Conferencia · tomo XI-A

CONFERENCIA DE [SEPTIEMBRE DE 1658]. 1 SOBRE LA PÉRDIDA DE LA FINCA DE ORSIGNY

Tipo
Conferencia
Tomo
XI-A
Página inicial
52
Metadatos
Extraídos del documento
Ver tomo

112 [189, XII, 52-57] CONFERENCIA DE [SEPTIEMBRE DE 1658]. 1 SOBRE LA PÉRDIDA DE LA FINCA DE ORSIGNY Dios envía aflicciones a las compañías virtuosas.

La pérdida de esta finca es un beneficio y una señal del cariño de Dios.

Frutos que hay que sacar de este suceso.

Desde hace algún tiempo venía pensando, y con mucha frecuencia, que la compañía no tenía nada que sufrir, que todo le iba bien, que gozaba de cierta prosperidad, o mejor dicho, que Dios la bendecía de mil maneras, sin tener que sufrir ningún obstáculo ni fastidio.

Empezaba a desconfiar de esta bonanza, sabiendo que es propio de Dios probar a quienes le sirven y castigar a los que ama.

Quem enim diligit Dominus, castigat 2.

Tomo XI-A · p. 52

Me acordaba de lo que se refiere de san Ambrosio que, yendo de viaje, entró en una casa cuyo dueño le dijo que no sabía lo que era la aflicción; entonces, aquel santo prelado, iluminado por la luz celestial, juzgó que aquella casa, tratada con tanto mimo, estaba cerca de su ruina. «Salgamos de aquí, dijo; la cólera de Dios va a caer sobre esta casa»; y en efecto, apenas salió, cayó un rayo que la derribó y arrastró en su ruina a todos los que estaban dentro.

Por otro lado, veía a varias compañías agitadas de vez en cuando, especialmente a una de ellas, de las mayores y más santas que hay en la Iglesia, y que a veces se encuentra con graves contradicciones y actualmente está sufriendo una horrible persecución 3.

Y me decía: «Así es como Dios trata a los ________ Conferencia 112.

— L.

A BELL Y, o.c, lib.

III, cap. 22, p. 321 y cap. 18, p. 281.

Tomo XI-A · p. 52

La parte sacada del capítulo 22 se detiene en estas palabras: «lo ha hecho todo bien». 1 Esta conferencia no está fechada, pero sabemos que el proceso relativo a la finca de Orsigny se perdió en el mes de septiembre de 1658. 2 Hebr 12,6; Prov 3,12. 3 Se trata de la compañía de Jesús, violentamente atacada por entonces por causa de la moral que enseñaban algunos de sus miembros. 363

Tomo XI-A · p. 52

santos, y como nos trataría a nosotros si fuésemos de una virtud robusta; pero, como conoce nuestra debilidad, nos alimenta y nutre de leche, como a los niños 4, y hace que todo nos salga bien, casi sin que nos tengamos que preocupar de nada».

Así pues, tenía razón para temer con estas consideraciones que no le agradábamos a Dios, ni éramos dignos de sufrir nada por su amor, ya que él apartaba de nosotros las aflicciones y los golpes con que suele probar a sus servidores.

Habíamos tenido algunos naufragios en los barcos para Madagascar, pero Dios nos ha librado; en el año 1649, los soldados nos causaron daños por valor de 42.000 libras, pero no se trató de una pérdida particular, ya que todo el mundo se resintió de las calamidades públicas: el mal fue común, y nosotros fuimos tratados del mismo modo que los demás.

Pero bendito sea Dios, hermanos míos, porque ahora ha querido su providencia adorable despojarnos de una tierra que nos acaban de quitar.

Se trata de una pérdida considerable para la compañía, pero que muy considerable.

Tomo XI-A · página PDF 346

Aceptemos los sentimientos de Job cuando decía: «Dios me dio estos bienes, él me los ha quitado: ¡bendito sea su santo nombre!» 5.

No miremos esta privación como si procediera de un juicio humano, sino digamos que es Dios el que nos ha juzgado y humillémonos bajo la mano que nos castiga, como David cuando decía: Obmutui, et non aperui os meum, quoniam tu fecisti 6; me he callado, Señor, porque has sido tú el que lo has hecho.

Adoremos su justicia, y creamos que nos ha hecho un favor al tratarnos de este modo: lo ha hecho para nuestro bien.

Bene omnia fecit, refiere san Marcos: lo ha hecho todo bien 7.

— Al indicarles el padre Vicente que, apenas tomaron los jueces esta resolución, uno de ellos vino a verle para convencerle de que hiciera una apelación contra la sentencia, dijo a este propósito: «¡Oh, Dios mío!

No lo haremos».

Tú mismo, Señor, has pronunciado la sentencia; si así lo quieres, será irrevocable; y para no retrasar su ejecución, hacemos desde ahora un sacrifi________ 4 1 Cor 3,1-3. 5 Job 1,21. 6 Sal 38,10. 7 Mc 7,37. 364

Tomo XI-A · página PDF 346

cio de estos bienes a tu divina Majestad.

Os pido, padres y hermanos míos, que lo acompañéis con un sacrificio de alabanza; bendigamos a este soberano Juez de vivos y de muertos porque nos ha visitado en el día de la tribulación.

Démosle infinitas gracias, no sólo porque ha apartado nuestro afecto de los bienes terrenos, sino porque nos ha despojado efectivamente de los que teníamos y nos da la gracia de amar esta privación.

Quiero creer que todos estamos contentos por la privación de esta cosa temporal; pues, si el Señor dice en el Apocalipsis 8: Ego quos amo castigo, ¿no tenemos que amar los castigos, como señales de su amor?

Pero no basta con amarlos; hay que alegrarse de ellos.

¡Dios mío!

¿quién nos concederá esta gracia?

Tu eres la fuente de toda alegría, y fuera de ti no la hay verdadera; por eso te la pedimos a ti.

Sí, padres, alegrémonos de que, al parecer, Dios nos ha juzgado dignos de sufrir 9.

Pero ¿cómo es posible alegrarse del sufrimiento, si es algo que naturalmente nos desagrada y huimos de él?

Tomo XI-A · página PDF 347

Es lo mismo que pasa con los medicamentos: sabemos muy bien que las medicinas son amargas, y que hasta las más dulces repugnan enormemente, incluso antes de tomarlas; mas no por ello dejamos de tragarlas alegremente.

¿Y por qué?

Porque deseamos la salud y esperamos conservarla de ese modo o recobrarla por medio de las purgas que tomamos.

De esta forma, las aflicciones son de suyo desagradables, contribuyen sin embargo al buen estado del alma y de una compañía; Dios las purifica por medio de ellas, lo mismo que el oro por medio del fuego 10.

Nuestro Señor, en el huerto de los olivos, no sentía más que aflicción, y en la cruz sólo sentía dolores, que fueron tan excesivos que parecía como si, juntamente con el desamparo de los hombres, también lo hubiese abandonado su Padre; sin embargo, en los estertores de la muerte y en estos excesos de su pasión, se alegraba de cumplir la voluntad de su Padre 11 y, a pesar de ser tan rigurosa, la prefería a todas las alegrías del mundo; ella era su comida y sus delicias 12.

Hermanos míos, ________ 8 Ap 3,19. 9 Hech 5,41. 10 Sal 3,6. 11 Mt 27,46. 12 Jn 4,34. 365

Tomo XI-A · página PDF 347

también nosotros hemos de alegrarnos al ver que se cumple en nosotros su voluntad por medio de las humillaciones, las pérdidas y las penas que nos llegan.

Aspicientes , dice san Pablo 13, in auctorem fidei et consummatorem Jesum, qui proposito sibi gaudio, sustinuit crucem, confusione contempta.

Los antiguos cristianos tenían estos sentimientos, según el testimonio del mismo apóstol: Rapinam bonorum vestrorum cum gaudio suscepistis 14 ¿Por qué no nos vamos a alegrar hoy con ellos por la pérdida de nuestros bienes?

Hermanos míos, Dios se alegra mucho al vernos aquí reunidos para ello y para excitarnos a este gozo.

Por una parte, hemos sido espectáculo para el mundo, por el oprobio y la vergüenza de esta sentencia que, al parecer, nos proclama como injustos ocupantes del bien de otro: Spectaculum facti sumus mundo et angelis et hominibus 15; opprobiis et tribulationibus spectaculum facti16 Mas por otra parte, omne gaudium existimate, fratres mei, cum in tentationes varias incideritis 17: creed, hermanos, que os ha llegado toda la alegría cuando os veáis en diversas tentaciones y tribulaciones.

Tomo XI-A · página PDF 348

Así pues, creemos que hemos ganado mucho con esta pérdida; pues Dios nos ha quitado, con esta finca, la satisfacción que teníamos de poseerla y la que habríamos tenido de poder ir allá de vez en cuando; y ese deleite, por ser conforme con los sentidos, habría sido como un dulce veneno que mata, como un cuchillo que hiere, como un fuego que quema y destruye.

Y ya estamos libres de este peligro, por la misericordia de Dios; al estar más expuestos a las necesidades temporales, su divina bondad nos quiere también elevar a una mayor confianza en su providencia y obligarnos a abandonar en ella todas nuestras preocupaciones por las necesidades de esta vida, lo mismo que por las gracias de la salvación.

¡Ojalá recompense Dios esta pérdida temporal con un aumento de confianza en su providencia, de abandono en sus manos, de un mayor despego de las cosas de la tierra y de renuncia a nosotros mismos!

¡Oh Dios mío, qué felices seríamos entonces!

Me atrevo a esperar de su ________ 13 Heb 12,2. 14 Heb 10,14. 15 1 Cor 4,9. 16 Heb 10,33. 17 Sant 1,2. 366

Tomo XI-A · página PDF 348

bondad paternal, que todo lo hace por nuestro bien, que nos concederá esta gracia.

¿Cuáles son los frutos que hemos de sacar de todo esto?

El primero, ofrecer a Dios todo lo que nos queda de bienes y consuelos, tanto corporales como espirituales; ofrecernos a él en general y en particular, con toda sinceridad, para que él disponga absolutamente de nuestras personas y de todo lo que tenemos, según su santísima voluntad; de forma que siempre estemos preparados a dejarlo todo para abrazar las molestias, las ignominias y las aflicciones que nos vengan y, por este medio, seguir a Jesucristo en su pobreza, en su humildad y en su paciencia.

El segundo es no pleitear nunca, por mucho derecho que tengamos; o, si nos vemos obligados a ello, que sea solamente después de haber intentado todos los caminos imaginables para ponernos de acuerdo, a no ser que el buen derecho sea totalmente claro y evidente; pues el que se fía del juicio de los hombres muchas veces queda engañado.

Tomo XI-A · página PDF 349

Practicaremos el consejo de nuestro Señor, que dice: «Si te quieren quitar el manto, dales también la túnica» 18 ¡Que Dios le conceda a la compañía la gracia de aceptar esta práctica!

Hemos de esperar que, si es fiel en adoptarla y firme para no apartarse nunca de ella,. su divina bondad la bendecirá y, si por un lado le quita, le dará mas cosas por otro. 113 [190, XII, 57-62] C ONFERENCIA DEL 20 DE SEPTIEMBRE DE 1658 SOBRE EL SILENCIO Razones que obligan a la compañía a observar el silencio.

En qué lugares y tiempos hay que observarlo más estrictamente.

Medios para guardarlo bien. ________ 18 Mt 5,40.

Conferencia 113.

— Manuscrit des répétitions d'oraison, fº 80. 367

Tomo XI-A · página PDF 349

El primer motivo que tiene la compañía de la Misión para observar debidamente la virtud del silencio es que por el silencio se da gloria a Dios: Te decet hymnus, Deus, in Sion 1; hay otra versión que dice: Tibi silentium laus, Deus, in Sion 2 Dios recibe tanta gloria por el silencio como por los himnos que se cantan en su honor.

El segundo motivo es el gran provecho y los muchos bienes que recibe la compañía de la observancia del silencio, tanto para el alma, como para el estudio o las demás ocupaciones que tengamos; pues, como el espíritu del hombre no puede estar sin hacer algo, si le obligamos a guardar silencio, podrá entregarse con mayor intensidad al estudio, si se trata de un sacerdote o de un estudiante, o a cualquier otra tarea u ocupación, si se trata de otra persona.

Tomo XI-A · página PDF 350

El que carece de esta virtud del silencio, si no se esfuerza con todo su interés en practicarla, no hará más que perder el tiempo; pues eso es perder el tiempo, ir de acá para allá, hablar con estos, entretenerse con aquellos, en la habitación, fuera de la habitación, hablar de este y luego de aquel, de las noticias que corren, de la guerra, y de cualquier cosa, o sea, perder el tiempo, entreteniéndose y hablando de cosas inútiles y muchas veces perniciosas para el alma.

Hace algún tiempo, cuando iba a visitar al nuncio del papa, que estaba alojado en una casa de religiosos, siempre o casi siempre se veían religiosos por el claustro o por el jardín, ocupados en charlar unos con otros, riendo, mirando lo que pasaba, paseando.

¿De dónde procedía todo esto?

De que no se observaba el silencio; pues, si esas personas hubiesen sido amantes del santo silencio, no se hubieran portado de esa forma.

¿Qué es lo que ha sucedido hace poco en una casa de religiosos de esta ciudad? 3.

¿Os lo diré, hermanos míos?

¡Ay!

Se trata de algo importante y demasiado público.

Han sido muertos dos religiosos.

¿Y por qué?

Tomo XI-A · página PDF 350

Por no haber guardado el silencio, por haberse mezclado en asuntos que no les correspondían.

El parlamento, al saber que había algunos desórdenes entre ellos, cierta división, quiso poner remedio; se destina________ 1 Sal 64,1. 2 La versión de S.

Jerónimo. 3 Los agustinos. 368

Tomo XI-A · página PDF 350

ron algunos consejeros para que se trasladasen a aquella casa.

Al principio los religiosos quisieron resistir; se encerraron y quisieron defenderse con armas.

¡Ay de ellos!

Apenas vio esto el parlamento, envió inmediatamente algunos soldados, que — como acabo de deciros — hirieron y mataron a algunos de aquellos religiosos.

Estos son, hermanos míos, los males que ocurren por no guardar el silencio, por entretenerse en chismorreos, etcétera.

El mal ha sido tan grande que el mismo relator me ha dicho que había algunos que no merecían menos que ser condenados a galeras.

Mirad, hermanos míos, mirad lo que esto significa 4.

Pero, ¿os diré, por otra parte, lo que ha sucedido aquí, en San Lázaro, sí, en San Lázaro?

Ha sucedido algo parecido, aunque, gracias a Dios, sin llegar a tanto y sin que trascendiese fuera; no, ciertamente, no se ha llegado a tanto; pero es ése el camino para llegar a eso bien pronto.

Sí, Dios ha permitido que sucediera algo parecido hace algunos días en San Lázaro.

¡Es extraño que pase esto en una compañía, que acaba de nacer y que está todavía en su cuna!

Pero, padre, díganos qué es lo que ha pasado.

Tomo XI-A · página PDF 351

Helo aquí.

Entre los estudiantes sucedió lo que os voy a decir.

Se fueron a pasear por el patio; dos de ellos se adelantan a los demás y, encontrando un juego de bolos, se ponen a jugar; llegan los demás y dicen que quieren tomar parte en la partida.

Uno de ellos derriba los bolos; uno de los dos que habían empezado a jugar los planta de nuevo; el otro vuelve a derribarlos.

Los ánimos se calientan.

Uno de los que habían empezado la partida, al ver aquello, toma uno de los bolos y le da con él un golpe en el estómago al que había derribado los bolos; no contento con eso, le da otro golpe en la espalda con tanta fuerza que todavía le sigue doliendo.

Fijaos, por favor, hasta qué extremos se dejó llevar por la ira; mirad si no es éste un motivo de aflicción muy sensible para la compañía.

¡Ay!

Si esto pasa en los comienzos de la compañía, ¿qué ocurrirá dentro ________ 4 La Gazette de France, 1658, p. 265 ofrece una narración algo diferente del suceso que enfrentó a los agustinos con el parlamento, el 23 de agosto de 1658.

Murieron dos religiosos y fueron heridos otros dos.

Tomo XI-A · página PDF 351

Mazarino, por oposición al parlamento, mandó que libertaran y condujeran en triunfo a los religiosos que habían sido detenidos. 369

Tomo XI-A · página PDF 351

de varios años, cuando llegue a relajarse de su primitivo fervor y de la observancia de las reglas?

No hemos tenido más remedio que encerrar a ese estudiante 5.

Otro motivo es que, según la máxima de los santos, todo marcha bien en una casa o comunidad en la que se observa bien el silencio; por el contrario, en una comunidad que no guarda el silencio, se puede decir que todo va mal.

Ahora, en relación con el segundo punto, que trata de ver los lugares en los que ha de procurarse especialmente guardar mayor silencio, son: 1.º la iglesia; 2.º el refectorio; 3.º el dormitorio; 4.º el claustro.

En las horas señaladas, no estar hablando de dos en dos en las habitaciones; el que lo haga, que sepa que comete una acción escandalosa y que será la causa de que otros cometan la misma falta; por consiguiente, será culpable de ello.

En relación con el tiempo, desde una recreación a la otra.

Las hermanas de santa María tienen dos clases de silencio: uno, que ellas llaman el gran silencio; y otro, silencio menor.

Tomo XI-A · página PDF 352

Durante el gran silencio, que va desde las oraciones de la tarde hasta el día siguiente después de la oración de la mañana, ninguna hermana tiene permiso para hablar con otra; y esto, fijaos bien, se observa con toda exactitud y fidelidad.

El otro, que llaman silencio menor, para distinguirlo del que acabo de decir,. es el que observan desde la oración de la mañana hasta el final del recreo de la tarde; durante ese tiempo pueden hablar, pero en voz baja y sólo para las cosas necesarias; se exceptúan los dos tiempos de recreo después del almuerzo y de la cena.

Pero, fuera de esos tiempos, no hablan más que para las cosas necesarias.

Y siempre en voz baja.

Pero lo más digno de atención en ellas es que nunca una hermana habla con otra en la habitación, sin permiso de la superiora.

Así es, hermanos míos, como guardan el silencio.

Sé muy bien que los encargados tienen que disponer de algunas horas para poder hablar y avisar de los asuntos de la ________ 5 Al margen : Estuvo ocho días encerrado en una habitación, alimentado durante este tiempo sólo a pan y agua.

Tomo XI-A · página PDF 352

Informarme del hermano Pascual si es verdad que le tuvieron a pan y agua, para estar más cierto de ello. 370

Tomo XI-A · página PDF 352

casa.

Utilizamos el tiempo inmediatamente después del examen general como el más indicado y menos molesto para hablar de los asuntos con mayor facilidad, sin verse interrumpidos.

He preguntado cómo lo hacían en otras comunidades; me han dicho que no es posible dispensarse de eso; que es una cosa necesaria.

Habrá que ver si es posible utilizar alguna otra hora durante la jornada; pero me parece que será difícil encontrar otra ocasión más fácil y adecuada para este objeto.

Un buen medio para lograr que todos guarden bien el silencio es que cada uno tome en particular una decisión firme de aceptar la práctica de esta virtud, y empezando desde mañana mismo, sí, desde mañana; que cada uno se entregue de buena gana a Dios para esto.

Tomo XI-A · página PDF 353

Otro medio al que habrá que recurrir, según creo, es que, lo mismo que se ha nombrado a una persona para que todas las mañanas vaya por las habitaciones para ver si se han levantado todos, sin que se le dispense a nadie de la oración de las cuatro y media, también habrá que encargar a alguno de la compañía que vaya por toda la casa y que sea como un vigilante sobre toda la comunidad para ver lo que pasa, y avise 21 superior de lo que observe.

En los jesuitas hay un padre que recorre toda la casa; y si encuentra algo que no va bien, avisa al superior para que imponga una penitencia.

Esta penitencia se la dan, escrita en un nota, al lector del comedor, para que la lea en alta voz al principio del almuerzo o de la cena.

Debería ser el subasistente el encargado de esto.

Le ruego, padre Alméras, que se ponga de acuerdo con él y vean ustedes a quién hay que nombrar para esto; porque fíjense, lo que pasó con los estudiantes es una advertencia que Dios nos hace a todos; y la Misión caerá en esa misma situación de los religiosos de que antes os hablé, si pierde el silencio; no lo dudéis.

Tomo XI-A · página PDF 353

Hace algunos días, desde mi habitación, donde yo estaba con el señor párroco de San Nicolás 6, oí que se hacía aquí mucho ruido con los señores ordenandos: se hablaba tan alto que, os lo aseguro, daba mucha pena oír todo aquel jaleo.

Antes, en Bons-Enfants, cuando empezamos a dirigir a los ordenandos, se oía hasta el vuelo de una mosca.

¿Por qué ahora no se hace ________ 6 Hipólito Féret, párroco de San Nicolás du Chardonnet, en París. 371

Tomo XI-A · página PDF 353

VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.

Volver arriba VicenPlay