Conferencia · tomo XI-B
C ONSEJOS A LOS JOVENES ESTUDIANTES RECIEN SALIDOS DEL SEMINARIO INTERNO
de adorar, que si no se aparta usted de ese malvado propósito, él descargará su justicia sobre usted y sobre toda su posteridad”.
Dicho esto, el capellán se retiró” 2. 160.
ESPIRITU DE FE DE UN CAPELLAN Ver a Jesucristo y a la virgen en el señor y en su esposa.
Decía que “sabía de una persona que había obtenido mucho provecho para él y para los demás en casa de un señor de esta condición, pues siempre miró y honró a Jesucristo en la persona de aquel señor, y a la santísima Virgen en la persona de la señora; esta consideración lo mantuvo siempre en la debida modestia y recato en todas sus acciones y palabras, conquistando el aprecio de aquellos señores y de todos los criados y pudiendo de esta forma conseguir mucho fruto en aquella familia”. 161 [15,XI, 28-29] C ONSEJOS A LOS JOVENES ESTUDIANTES RECIEN SALIDOS DEL SEMINARIO INTERNO El paso del seminario a los estudios es peligroso.
Calentar la voluntad e iluminar la inteligencia al mismo tiempo.
Huir de la curiosidad. ________ 2 San Vicente habría añadido, según Abelly (o.c., t.
I, p. 55): “Y en esto podéis observar cómo supo escoger el momento más oportuno y las palabras más adecuadas, que son las dos circunstancias que conviene aprovechar especialmente en estas ocasiones”.
Aquel capellán es el propio san Vicente, entonces en casa de los Gondi.
El general de las galeras quería vengar a uno de sus parientes cercanos, muerto en duelo por un señor de la corte.
Creía que iba en ello su honor y, por una devoción mal pensada, había venido a asistir a la misa de su capellán para implorar la ayuda de Dios.
Impresionado por las palabras del santo, renunció generosamente a su proyecto.
El sacrificio era duro.
Un viaje a sus tierras y la marcha del asesino, que partió para el destierro, acabaron de calmarlo.
Conferencia 160.
— L.
A BELL Y, o.c., lib.
I, cap. 7, p. 29.
Conferencia 161.
— L.
ABELL Y, o.c., lib.
III, cap. 24, sec. 1, p. 342. 721
El paso del seminario a los estudios es un paso muy peligroso, en el que muchos naufragan; si hay algún tiempo en que hay que tener cuidado de sí mismo, es el de los estudios; pues es muy peligroso pasar de un extremo al otro, como el vaso que pasa del calor del horno a un lugar frío corre peligro de romperse.
Por eso es muy importante mantenerse en el primer fervor, para conservar la gracia que se ha recibido y para impedir que la naturaleza se apodere de uno.
Si cada vez que iluminamos nuestro entendimiento, procuramos también calentar la voluntad, podemos estar seguros de que el estudio nos servirá de medio para ir a Dios.
Hemos de tener como un principio indudable que, en la medida en que trabajemos por la perfección de nuestro interior, iremos haciéndonos más capaces de producir fruto para con el prójimo.
Por eso, al estudiar para servir a las almas, hemos de tener cuidado en llenar la nuestra de piedad, tanto como de ciencia, y para ello leer libros buenos y útiles y abstenernos de la lectura de los que no sirven más que para satisfacer la curiosidad, pues la curiosidad es la peste de la vida espiritual.
La curiosidad de nuestros primeros padres fue la causa de que entraran en el mundo el hambre y las demás miserias 1; por consiguiente, hemos de evitarla como raíz de toda clase de males. 162 [16,XI, 29-30] AVISOS DADOS EN EL CAPÍTULO Hay que trabajar por la perfección en la juventud.
Elogio de la sencillez.
Hay que combatir las tentaciones por los actos contrarios.
Dijo el padre Vicente que los jóvenes deberían trabajar en su perfección durante la juventud, pues es casi imposible que una persona que haya ido envejeciendo en sus malos hábitos y tenga impregnada en ellos la substancia de su alma, pueda deshacerse de ellos. ________ 1 Cfr.
Gén 3,5.
Conferencia 162.
— Recueil de diverses exhortations, p. 214. 722
Nos exhortó mucho a la sencillez, dado que donde hay sencillez allí está Dios, que no es más que la misma simplicidad, todo uno, sin poder tolerar dos en sí mismo; cum simplicibus sermocinatio ejus 1; además, el que camina en la sencillez puede caminar tranquilo: qui ambulat simpliciter, ambulat confidenter2, Los que acuden a la astucia, a la doblez, están siempre con miedo de que sean descubiertas sus mañas y de que, una vez descubiertos, no se fíe nadie de ellos.
Añadió que la sencillez era una virtud que nos hacía ir rectos hacia Dios y hacia la virtud, sin recovecos ni engaños.
También nos dijo que era un gran motivo para animar a los cristianos a luchar contra las tentaciones el que, como dice Orígenes, nosotros podemos, haciendo actos contrarios a la tentación, precipitar al diablo en el fondo del infierno en vez de dejarnos precipitar en él.
Si nos vemos tentados de orgullo, rechazar al enemigo, o por actos de humillación interior, o por elevaciones del espíritu a Dios, pidiéndole la humildad u ofreciéndole lo que hacemos, para que quiera darnos la humildad a fin de honrar la suya. 163 [17,XI,30-31] A VISOS DADOS EN EL CAPÍTULO No desperdiciar los bienes de la comunidad.
Celo por las necesidades espirituales del prójimo.
Dijo el padre Vicente que las faltas más ordinarias de las comunidades, tal como había visto en algunas visitas que había hecho a varias casas religiosas, era el poco cuidado con los bienes de la casa; añadió que hemos de dar cuenta muy estrecha de ello a Dios; que eran bienes de Dios, bienes de los pobres, de los que nosotros éramos sólo los administradores, y no los señores; que había que tener cuidado y escrúpulo de echar cinco fajos de ________ 1 Prov 3,32.
Z Prov 10,9 Conferencia 163.
— Recueil de diverses exhortations, p. 215. 723
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