Conferencia · tomo XI-B
R EPETICION DE LA ORACION SOBRE LA ORACION
tudes que meditamos con ese espíritu de fe, mansa y humildemente, sin esforzar la imaginación, y aplicar más bien la voluntad para los afectos y las resoluciones, que el entendimiento para las ideas. 233 [74,XI, 92-93] R EPETICION DE LA ORACION SOBRE LA ORACION Las consideraciones tienen que subordinarse a los afectos y a las resoluciones.
Un hermano, en la repetición de la oración, confesó ingenuamente que no tenía bastante talento para meditar.
De las facultades del alma sólo le servía una: la voluntad.
Apenas se proponía el tema, sin ningún esfuerzo de raciocinios, se ponía a producir afectos.
Pasaba el tiempo dando gracias a Dios, pidiéndole perdón por sus faltas, provocando en su corazón la confusión y la pena por haberlas cometido, implorando la gracia de imitar a nuestro Señor en alguna virtud; luego tomaba algunas resoluciones, etcétera.
El padre Vicente intervino entonces: Basta, hermano; no se preocupe usted por las aplicaciones del entendimiento, que se hacen únicamente para excitar la voluntad, ya que la de usted, sin esas consideraciones, se inclina tan fácilmente a los afectos y a las resoluciones de practicar la virtud.
¡Que Dios le dé la gracia de continuar así y de hacerse cada vez más fiel a sus deseos! 234 [75,XI, 93] E XTRACTO DE UNA CONFERENCIA SOBRE EL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA Ofrecer el santo sacrificio de la misa con el mismo espíritu con que nuestro Señor ofreció su sacrificio. ________ Conferencia 233.
— L.
ABELL Y, o.c. lib.
III, cap. 7, sec. 1, p. 67.
Conferencia 234.
— L.
ABELL Y, o.c. lib.
III, cap. 8, p. 72. 786
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