Documento · tomo X
DEDICACION DEL «HORTUS PASTORUM»
gran progreso que continuamente se hace por los dignos y piadosos personajes que nuestro Señor, por medio de su ministerio, ha suscitado en nuestra región, los cuales trabajan tan maravillosamente por el bien y salvación de las almas, hace reconocer, con toda evidencia, el ardor de vuestro celo por su servicio, su honor y su gloria.
El saber esto me ha animado a dedicárselo con sencillez, considerando como cosa indigna e indecente de nuestro tiempo añadir artificio alguno que obscurezca y disimule la verdad de todas las cosas, que sirva más bien para atraer al pecado que para guiar con seguridad por el camino que lleva a la virtud derechamente, la que de por sí tiene medios eficaces para atraer al espíritu bien nacido, sin necesidad de mendigar ornamentos externos.
Yo le dedico, pues, Padre, este pequeño trabajo, con sumisión muy humilde, para recibir las correcciones que le plazca ofrecer, para permanecer el resto de mis días, Padre, vuestro muy humilde y muy obediente servidor en Nuestro Señor. 65 [37,XIII,134-136] DEDICACION DEL «HORTUS PASTORUM» 23 octubre 1646 Al reverendísimo Padre Vicente de Paúl, superior general de la congregación de la Misión.
Apenas comenzaron a esparcir su olor las flores de este bellísimo Huerto, por doquier fue buscado y apetecido con ansiedad, lo mismo que las demás obras que se han ido publicando sucesivamente de este autor tan competente y erudito.
Sin embargo, no sé por qué motivo, la avidez de algunos las fue añadiendo a este Huerto, acumulándolas sin orden y sin tener en cuenta la conexión con él, como si uno se empeñara en agregar a un Huerto muy amplio otros pequeños huertecillos, separados de él por sus muros y mojones, impidiendo acercarse cuanto antes a contemplar las hermosuras del ________ Documento 65.
Jacques Marchant, Hortus Pastorum.
París 1651. 164
primero.
He procurado derribar esos muros, reuniendo en uno solo todos los huertecillos, dividiéndolo en porciones adecuadas al fruto de cada uno y colocando a cada uno en su lugar apropiado, restituyendo de este modo el debido orden y método a la obra completa, de forma que el que se acerque al mismo pueda encontrar cuanto antes lo que busca.
Y no tuve que buscar por mucho tiempo a quien pudiera ser guardián y custodio de este Huerto.
Pensé enseguida en usted, tan digno de esta protección y custodia, creyendo que entre otros títulos que el libro tiene, vale también perfectamente, no sólo para los pastores, sino también para los que dan misiones.
Pues como los que atienden al rebaño sacan fácilmente de él el alimento que Cristo ordenó dar a sus ovejas sanas y los remedios que mandó aplicar a las enfermas, así también todos los que han recibido la vocación de dedicarse a la salvación de las almas podrán obtener en sus páginas todo lo que se necesita para cumplir adecuadamente con su misión.
¿Puede acaso echarse de menos alguna cosa en este libro?
No faltan en él las sabrosas enseñanzas sobre los principales y más necesarios capítulos de la fe, sobre los sacramentos, las virtudes y los vicios, las obligaciones de cada uno, la justicia clerical y pastoral; a ello se añade un compendio de las resoluciones pastorales y la práctica catequística, como corolario.
Pero además este Huerto debe ser encomendado a sus cuidados y a su nombre, ya está usted hecho para la bondad por su carácter y su voluntad, porque se ha ejercitado en todas las obras de caridad, de forma que, cuando algún pastor está a punto de sucumbir bajo el peso de su oficio, inmediatamente corre usted a aliviarlo no dejándole caer y proporcionándole su ayuda y su aliento; y cuando alguno vacila por tener su mente obscurecida por las tinieblas de este siglo caduco, le tiende usted con alegría el hachón encendido de su dirección y su sabiduría.
Otros podrán alabar la piedad, la religión, la prudencia, la sinceridad, el esmero, el esfuerzo infatigable con que sirve usted a la iglesia; yo no puedo callar esa caridad que le enciende con su fervor para ir a buscar a las ovejas errantes y perdidas, aunque no sean suyas, sin guardar para usted a las que encontró y curó, sino devolviéndolas gustoso a sus propios pastores, con lo que resulta admirable este nuevo género de buscar y de 165
Tomo X · página PDF 163VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.