Conferencia · tomo XI-B
EXTRACTO DE UNA CONFERENCIA SOBRE EL ESPIRITU DE CONDESCENDENCIA
que somos demasiado severos o demasiado grandes señores para ellos.
Pero, cuando se les trata con afabilidad y cordialidad, conciben otros sentimientos de nosotros y están mejor dispuestos a aprovecharse del bien que les queremos hacer.
Pues bien, como Dios nos ha destinado a su servicio, hemos de hacerlo de la forma que les sea más provechosa, y por consiguiente tratarlos con mucha afabilidad, recibiendo este consejo del Sabio como dirigido a cada uno de nosotros en particular: Congregationi pauperum affabilem te facito 1: hazte afable en la asamblea de los pobres. 198 [50,XI,69] EXTRACTO DE UNA CONFERENCIA SOBRE EL ESPIRITU DE CONDESCENDENCIA La condescendencia, prolongación de la obediencia.
Nuestra obediencia no debe limitarse solamente a los que tienen el derecho de mandarnos, sino que tiene que pasar más adelante; pues evitaremos faltar a la obediencia, que es de obligación, si, como nos lo recomienda san Pedro 1, nos sometemos a toda humana criatura por amor de Dios.
Hagámoslo, pues, y consideremos a todos los demás como superiores, y para ello pongámonos por debajo de ellos, incluso por debajo de los más pequeños, mostrándoles respeto, condescendencia y haciéndoles toda clase de servicios.
¡Qué hermoso sería si Dios quisiera afianzarnos en esta santa práctica! ________ 1 Eclo 4,7.
Conferencia 198.- L.
ABELL Y, o.c., Lib.III, cap. 14, p. 233. 1 Cfr. 1 Ped 2,13. 757
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