Conferencia · tomo XI-A

R SOBRE LOS ORÍGENES DE LA CONGREGACIÓN DE LA MISION

25 DE ENERO DE 1655

Tipo
Conferencia
Tomo
XI-A
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169
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La humildad es un medio muy excelente para adquirir y conservar la castidad.

Quienes conozcan a algunos de la compañía inclinados a este vicio, tienen que avisar al superior, sobre todo cuando sean personas a las que se quiere enviar lejos, como, verbi gratia, las Indias, las Hébridas, etc.; y el que no lo haga, será culpable de las faltas que ellos cometan en aquellas misiones y del mal que sobrevenga. 35 [112,XI, 169-172] R EPETICIÓN DE LA ORACIÓN DEL 25 DE ENERO DE 1655 SOBRE LOS ORÍGENES DE LA CONGREGACIÓN DE LA MISION Intenciones por las que conviene tomar la comunión en este día: dar a Dios gracias por la fundación de la Congregación.

Circunstancias de dicha fundación.

Segunda intención: pedir perdón a Dios por faltas cometidas.

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El padre Vicente nos dijo, al final de la repetición de la oración, que la compañía debía comulgar por tres fines: el primero, para dar gracias a Dios por la misma compañía en general, de que quisiera Dios dar comienzo a la Misión en el mismo día de la conversión de san Pablo, ya que él hizo la primera predicación para disponer al pueblo a la confesión general, atendiendo a los ruegos que le había hecho la señora esposa del general de galeras, predicación que Dios bendijo abundantemente.

¡Ay, padres y hermanos míos!

Nunca había pensado nadie antes en ello, no se sabía lo que eran las misiones; tampoco yo pensaba en eso ni sabía lo que eran; y en esto es donde se reconoce que se trata de una obra de Dios: pues donde no tienen parte alguna los hombres, Dios es el que obra, y esto viene inmediatamente de él; y luego él se sirve de los hombres para ejecutar sus obras.

Pues bien, fueron dos cosas de dicha señora para ordenar que se tuvieran confesiones generales en aquel pobre ________ Conferencia 35.

— Manuscrit des répétitions d'Oraison, fº 15. 94

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pueblo, una de las cuales...

Si se lo digo a la compañía, señalaré a cierta familia; ¿se lo diré, Dios mío?...

Entonces se detuvo unos momentos y luego, continuando,. dijo: Pues sí, he de decírselo, porque además ya no queda nadie de aquella familia: todos han muerto, y el párroco del que voy a hablar, también; sé incluso que uno de sus parientes, que era una persona buenísima y que vino a verme hace algún tiempo, ha fallecido hace poco, y era el último que quedaba de aquella familia.

Pues bien, el hecho es que, al confesarse un día la citada señora con su párroco, se dio cuenta de que éste no le daba la absolución, murmuraba algo entre dientes, haciendo lo mismo otras veces que se confesó con él; aquello le preocupó un poco, de modo que le pidió un día a un religioso que fue a verla que le entregase por escrito la forma 1 de la absolución; así lo hizo.

Y aquella buena señora, volviendo a confesarse, le rogó al mencionado párroco que pronunciase sobre ella las palabras de la absolución que contenía aquel papel; él las leyó.

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Y así siguió haciéndolo las otras veces que se confesó con él, entregándole siempre aquel papel, porque él no sabía las palabras que había de pronunciar, tan ignorante era.

Cuando ella me lo dijo, me fijé y puse más atención en aquellos con quienes me confesaba, y vi que, efectivamente, era verdad todo esto y que algunos no sabían las palabras de la absolución.

Ahora bien, aquella buena mujer, que no era todavía más que una muchacha cuando sucedió esto 2, al acordarse luego de aquello y considerando el peligro en que estaban todas aquellas pobres almas, para poner remedio a este mal decidió mandar que predicase sobre la forma de hacer una buena confesión general y sobre la necesidad que había de hacerla al menos una vez en la vida; lo que tuvo éxito, como acabo de decir de forma que, al no poder escuchar a todo el pueblo que acudía de todas partes, hubo que pedirle al padre rector de los jesuitas de Amiens que enviase alguna ayuda.

Vino él personalmente, pero sólo es________ 1 Forma = Fórmula. 2 Margarita de Silly se casó con Felipe Enmanuel de Gondi en 1602.

Cloysault indica en la vida del padre J.

B.

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Romillon que había sacerdotes de la diócesis de Aix que no sabían la fórmula de la absolución ( Recueil de vies de quelques prêtres de l'Oratoire, t. 1, p. 126). 95

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tuvo hasta el día siguiente, porque tenía que hacer, y envió a algunos de sus padres para ayudarme.

Más tarde, al ver los resultados, se pensó en la forma de conseguir que de vez en cuando se fuese a las tierras de dicha señora para dar allí misiones.

Me encargaron que hablara con los padres jesuitas para rogarles que aceptaran esta fundación.

Me dirigí al padre Charlet 3.

Pero me contestaron que no podían aceptar esta fundación, por ser esto contrario a su instituto; de modo que, al ver esto y que no se encontraba a nadie que se quisiera encargar de dar estas misiones, se tomó la resolución de asociar a algunos buenos sacerdotes.

La otra razón que movió a dicha señora fue, como se ha dicho, el peligro en que se encontraban la mayor parte de sus pobres súbditos del campo en relación con su salvación, por no haber hecho una buena confesión general.

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Y es también esta primera razón la que ha hecho que nos entreguemos a Dios para encargarnos de los ordenandos, para conseguir que todos los sacerdotes se instruyan debidamente en las cosas necesarias a su condición, como saber pronunciar bien la forma de la absolución y las demás cosas absolutamente necesarias para el uso de los sacramentos de la iglesia.

¡Ay, hermanos míos!

¿Quién hubiera pensado entonces que Dios deseaba hacer, por medio de la compañía de la Misión, el bien que por la gracias de Dios vemos que ha hecho?

¡Ay!

¿Quién podría saber entonces que Dios querría servirse de ella para ir a buscar hasta en los caseríos, hasta el fondo de Berbería, a esos pobres cristianos esclavos, para sacarles, si no de un infierno, al menos de un purgatorio?

¿Y quién podría saber que nos iba a utilizar en tantos otros lugares, como vemos que está haciendo?

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Así pues, la primera razón (como acabo de decir) por la que hemos de comulgar hoy es para dar gracias a Dios por la fundación de la Misión; la segunda, para pedirle perdón por las faltas que la compañía en general y cada uno en particular hemos cometido hasta el presente; y la tercera, para pedirle la gracia de corregirnos y realizar cada vez mejor las ocupaciones que le conciernen. ________ 3 Provincial de Francia de 1616 a 1619. 96

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VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.

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