Conferencia · tomo XI-A
SOBRE LA PRUEBA DE LA TENTACIÓN
11 DE ABRIL DE 1655
38 [115,XI, 176-178] REPETICIÓN DE LA ORACIÓN DEL 11 DE ABRIL DE 1655 SOBRE LA PRUEBA DE LA TENTACIÓN Providencia de Dios sobre las almas que pasan por las pruebas d e la tentación.
Dirigiéndose a un hermano coadjutor que acababa de manifestar que no sentía ninguna fatiga en las ocupaciones de la casa, el padre Vicente dijo: Tiene usted muchos motivos para dar gracias a Dios por esa gracia que le concede nuestro Señor.
Dios obra algunas veces así en los comienzos, para que las personas se entreguen con gusto a él; las guía primero por medio de ese gusto que hace que les agrade todo, para hacerles pasar luego de allí a la indiferencia; de la indiferencia, a algún pequeño disgusto; del disgusto, al descontento; del descontento a veces a ciertos pensamientos blasfemos, de odio a Dios, a la virtud, a las personas que mantienen el orden.
Y esto es un ejercicio al que Dios somete a esas almas para hacer que crezcan en la virtud.
Esas son señales de su amor.
Y luego, después de haberlas probado así, ¿qué es lo que hace Dios?
Las hace entrar en dulzuras y consuelos tan grandes que es una maravilla.
Y entonces se puede decir que se ha acabado el cuadro.
Conocí a una religiosa 1 que sentía tanta aversión al bien y tan grandes y abominables tentaciones, que llegó incluso a tener pensamientos de odio contra Dios, de forma que dijo algunas veces que, si salía de su religión para entregarse a toda clase de placeres, no sería porque se sintiera inclinada a cometer semejantes villanías, sino más bien para disgustar más a Dios y vengarse más de él, conculcando sus órdenes y sus leyes.
Y ¿qué es lo que pasó al final de esa prueba?
Que Dios, sacándola de ese estado de sufrimiento, la condujo a otro estado de suavidad y dulzura y de anhelos de él tan grandes y admirables que murió finalmente en olor de santidad.
Así es como Dios guía a veces a las almas. ________ Conferencia 38.
— Manuscrit des répétitions d'oraison, fº 16. 1 Sor Clara-María Amaury, religiosa de la Visitación. 101
Hay (nos decía) otra persona, que vive todavía y que yo conozco, que no sabe lo que es tentación ni de la carne, ni de aversión, ni de odio, etc.; sin embargo, no hay ningún alma que se sienta tan tentada de no tener tentaciones como esta.
Parece una paradoja, pero es así; y no admite consuelos en esa tentación, puesto que en la sagrada Escritura y en la vida de los mayores santos se dice que todas las almas, a las que Dios ha llevado a la santidad, han tenido que pasar por el sufrimiento; y él mismo quiso someterse a él, a pesar de ser el Santo de los santos.
Esto induce a esa misma persona a tener a veces el pensamiento de que está reprobada, ya que está fuera del estado de sufrimiento, pues — dice — está escrito que el que quiera vivir piadosamente, tendrá que padecer persecuciones 2, «yo no sufro nada; luego no soy piadoso».
Bien, volviendo a su caso, hermano, de que no siente pena en nada, le digo que tiene que humillarse mucho y desconfiar de ese estado en que está ahora.
El verdadero cristiano tiene que obrar continuamente contra sus inclinaciones, y sobre todo los que se han entregado a Dios, o en la religión o en alguna comunidad.
San Pablo dice que hacía el mal que no quería hacer y que sentía aversión a hacer el bien que quería hacer 3; también nosotros hemos de superarnos en todas las dificultades y aceptar los males y penas que nos vengan, como cosas que nos vienen de parte de Dios, y permanecer en el estado en que él ha querido ponernos. 39 [116,XI, 179] F INAL DE UNA CONFERENCIA SOBRE LA TEMPLANZA , ABRIL DE 1655 ELECCIÓN DE ALEJANDRO VII El padre Vicente anuncia esta elección a la compañía y encomienda el nuevo papa a sus oraciones. ________ 2 2 Tim 3,12. 3 Rom 7,19 Conferencia 39.
— Manuscrit du frère Robineau, p. 29. 102
¡Qué miserable que soy al precipitarme sobre la comida, para devorarla, como esos de los que acabo de hablar!
¡Cuántos motivos para humillarme!...
Ha querido nuestro Señor darnos un papa.
Me han dado la noticia al ir a la reunión 1.
La hermana del señor cardenal Mazarino se lo ha dicho a las religiosas de Santa María del arrabal de Santiago, que me lo han comunicado.
Es un buen papa, el que más ha profundizado en las materias de estos tiempos y que ha sido de la opinión contraria a las ya condenadas.
Los sacerdotes de la Misión dirán mañana la misa como acción de gracias, etcétera, y la oirán nuestros hermanos, y el domingo próximo comulgarán por esta misma intención.
Las damas de la reunión de la caridad tienen que comulgar mañana por esto. 40 [117,XI, 179-180].
C ONCLUSIÓN DE LA CONFERENCIA DEL 30 DE ABRIL DE 1655 SOBRE EL OFRECIMIENTO DE NUESTRAS ACCIONES A DIOS Ofrecer a Dios las principales acciones que hacemos durante el día.
¡Bien!
¡Alabado sea Dios por todo lo que acaba de decirse!
Procuremos, padres, sacar provecho de ello; pongamos interés en ofrecer nuestras acciones a Dios, sobre todo las principales; y aunque en el ofrecimiento de la mañana se le ofrezcan a Dios todas las acciones del día, sin embargo conviene durante la jornada ir ofreciéndole cada una de ellas en particular.
No digo que haya que ofrecérselas todas y entretenerse en decir continuamente: «Dios mío, te ofrezco lo que estoy haciendo»; pero conviene hacerlo sobre todo en las acciones principales; así, todo lo que se haga será agradable a Dios.
¡Qué dicha dar siempre gusto a Dios, hacer todo lo que uno hace por amor de Dios y para agradarle!
Entreguémonos, pues, a Dios para hacer en adelante to________ 1 La reunión de las damas de la caridad.
Conferencia 40.
— Manuscrit des répétitions d'oraison, fº 17. 103
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