Conferencia · tomo XI-B
E XTRACTO DE UNA CONFERENCIA SOBRE LA CARIDAD
ir a la guerra por las heridas y la muerte a las que se exponen?
¿Y dejaremos nosotros de cumplir con nuestro oficio de socorrer y de ayudar a las almas, por las penas y persecuciones con que podamos encontrarnos?”. 212 [59,XI, 76] E XTRACTO DE UNA CONFERENCIA SOBRE LA CARIDAD La caridad produce caridad.
Cada cosa produce una especie e imagen de sí misma, lo mismo que el cristal de un espejo que representa los objetos tal como son: un rostro feo se ve allí feo, uno hermoso aparece hermoso.
Del mismo modo, las buenas o las malas cualidades se manifiestan por fuera; y sobre todo la caridad, que es de suyo comunicativa, produce también caridad.
Un corazón verdaderamente abrasado y animado de esta virtud hace sentir su ardor.
Y todo lo que hay en un hombre caritativo respira y predica caridad. 213 [60,XI, 76-77] E XTRACTO DE UNA CONFERENCIA SOBRE LA CARIDAD El sueño de la caridad: morir bajo un árbol.
En una conferencia a su comunidad, el padre Vicente dijo que los misioneros deberían sentirse felices de hacerse pobres por haber ejercido la caridad con los demás, pero que no te________ Conferencia 212.
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III, cap. 11, p. 102.
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mieran empobrecerse por ese cambio, a no ser que desconfiaran de la bondad de nuestro Señor y de la verdad de sus palabras.
No obstante, si Dios permitiese que se vieran reducidos a la necesidad de ir a servir como coadjutores a las aldeas para encontrar con qué vivir, o que algunos de ellos tuvieran que ir a mendigar el pan o acostarse al lado de una tapia, con los vestidos destrozados y muertos de frío, y en aquel estado le preguntasen a uno de ellos: “Pobre sacerdote de la misión, ¿quién te ha puesto en semejante estado?”, ¡qué felicidad, hermanos míos, poder responder entonces: “¡Ha sido la caridad!”.
¡Cuánto apreciaría Dios y los ángeles a ese pobre sacerdote! 214.
S OBRE LA CARIDAD FRATERNA “La caridad fraterna es una señal de predestinación, ya que por ella es como se reconoce al verdadero discípulo de Jesucristo” 1.
Y un día, en la fiesta de san Juan evangelista, exhortando a los suyos a amarse mutuamente con las palabras de aquel apóstol: Filioli, diligite alterutrum 2, dijo: “La congregación de la Misión durará mientras reine en ella la caridad”.
Y les decía también: “La caridad es el alma de las virtudes y el cielo de las comunidades.
La casa de San Lázaro será un cielo, si hay caridad; el cielo no es más que amor, unión y caridad; la felicidad principal de la vida eterna consiste en amar; en el cielo los bienaventurados están continuamente entregados al amor beatífico; finalmente, no hay nada tan deseable como vivir con los que uno ama y se siente amado”.
Decía también: “El amor cristiano que se ha formado en los corazones por la caridad 3, no sólo está por encima del amor de inclinación y del que es producido por el apetito sensitivo, que ordinariamente trae más daños que beneficios, sino incluso por ________ Conferencia 214.
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III, p. 160-161. 1 Jn 13,35. 2 Cfr. 1 Jn 3,23. 3 Cfr.
Rom 5,5. 768
encima del amor razonable.
Ese amor cristiano es un amor por el que se aman unos a otros por Dios, en Dios y según Dios; es un amor que hace que nos amemos mutuamente por el mismo fin por el que Dios ama a los hombres, que es para hacerlos santos en este mundo y bienaventurados en el otro; por eso, este amor hace que miremos a Dios y no miremos más que a Dios en cada uno de los que amamos”.
Y añadía: “Quien se empeñara en vivir en una comunidad sin caridad y sin soportar a los demás, pronto chocaría con opiniones y acciones discordantes de las suyas y sería como un barco sin ancla y sin timón, navegando en medio de las rocas, a merced de las olas y del viento, que lo empujarán por todas partes, hasta hundirlo”.
Finalmente añadía: “Los misioneros no deben amarse entre sí sólo por un santo afecto interior y manifestarlo simplemente con sus palabras, sino que han de demostrar su amor con obras y efectivamente, ayudándose mutuamente con este espíritu en sus tareas y estando siempre dispuestos a aliviar a sus hermanos”.
Deseaba ardientemente que Dios inspirase esta caridad en los corazones de todos los de su congregación, afirmando: “Por esta paciencia mutua, los fuertes sostendrán a los débiles y se llevará a cabo la obra de Dios”. 215.
N ECESIDAD DE REZAR LOS UNOS POR LOS OTROS “Rezaremos a Dios por la familia de cualquiera que sufra una pérdida, pues hemos de participar de los sentimientos que pueda tener nuestro hermano y cumplir este deber unos con otros”.
A veces, cuando era necesario añadía: “Pido a los sacerdotes que no tengan obligaciones especiales que ofrezcan la misa por todos los de esa familia tan afligida; yo seré el primero en ofrecer a Dios de todo corazón esta misa que voy a celebrar; ruego nuestros hermanos que comulguen por esta misma intención”. ________ Conferencia 215.
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