el hospital y a los niños; la vista de sus desgracias os animará a socorrerlos.

También es una buena práctica lo que se hace en ocasiones, preguntarse, por ejemplo después de la comunión: ¿Por qué eres tú dama de la Caridad?

Es para procurar todo el bien que pueda a los pobres enfermos del hospital y a los niños expósitos. 276 [195,XIII,797-800] ESQUEMA DE PLATICA A LAS DAMAS Sobre la obra de los niños expósitos [Entre 1640 y 1650] 1 Para la reunión general de los niños expósitos.

Hace poco os hablé brevemente de vuestros niños abandonados, ya que teníamos otros muchos asuntos que tratar y nos parecía que las oficialas podrían atender a sus necesidades sin hablar de ello a la compañía.

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Pero puesto que la experiencia nos ha hecho ver que no es posible, os hablaremos hoy de ellos, para deciros que se encuentran en una gran necesidad y que solamente nos queda para poder seguir alimentándolos durante seis semanas, por lo que resulta necesario estudiar los medios para atender a lo que necesitan: 1.

Porque se encuentran en necesidad extrema y estáis obligadas a mirar por ellos.

Non pavisti, occidisti.

Se puede matar a un pobre niño de dos maneras: o por muerte violenta, o negándole la comida. 2.

Porque Nuestro Señor os ha llamado para que seáis sus madres.

Y he aquí el orden que se ha seguido para ello: primeramente, hizo que os buscaran durante dos o tres años ________ Documento 276.

Autógrafo.

Archivo de la Misión, original. 1.

Esta plática conviene a las circunstancias en las que se encontraba la obra de los niños expósitos entre estas fechas. 940

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los señores de Notre-Dame; 2º habéis tenido varias reuniones con esta finalidad; 3º habéis hecho muchas oraciones a Dios por ello; 4º os habéis aconsejado de personas prudentes; 5º habéis hecho una prueba; 6º finalmente, habéis tomado esa resolución.

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Y he aquí los motivos que se os presentaron: 1º Que nos habían informado de que esos niños estaban mal atendidos: ¡una nodriza para cuatro o cinco niños! 2º Que se les vendía a los mendigos a ocho sueldos la pieza; les rompían los brazos y las piernas para evitar la piedad de la gente y que les diesen limosna, y los hacían morir de hambre. 3º Que algunas mujeres que carecían de hijos, por no dárselos sus maridos o los miserables que las mantenían, los tomaban y los consideraban como propios; efectivamente, desde hace dos años hemos encontrado a tres o cuatro de esa clase. 4º Que les daban píldoras de láudano, que son un veneno, para hacerles dormir; y es cierto que se ha hecho así. 5º Que desde hacía cincuenta años, ninguno de ellos ha logrado sobrevivir, a no ser algunos de los adoptados como hijos supuestos. 6º Y finalmente, para colmo de males, que muchos de ellos morían sin ser bautizados.

Estos son los motivos que os obligaron a encargaros de ellos.

Así pues, la Providencia os ha hecho madres adoptivas de esos niños.

Fijaos bien madres adoptivas.

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Se trata de un vínculo que habéis contraído con ellos, de forma que, si vosotras abandonaseis a esos pobres niños, no tendrían más remedio que morir.

¿Quién podría impedirlo?

La administración pública no ha podido impedirlo hasta ahora.

Si vosotras no podéis, ¿quién lo hará?

Ciertamente que nadie.

Según esto, señoras, están ustedes obligadas a asistirles por dos motivos distintos: 1º por tratarse de extrema necesidad; 2º por ser madres suyas.

Los medios: 1º Rezar a Dios por este fin; 2º Comulgar una vez por esta intención; 941

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3º Hablar de esto con los parientes y amigos; 4º A los predicadores, por medio de los señores párrocos; 5º Finalmente, pensar muy bien si habrá que dejarlos o seguir adelante esforzándose un poco más durante este año. 1.

Si los abandonáis, ¿qué es lo que dirá Dios, que os ha llamado para esto? 2.

¿Qué dirá el rey y el magistrado que, con sus cartas patentes y registradas, os ha confiado el cuidado de esos pobres niños? 3.

¿Qué dirá el público, que os aclamó y os llenó de bendiciones al ver que os cuidabais de ellos? 4.

¿Qué dirán esas pequeñas criaturas? «¡Ay, queridas madres!

¿Nos vais a abandonar?

Pase el que nos abandonaran nuestras propias madres, pues eran malas; pero si lo hacéis vosotras, que sois buenas, es lo mismo que decir que Dios nos ha abandonado y que no es nuestro Dios». 5.

Finalmente, ¿qué diréis vosotras mismas en la hora de la muerte, cuando Dios os pregunte por qué habéis abandonado a esas pequeñas criaturas?

Todo esto, señoras, parece exigir que os esforcéis un poco más.

Objeciones. 1.

La necesidad de los tiempos, que va empobreciendo a todos, de forma que apenas va quedando para poder vivir.

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Respondo, señoras, que no padeceréis necesidad.

Qui miseretur pauperis numquam indigebit 2; Foeneratur Domino qui miseretur pauperis 3. 2.

Sois un centenar.

Si cada una hiciera un esfuerzo hasta 100 libras, habría más de lo necesario.

Si lo hicieran cincuenta y las demás dieran algo, bastaría con lo que ya se tiene. 3.

Yo no tengo dinero.

¡Ay!

¡Cuántos cachivaches hay en vuestra casa, que no sirven para nada!

Señoras, ¡qué lejos estamos de la piedad de los hijos de Israel, cuyas mujeres entregaban sus joyas para hacer un becerro de oro!

Pero luego habrá que seguir hasta el infinito y todo el mundo abandonará a sus hijos.

A esto respondo que no.

Hace ________ 2.

Prov 28, 27. 3.

Prov 19. 17. 942

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VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.

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