Consejo · tomo XI-B
CONSEJOS A LOS JOVENES ESTUDIANTES RECIEN SALIDOS DEL SEMINARIO INTERNO
161 [15,XI, 28-29] C ONSEJOS A LOS JOVENES ESTUDIANTES RECIEN SALIDOS DEL SEMINARIO INTERNO El paso del seminario a los estudios es peligroso.
Calentar la voluntad e iluminar la inteligencia al mismo tiempo.
Huir de la curiosidad. ________ 2 San Vicente habría añadido, según Abelly (o.c., t.
I, p. 55): “Y en esto podéis observar cómo supo escoger el momento más oportuno y las palabras más adecuadas, que son las dos circunstancias que conviene aprovechar especialmente en estas ocasiones”.
Aquel capellán es el propio san Vicente, entonces en casa de los Gondi.
El general de las galeras quería vengar a uno de sus parientes cercanos, muerto en duelo por un señor de la corte.
Creía que iba en ello su honor y, por una devoción mal pensada, había venido a asistir a la misa de su capellán para implorar la ayuda de Dios.
Impresionado por las palabras del santo, renunció generosamente a su proyecto.
El sacrificio era duro.
Un viaje a sus tierras y la marcha del asesino, que partió para el destierro, acabaron de calmarlo.
Conferencia 160.
— L.
A BELL Y, o.c., lib.
I, cap. 7, p. 29.
Conferencia 161.
— L.
ABELL Y, o.c., lib.
III, cap. 24, sec. 1, p. 342. 721
Tomo XI-B · p. 28El paso del seminario a los estudios es un paso muy peligroso, en el que muchos naufragan; si hay algún tiempo en que hay que tener cuidado de sí mismo, es el de los estudios; pues es muy peligroso pasar de un extremo al otro, como el vaso que pasa del calor del horno a un lugar frío corre peligro de romperse.
Por eso es muy importante mantenerse en el primer fervor, para conservar la gracia que se ha recibido y para impedir que la naturaleza se apodere de uno.
Si cada vez que iluminamos nuestro entendimiento, procuramos también calentar la voluntad, podemos estar seguros de que el estudio nos servirá de medio para ir a Dios.
Hemos de tener como un principio indudable que, en la medida en que trabajemos por la perfección de nuestro interior, iremos haciéndonos más capaces de producir fruto para con el prójimo.
Por eso, al estudiar para servir a las almas, hemos de tener cuidado en llenar la nuestra de piedad, tanto como de ciencia, y para ello leer libros buenos y útiles y abstenernos de la lectura de los que no sirven más que para satisfacer la curiosidad, pues la curiosidad es la peste de la vida espiritual.
La curiosidad de nuestros primeros padres fue la causa de que entraran en el mundo el hambre y las demás miserias 1; por consiguiente, hemos de evitarla como raíz de toda clase de males.
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