Conferencia · tomo XI-B

EXTRACTO DE UNA CONFERENCIA SOBRE LA CARIDAD

Tipo
Conferencia
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
XI-B
Extensión
934 palabras
Página inicial
76
Asunto principal
La Caridad
Ver tomo

213 [60,XI, 76-77] E XTRACTO DE UNA CONFERENCIA SOBRE LA CARIDAD El sueño de la caridad: morir bajo un árbol.

En una conferencia a su comunidad, el padre Vicente dijo que los misioneros deberían sentirse felices de hacerse pobres por haber ejercido la caridad con los demás, pero que no te________ Conferencia 212.

— L.

ABELL Y, o.c., Lib.

III, cap. 11, p. 102.

Conferencia 213.

— L.

ABELL Y, o.c., lib.

III, cap. 11, p. 108. 767

Tomo XI-B · p. 76

mieran empobrecerse por ese cambio, a no ser que desconfiaran de la bondad de nuestro Señor y de la verdad de sus palabras.

No obstante, si Dios permitiese que se vieran reducidos a la necesidad de ir a servir como coadjutores a las aldeas para encontrar con qué vivir, o que algunos de ellos tuvieran que ir a mendigar el pan o acostarse al lado de una tapia, con los vestidos destrozados y muertos de frío, y en aquel estado le preguntasen a uno de ellos: “Pobre sacerdote de la misión, ¿quién te ha puesto en semejante estado?”, ¡qué felicidad, hermanos míos, poder responder entonces: “¡Ha sido la caridad!”.

¡Cuánto apreciaría Dios y los ángeles a ese pobre sacerdote! 214.

S OBRE LA CARIDAD FRATERNA “La caridad fraterna es una señal de predestinación, ya que por ella es como se reconoce al verdadero discípulo de Jesucristo” 1.

Y un día, en la fiesta de san Juan evangelista, exhortando a los suyos a amarse mutuamente con las palabras de aquel apóstol: Filioli, diligite alterutrum 2, dijo: “La congregación de la Misión durará mientras reine en ella la caridad”.

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Y les decía también: “La caridad es el alma de las virtudes y el cielo de las comunidades.

La casa de San Lázaro será un cielo, si hay caridad; el cielo no es más que amor, unión y caridad; la felicidad principal de la vida eterna consiste en amar; en el cielo los bienaventurados están continuamente entregados al amor beatífico; finalmente, no hay nada tan deseable como vivir con los que uno ama y se siente amado”.

Decía también: “El amor cristiano que se ha formado en los corazones por la caridad 3, no sólo está por encima del amor de inclinación y del que es producido por el apetito sensitivo, que ordinariamente trae más daños que beneficios, sino incluso por ________ Conferencia 214.

— L.

ABELL Y, o.c., lib.

III, p. 160-161. 1 Jn 13,35. 2 Cfr. 1 Jn 3,23. 3 Cfr.

Rom 5,5. 768

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encima del amor razonable.

Ese amor cristiano es un amor por el que se aman unos a otros por Dios, en Dios y según Dios; es un amor que hace que nos amemos mutuamente por el mismo fin por el que Dios ama a los hombres, que es para hacerlos santos en este mundo y bienaventurados en el otro; por eso, este amor hace que miremos a Dios y no miremos más que a Dios en cada uno de los que amamos”.

Y añadía: “Quien se empeñara en vivir en una comunidad sin caridad y sin soportar a los demás, pronto chocaría con opiniones y acciones discordantes de las suyas y sería como un barco sin ancla y sin timón, navegando en medio de las rocas, a merced de las olas y del viento, que lo empujarán por todas partes, hasta hundirlo”.

Finalmente añadía: “Los misioneros no deben amarse entre sí sólo por un santo afecto interior y manifestarlo simplemente con sus palabras, sino que han de demostrar su amor con obras y efectivamente, ayudándose mutuamente con este espíritu en sus tareas y estando siempre dispuestos a aliviar a sus hermanos”.

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Deseaba ardientemente que Dios inspirase esta caridad en los corazones de todos los de su congregación, afirmando: “Por esta paciencia mutua, los fuertes sostendrán a los débiles y se llevará a cabo la obra de Dios”. 215.

N ECESIDAD DE REZAR LOS UNOS POR LOS OTROS “Rezaremos a Dios por la familia de cualquiera que sufra una pérdida, pues hemos de participar de los sentimientos que pueda tener nuestro hermano y cumplir este deber unos con otros”.

A veces, cuando era necesario añadía: “Pido a los sacerdotes que no tengan obligaciones especiales que ofrezcan la misa por todos los de esa familia tan afligida; yo seré el primero en ofrecer a Dios de todo corazón esta misa que voy a celebrar; ruego nuestros hermanos que comulguen por esta misma intención”. ________ Conferencia 215.

— L.

ABELL Y, o.c., lib.

III, p. 168. 769

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216.

INDULGENCIA CON LAS FALTAS DE LOS DEMAS “No hay que extrañarse de que los demás cometan algunas faltas, pues lo mismo que es propio de los cardos y de las zarzas tener espinas, así en el estado de naturaleza caída lo propio del hombre es faltar, pues ha sido concebido y ha nacido en pecado; el mismo justo, como dice Salomón, cae siete veces, esto es, muchas veces al día” 1.

Añadía: “El espíritu del hombre tiene también sus achaques y sus enfermedades como el cuerpo, y en vez de turbarse y descorazonarse, lo que tiene que hacer es reconocer su condición miserable y humillarse diciéndole a Dios, como David después de su pecado: Bonum mihi quia humiliasti me, ut discam justiticationes tuas 2: está bien que me hayas humillado, para que así aprenda tu justicia.

Hemos de soportarnos a nosotros mismos en nuestras debilidades e imperfecciones, aunque trabajando por levantarnos de ellas”.

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También decía: “Si está prohibido juzgar mal a los demás, mucho menos se permite hablar mal de ellos, ya que es propio de la caridad, como dice el santo apóstol, cubrir la muchedumbre de los pecados 3; Y también el sabio: Audisti verbum adversus proximum tuum?

Commoriatur in te 4: si habéis oído algo contra vuestro prójimo, apagad esas palabras y hacedlas morir en vosotros”.

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