Conferencia · tomo XI-B

EXTRACTO DE UNA CONFERENCIA SOBRE LA OBRA DE LAS CONFERENCIAS ECLESIASTICAS

Tipo
Conferencia
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
XI-B
Extensión
462 palabras
Página inicial
204 (PDF)
Asunto principal
La Obra De Las Conferencias Eclesiasticas
Ver tomo

153 [8, XI, 13-14] E XTRACTO DE UNA CONFERENCIA SOBRE LA OBRA DE LAS CONFERENCIAS ECLESIASTICAS Las conferencias eclesiásticas para tratar de las virtudes son una novedad.

Responsabilidad de la compañía.

Emoción del padre Vicente.

Si hay en el mundo algunas personas que están obligadas a servirse y aprovecharse de las conferencias, me parece que son ________ Conferencia 153.

— L.

ABELL Y, o.c., lib. n, cap. 3, sec. 2, p. 253. 707

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los sacerdotes de la congregación de la misión, porque son ellos a los que Dios se ha dirigido para introducir en el mundo, entre los eclesiásticos, esta forma de conversar sobre las virtudes particulares.

Cuando vine a París, nunca había visto semejantes conferencias, al menos sobre las virtudes propias de su estado especial y para vivir debidamente en su condición; es verdad que había academias, en las que se trataba de algunos puntos doctrinales y, en algunos lugares, de casos de conciencia.

Hace unos cincuenta años que el señor cardenal de Sourdis introdujo en su diócesis de Burdeos esta forma de tratar algunos puntos de teología moral, reuniendo a los párrocos y demás sacerdotes para ofrecerles el medio de instruirse mejor; tuvo mucho éxito; pero nunca se había visto hasta nosotros que se hablara de las virtudes propias de su estado entre los eclesiásticos del clero; al menos no lo he visto ni he oído hablar de ello.

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Es cierto que muchos santos religiosos observan esta práctica, y que así lo hicieron los antiguos monjes; pero, sea lo que sea, es a esta pobre compañía a la que Dios ha querido dirigirse en este siglo para establecerla fuera, no sólo como un antídoto adecuado para los buenos sacerdotes que están expuestos, por el servicio de las almas, al aire corrompido del mundo, sino también para ayudarles a perfeccionarse en su profesión.

Así pues, ha sido a la congregación de la Misión a la que Dios ha inspirado excitarse y aficionarse, tal como lo hacemos, en el ejercicio de las virtudes por medio de las conferencias.

Se trata allí de los motivos para adquirir esas virtudes, de su naturaleza, de sus actos particulares, de los medios para practicarlas, y finalmente de las obligaciones de nuestro estado, tanto para con Dios como para con el prójimo.

Esta es la finalidad de las conferencias.

Pues bien, ¿qué sería de nosotros si fuéramos los primeros en descuidarlas?

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¡Qué cuenta tendríamos que dar a Dios, si llegásemos a despreciar unos medios tan útiles y tan eficaces, que aquellos antiguos padres y anacoretas abrazaban con tanta avidez, tal como nos lo refiera Casiano en el libro que sobre ello compuso!

He de confesar que por propia experiencia que no hay nada tan impresionante, nada que me conmueva tanto, ninguna cosa de las que oigo, leo o veo, que penetre tanto en mi alma como estas conferencias. 708

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