Repeticion Oracion · tomo XI-B
R ESUMEN DE UNA REPETICION DE LA ORACION SOBRE LA ENVIDIA
239 [80,XI,97-98] R ESUMEN DE UNA REPETICION DE LA ORACION SOBRE LA ENVIDIA La envidia está en el origen del mal; merece el infierno.
Ocasiones de envidia.
Remedios: humildad y mortificación.
Dijo el padre Vicente que este vicio bastaba para arruinar a toda la compañía; los acontecimientos externos y los ataques del ________ 1 Cfr.
Mt 15,23; Mc 9,33-37.
Conferencia 239.
— Recueil de diverses exhortations, p. 31. 790
diablo no podrían abrir brecha en ella; que era de temer que en la Iglesia se formase un cisma, por causa de la envidia; que esto podía ser causa de que nuestro Señor retirase su espíritu de los clérigos para comunicárselo a los laicos; que había que combatir ese vicio con la humildad y con la caridad, haciendo que las virtudes de los otros sean nuestras por medio del amor; mientras que los que tienen virtudes y se sienten orgullosos de ellas son como esos mulos que van cargados de oro y de hermosos tapices, pero que son para los demás.
Tomo XI-B · página PDF 288Motivos: 1.º Las dos causas de la muerte de Jesús fueron la envidia del diablo y la envidia de los judíos. 2.º Ser envidioso es estar en contra de lo ordenado por Dios; en efecto, si uno le sabe mal que otro tenga mejores dotes, no se pone en contra del que tiene esas ventajas, sino más bien en contra de quien se las dio; por eso Dios nos puede decir: An oculus tuus nequam est, quia ego bonus sum? 1 3.º Tener envidia es entristecerse de que no sea inútil la sangre de Jesucristo, ya que a él se le deben todas las gracias, tanto espirituales como naturales, mientras que por nuestros pecados merecemos el infierno. 4.º En la Iglesia hay comunicación de buenas obras.
Un comerciante que estuviera asociado con otro, ¿se sentiría molesto de que el otro sacase grandes ganancias, si esto le aprovecha también a él?
¿Se incomodaría una parte del cuerpo porque las demás gozan de buena salud?
Las causas y las ocasiones de esta envidia son: si veo, por ejemplo, a uno que sirve para algo, mientras que yo no sirvo; si el otro camina ligero y yo no puedo seguirle; si canta bien y lo hace delante de mí, sin poder yo hacerlo como él; si al otro le conceden algún favor o privilegio y yo me entristezco por ello, etcétera.
Remedios: La humildad y la mortificación.
Para ello pensar en llevar la cruz de nuestro Señor y en lo que él nos dijo: Si quis te angariaverit mille passus, fac et adhuc decem cum eo 2, etcétera. ________ 1 Mt 20,15. 2 Mt 5,41 791
En las tareas humildes, pensar que Jesucristo tuvo un oficio de artesano, y además, que propter nos egenus factus est 3; contemplar su vida bajo el frío y el calor; representárnoslo con san Pablo en medio de las aflicciones de su espíritu: Nondum usque ad sanguinem restitistis? 4 Un remedio más lejano, pero muy indicado, es huir de los consuelos humanos y mortificar el deseo de que nos compadezcan; pues, si veo a alguno más hundido que yo, pero al que compadecen más que a mí, creeré que lo aprecian más, y surgirá fácilmente la envidia.
Tomo XI-B · p. 99Se muestra el documento completo según los límites detectados en la edición. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en el PDF original.