Documento · tomo X
VISION DE LOS TRES GLOBOS
Padre D.
Maurice, provincial de los barnabitas, al Padre Dom Joyeux, prior de los cartujos, al Padre Julián de Hayneufve, rector del colegio de los jesuitas, y al Padre Mathieu, prior de los jacobinos reformados del convento de San Honorato de esta ciudad de París, o a tres de los padres enumerados en ausencia de los demás, para que por ellos se arreglen y terminen las diferencias mencionadas; y por modo de provisión manda todo lo que ellos juzguen conveniente para el buen orden y disciplina de dicha casa, sin que obsten oposición o apelación alguna, de interponerse las cuales, Su Majestad se las reserva a sí propio y a su Consejo, quedándoles vedadas a los demás jueces.
V ERTHAMON, SEGUIER En Saint-Germain-en-Laye, 13 de enero de 1641. 50 [34,XIII,125-128] VISION DE LOS TRES GLOBOS [1641] Yo, Vicente Depaul, indigno superior general de la congregación de los sacerdotes de la Misión, certifico que hace unos veinte años Dios me concedió la gracia de tratar con la difunta venerable madre de Chantal, fundadora de la santa orden de la Visitación de Santa María, tanto de palabra como por escrito, no sólo en el primer viaje que hizo a esta ciudad, hace unos veinte años, sino también en otros que hizo luego, en todos los cuales me honró con la confianza de manifestarme su vida interior, que siempre me pareció estaba llena de toda clase de virtudes, especialmente de fe, a pesar de que durante toda su vida se vio tentada con pensamientos contrarios, y que tenía una incomparable confianza en Dios y un amor inmenso a su divina bondad, un espíritu justo, prudente, templado y fuerte en un grado eminentísimo, distinguiéndose también en la ________ Documento 50.
Autógrafo.
Archivo de la Visitación de Annecy, original. 140
humildad, la mortificación, la obediencia, el celo de la santificación de su santa orden y de la salvación de las almas del pobre pueblo; en una palabra, nunca observé en ella ninguna imperfección, sino un ejercicio continuo de toda clase de virtudes, y que, a pesar de gozar aparentemente de la paz y tranquilidad de espíritu de que gozan las almas que han llegado a tan alto grado de virtud, sufría sin embargo penas interiores tan grandes que me dijo y escribió varias veces que su espíritu estaba lleno de tentaciones y abominaciones y que tenía que esforzarse continuamente en apartar la mirada de su interior por no soportar la visión de su alma, tan llena de horrores que le parecía la imagen del infierno; a pesar de sufrir de este modo, nunca perdió la serenidad de su rostro ni se desvió en lo más mínimo de la fidelidad que Dios le pedía en el ejercicio de las virtudes cristianas y religiosas, ni en la solicitud prodigiosa que tenía por su santa orden; por eso creo que era una de las almas más santas que he conocido en la tierra y que es ahora bienaventurada en el cielo; no dudo de que Dios manifestará algún día su santidad, como he oído que ya lo ha hecho en varios lugares de este reino de diversas maneras, he aquí una que le ha sucedido a una persona digna de fe 1, de la que estoy seguro que preferiría antes morir que decir una mentira.
Tomo X · página PDF 139Esa persona me ha dicho que, cuando se enteró de que nuestra difunta se hallaba en extrema gravedad, se puso de rodillas para rezar a Dios por ella; el primer pensamiento que le vino a la mente fue hacer un acto de contrición por los pecados que había cometido y comete de ordinario; inmediatamente después se le apareció un pequeño globo de fuego, que se elevaba de la tierra y fue a juntarse en la región superior del aire con otro globo mayor y más luminoso; luego los dos, reducidos a uno solo, se elevaron más arriba, se introdujeron y empezaron a brillar en otro globo infinitamente más grande y más luminoso que los otros; entonces se le dijo interiormente a aquella persona que el primer globo era el alma de nuestra venerable madre, el segundo el de nuestro bienaventurado Padre y el otro la esencia divina, y que el alma de nuestra ________ 1.
El propio san Vicente: cf. tomo II, 585, 179-180. 141
venerada madre se había reunido con la de nuestro bienaventurado Padre, y ambos con Dios, su soberano principio.
Me dijo también aquella persona que, al celebrar la santa misa por nuestra digna madre inmediatamente después de saber la noticia de su bienaventurado tránsito, cuando estaba en el segundo Memento, en que se reza por los muertos, pensó que hacía bien al rezar por ella, pues quizás estaba en el purgatorio por ciertas palabras que había dicho en una ocasión, que parecían ser pecado venial, y que entonces volvió a ver la misma visión, los mismos globos y su unión, y que le quedó un sentimiento interior de que aquella alma era ya bienaventurada y no tenía necesidad de oraciones; esto se le quedó tan impreso en el alma, que la ve siempre en ese estado cada vez que piensa en ella.
Lo que puede hacer dudar de esta visión es que aquella persona tiene tan gran estima de la santidad de aquel alma bienaventurada que no lee jamás sus respuestas sin llorar pensando que es Dios el que inspiró lo que ellas contienen a ese alma bienaventurada, y que dicha visión es por tanto un efecto de su imaginación.
Y lo que hace pensar que se trata de una verdadera visión es que esa persona no se muestra nunca sujeta a ellas y nunca ha tenido más visión que ésta.
En fe de lo cual, firmo la presente de mi propia mano y la sello con mi sello.
V ICENTE DEPAUL 51 [35,XIII,128-132] REGLAMENTO DE LOS ECLESIÁSTICOS MIEMBROS DE LA CONFERENCIA DE LOS MARTES Memoria según la cual se propone vivir la compañía de eclesiásticos de París, con la ayuda de Dios y con el beneplácito del señor arzobispo, para conservarse en la disposición que ________ Documento 51.
Archivo de la Misión; copia del siglo XVII o XVIII. 142
Dios les quiso dar durante los ejercicios espirituales que hicieron para disponerse a la recepción de las órdenes sagradas. 1.
La compañía de señores eclesiásticos que se reúnen todos los martes en San Lázaro o en el seminario de la congregación de la Misión I tiene como fin honrar la vida de nuestro señor Jesucristo, su sacerdocio eterno, su santa familia y su amor a los pobres.
Por eso cada uno de ellos procurará conformar su vida con la de Cristo, procurar la gloria de Dios en el estado eclesiástico, en su familia y entre los pobres, incluso entre los del campo, según sus ocupaciones y los talentos que Dios le haya dado. 2.
Estará compuesta solamente de eclesiásticos promovidos a las sagradas órdenes, que serán admitidos después de un examen suficiente de sus costumbres. 3.
Los que deseen ser admitidos en dicha compañía harán el retiro espiritual en San Lázaro cuando puedan, y una confesión general de su vida pasada; si ya lo han hecho otras veces, harán sólo una confesión general del tiempo transcurrido desde la última. 4.
Los de la compañía se confesarán al menos una vez por semana y, siempre que les sea posible, con el mismo confesor. 5.
Los sacerdotes celebrarán la santa misa todos los días, siempre que puedan hacerlo con comodidad, y los demás comulgarán todos los domingos y fiestas principales del año; tanto los unos como los otros procurarán hacer un retiro espiritual todos los años. 6.
A fin de vincularse más delante de Dios con nuestro señor obispo y con el cuerpo de la compañía, todos harán un ofrecimiento, a manera de propósito, todos los años, el día del Jueves santo, renovando las promesas que hicieron a Dios en el día de su santo bautismo, la de obediencia que hicieron a su prelado el día de las órdenes y el propósito de morir en la compañía y observar su reglamento.
He aquí poco más o menos cómo puede hacerse este ofrecimiento: ¡Viva Jesús!
¡Viva María!
Salvador del mundo, Jesucristo, yo... te escojo hoy como único modelo de mi vida y te ofrezco el propósito irrevocable de vivir según las promesas que hice en el santo bautismo y el día en que recibí las sagradas órdenes. 143
y me propongo observar el reglamento de la compañía de eclesiásticos y vivir y morir en ella, con tu santa gracia, que solicito por la intercesión de tu santa Madre y de san Pedro. 7.
Se imaginarán que nuestro Señor los ha unido estrechamente a todos con el nuevo vínculo de su amor; por eso se amarán mutuamente, se visitarán, se consolarán unos a otros en sus aflicciones y enfermedades y asistirán al entierro de los que fallecieren; cada uno de los sacerdotes celebrará tres misas, si puede, en sufragio del alma del difunto, y los demás comulgarán una vez por su intención. 8.
Se levantarán temprano y, después de vestirse, harán oración mental durante media hora por lo menos, rezarán Prima, Tercia, Sexta y Nona, y celebrarán luego la santa misa o la oirán cuando tengan oportunidad de hacerlo. 9.
Leerán todas las mañanas un capítulo del nuevo testamento de rodillas, con la cabeza descubierta, y harán antes o después estos tres actos: 1º adorar las verdades contenidas en lo que se lea; 2º entrar en los sentimientos de estas verdades; 3º proponerse la práctica de lo que allí se enseñe.
Luego harán una lectura conveniente a su condición.
Leerán también algún libro espiritual adecuado a sus necesidades. 10.
Antes de la comida y de la cena harán el examen particular sobre alguno de sus principales defectos o sobre la virtud que les sea más necesaria.
Este examen durará el espacio de dos misereres, poco más o menos; tomarán luego su comida con modestia y templanza, sin olvidarse antes y después de las oraciones habituales. 11.
Por la noche harán todos los días el examen general y leerán los puntos de la meditación del día siguiente, antes de acostarse. 12.
Todos se reunirán los martes en San Lázaro o en el seminario indicado, a las tres de la tarde desde el día de Todos los Santos hasta Pascua, y a las tres y media desde Pascua hasta Todos los Santos, si no hay causa legítima que lo impida, y de la que pasarán aviso al prefecto o a algún otro de la compañía, o se excusarán en la reunión siguiente.
Empezará la conferencia por la invocación del Espíritu santo, rezando el himno Veni Creator, con el versículo y la oración; se tratará luego de alguna virtud propia de los 144
eclesiásticos, cuyo tema se habrá propuesto en la reunión anterior, y sobre la que cada uno expondrá humilde y sencillamente, de palabra o por escrito, las ideas que Dios le haya dado sobre los motivos de esa virtud, su naturaleza y los medios para practicarla debidamente; acabará la reunión con alguna de las antífonas de la santísima Virgen.
Todo se practicará con la debida modestia y sencillez cristiana y eclesiástica.
Se cuidará mucho de que no se hable nada que pueda ofender a alguien, contentándose con condenar el vicio y exhortarse mutuamente a la práctica de las virtudes. 13.
Cada tres meses, los señores oficiales se reunirán con el director para examinar si se observa el reglamento, quién es el que falta y en qué cosas.
Se tratará también de los medios para remediar esos defectos y de todo lo referente a la conservación del espíritu de la compañía y a su progreso en la virtud; se designará a los que sean más indicados para las tareas que se le encarguen a la compañía, como oír las confesiones de los enfermos del hospital, etc., dirigir exhortaciones a los prisioneros, o algunas misiones en la ciudad o en el campo.
Lo que allí se decida, se leerá públicamente en la siguiente conferencia y se exhortará a todos a que cumplan con lo que se indique. 14.
Los que deseen ir al campo se lo comunicarán a la compañía, si el tiempo se lo permite, o si no, al director o al prefecto, escribiendo de vez en cuando a la compañía sobre el estado de su persona, sobre lo que hayan hecho o sufrido por Dios y sobre los éxitos de su viaje, procurando vivir de una forma tan ejemplar que edifiquen al prójimo.
Huirán de las malas compañías y escogerán las buenas, portándose de tal modo que demuestren que son dignos miembros de esta compañía. 15.
La citada compañía estará unida a san Lázaro y se reunirá allí, como se ha dicho anteriormente, todos los martes; estará gobernada por un director, por un prefecto y por dos asistentes.
El superior de los sacerdotes de la congregación de la Misión será perpetuamente el director y, en su ausencia, un sacerdote de dicha congregación, que será nombrado por él; el director presidirá las reuniones, tendrá voz deliberativa en todo, recogerá los votos y decidirá.
No se propondrá, resolverá 145
ni ejecutará nada sin el parecer de dicho director. o de aquel a quién él delegue. 16.
El prefecto, así como los demás oficiales, será uno de los miembros de la compañía y asistirá a todas las reuniones, acudiendo de los primeros para tratar con el director de las cosas que haya que proponer.
Cuidará de la observancia del reglamento y de hacer que lo guarden los demás.
Advertirá, las faltas de todos los eclesiásticos de la compañía y les amonestará, les visitará y hará visitar en sus enfermedades, les hará administrar los sacramentos, asistirá y hará asistir a la compañía al entierro de los que mueran, todo ello de acuerdo con el director. 17.
Los asistentes ayudarán con su consejo y sus obras al prefecto y velarán por toda la compañía, la avisarán de los defectos que noten, orientarán a los que se presenten para ser recibidos en dicha compañía, asistirán a todas las reuniones.
En ausencia del prefecto, desempeñará sus funciones el primer asistente, y el segundo hará lo mismo en ausencia de los otros dos. 18.
Habrá además un secretario que escriba en un registro todas las resoluciones que se tomen, enseñándolo previamente al director o al prefecto en su ausencia en una hoja volante, para ver si está bien redactado lo que se decidió.
Escribirá también las cartas de dicha compañía. 52.
UN «CLIENTE»
DEL SEÑOR VICENTE 18 septiembre 1642 Al señor Bailío de Sainte Geneviève o a su lugarteniente.
El señor Clemente Deheuze, presbítero, que vino de su tierra, a más de 200 leguas de distancia, como capellán de un capitán de caballería, y quedó abandonado y sin ningún recurso en esta ciudad, acudió a la Misión de San Lázaro para acogerse a ella, lo que el señor Vicente, su Prior. le hubiese ________ Documento52.
Arch. natio. 2(2), 3.750.
Cf.
Annales C.M. 101 (1936) 708-709. 146
concedido, a condición de que vistiese sotana.
Con este fin se habría dirigido al señor Enar, presbítero, de san Nicolás du Chardonnet, para procurársela.
El señor Enar, tras haberle hecho esperar el espacio de tres semanas, le habría dado a entender que si el señor rector del colegio de Crassins hubiese regresado del campo, le podría suministrar una.
A lo que el firmante habría ido a ver si el mencionado rector había regresado a dicho colegio.
Entonces habrían tropezado sus pies con algo que no sabía a ciencia cierta qué era, pero que cree fuese el herreruelo de algún escolar que lo había abandonado en el patio.
El firmante lo habría tomado en la mano y a tal punto habrían llegado dos muchachos diciendo que lo quería robar.
El les habría dicho que no, pero ellos le habrían detenido y, con malos tratos y sin más causa, le habrían llevado a la cárcel.
Considerado lo cual, señores, plégaos se ordene soltarme, en vista de mi miseria. y en ello haréis bien.
D EHUEZE. pbro.
Que se trasmita al procurador fiscal, dado este 18 de septiembre 1642.
E.
CHAUVELIN No objeto a que el peticionario provea a su persona, dado etc.
J.
BOURDIN Hágase como ordena el procurador fiscal, dado en el día y año arriba indicados.
E.
CHAUVELIN 147
53.
TESTIMONIO DE SAN VICENTE SOBRE FRANCISCO PERROCHEL NOMBRADO OBISPO DE BOULOGNE 4 julio 1643 Ante el Ilustrísimo y Reverendísimo dd.
Arzobispo de Seleucia, Nuncio Apostólico (Jerónimo Grimaldi), en el mismo día del 4 de julio de 1643.
El Reverendo sacerdote, Vicente de Paúl, de la diócesis de Acqs, bachiller en teología por la Universidad de Toulouse, de 36 años (sic), general de la Congregación de la Misión, residente en París, en el suburbio de S.
Dionisio, en el monasterio de S.
Lázaro, convocado como testigo juramentado en el proceso de investigación que se está llevando a cabo, habiendo jurado como testigo a las preguntas que creyó conveniente hacerle el Ilustrísimo y Reverendísimo Nuncio apostólico, respondió y afirmo como consta: Sobre la lª responde que hacía 12 años que, por haberle tratado como misionero, conocía al promovendo, y que no era consanguíneo ni afín, ni demasiado familiar, ni envidiado ni odiado.
Sobre la 2ª responde que, según ha oído, el promovendo nació en París.
Sobre la 3ª responde que sabía que había nacido de matrimonio legítimo, de honestos y católicos padres a quienes conocía desde hacía muchos años.
Sobre la 4ª responde que cree que el promovendo tiene 38 años, poco mas o menos.
Sobre la 5ª responde que el promovendo tiene X años de sacerdote y que en ese tiempo se dedicó a las misiones con gran fruto.
Sobre la 6ª responde que el promovendo tiene mucha experiencia en lo que se refiere a las funciones eclesiásticas y en los ejercicios de los ordenandos.
Item que le vio con frecuencia ________ Documento 53.Processus consistoriales, t. 44, f º 256 v-257 r.
Cf Combaluzier en Vincentiana, I (1968) 61-62. 148
recibir los sacramentos pía, devota y religiosamente y que se distingue por la práctica de la caridad.
Sobre la 7ª responde que vive como católico y que no puede dudar, de ningún modo, sobre la pureza de su fe.
Sobre la 8ª responde que el promovendo está adornado de una vida inocente, dotado de buenas costumbres y que también tiene buena fama y trato: y que esto lo sabe por haberlo tratado, como se dijo antes.
Sobre la 9ª responde que se dio cuenta que el promovendo fue hombre grave en distintas circunstancias, prudente y en el uso de las cosas digno en gran manera.
Sobre la 10ª responde que sabe es bachiller en teología por la Sorbona hace ya unos 15 años y que cree, fuera de toda duda, de que tiene aquella ciencia que se requiere en un obispo para enseñar a otros y que oyó que el promovendo disertaba con agudeza y predicaba con elocuencia.
Sobre la 11ª responde que no cree tuviera cura de almas, si no con los religiosos, en cierta manera, de su abadía de San Crispino el mayor, a los cuales reformó según la primera disciplina regular, ya que el promovendo la encontró relajada.
Sobre la 12ª responde que nunca tuvo noticia, ni cree, que el promovendo diera escándalo alguno o que tuviera algún vicio de cuerpo o impedimento canónico alguno que no pueda ser promovido a una iglesia catedral.
Sobre la 13ª responde que estima ser idóneo para regir bien una iglesia catedral, y precisamente a la que va a ser promovido; igualmente le considera digno que sea promovido a ella y afirma que de esta promoción le vendrá gran provecho en el futuro.
Da razón, es decir, porque le conoce docto, experimentado, íntegro y dotado de virtudes.
V ICENTE DEPAUL 149
54.
SAN VICENTE DEVUEL VE LOS RESTOS MORTALES DEL MARISCAL GUEBRIANT 7 junio 1644 Nos, infrascrito, maestro de ceremonias de Francia, damos fe de haber recibido el cuerpo del difunto M. mariscal Guebriant de la mano de M.
Vicente de Paúl, superior general de la Congregación de los sacerdotes de la Misión para ser dicho cuerpo trasladado a la iglesia de París, según la orden dada por el rey y la reina regente su madre.
Hoy, 7 de junio de 1644.
D E SAINCTOT Nos, marqués de Bec, certificamos que hoy, 7 de junio, M.
Vicente, superior general de la Congregación de los sacerdotes de la Misión, nos ha dado el corazón del difunto mariscal Guebriant, el cual nosotros le habíamos confiado en depósito con su cuerpo el 24 de diciembre pasado.
En fe de lo cual hemos firmado el presente certificado en S.
Lázaro, París, el dicho día 7 de junio de 1644.
C LAUDIO DE BEC ________ Documento 54.
J.
Bautista de Buddes, caballero, conde de Guebriant mariscal de Francia, herido en Rottweil, murió a causa de la herida el 24 de noviembre de 1643.
Su cadáver fue enterrado provisionalmente en S.
Lázaro.
San Vicente devuelve los restos mortales el 7 de junio de 1644.
Las dos certificaciones constan en los Arch. natio.
K 117 A, 10-10.
Cf.
Annales C.M. 100 (1935) 574-575. 150
55.
UN CASO EN EL CONSEJO DE CONCIENCIA 6 diciembre 1644 Al rey.
Señor.
Ana de Murviel, obispo de Montauban, expone muy humildemente a Su Majestad que por decreto del 3 de noviembre de 1639 y cartas patentes del mismo con fecha del 19 de septiembre de 1640, confirmadas por otro decreto del 6 de enero de 1641, el rey difunto, de gloriosa memoria, ordenó al señor Pedro de Bertier, obispo de Utica, coadjutor del suplicante, residir en el obispado y diócesis de Montauban, asignándole para ello la pensión anual de 4.000 libras sobre los frutos de dicho obispado.
Pero como el suplicante no había intervenido en dichos decretos, ahora expresa su consentimiento para que dicho señor obispo de Utica, a fin de poder mantenerse convenientemente en su cualidad de coadjutor y ejercer su cargo en dicho obispado y diócesis, perciba en adelante sobre sus frutos la pensión anual de 2.000 libras.
Por todo ello, el suplicante ruega a Su Majestad lo descargue de dicha pensión de 4.000 libras que indican dichos decretos.
Y el suplicante seguirá rezando a Dios por la prosperidad y salud de Su Majestad.
El abajo firmante, superior indigno de la congregación de sacerdotes de la Misión, certifico que el señor obispo de Montauban me entregó el pasado año, alrededor del mes de octubre, la anterior solicitud, de la que yo tengo el original firmado por su mano, para presentarla en el consejo de las cosas eclesiásticas.
En fe de lo cual, escribo y firmo la presente por mi mano.
En París, 6 de diciembre de 1644.
Firmado: V ICENTE DEPAUL comparado con el original por mí, consejero secretario del rey, TREMOLLIERES ________ Documento 55.
Biblioteca natio. ms. fondo francés 15.720, fº 376, Ibid. 392 hay tres actas de revocación de la coadjutoría de Montauban hecha por el obispo del lugar: 4, 21.27.29.31. julio de 1633; 3 de septiembre 1633; 28 de marzo 1634.
Cf.
Annales C.M. (1940) 463. 151
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