Carta · tomo I
A MIGUEL ALIX, PÁRROCO DE SAINT-OUEN-L'AUMONE
158 [150,I,216-217] A MIGUEL ALIX, PÁRROCO DE SAINT-OUEN-L'AUMONE 16 septiembre 1633 Señor: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
El bien de la paz y del sosiego en las dificultades es tan grande y tan agradable a Dios que El mismo le dice a cada uno: Inquire pacem et persequere eam.
No sólo dice que le agrada esa paz divina, cuando nos la ofrece, sino que la busquemos y que corramos tras ella.
Y alabo a Dios porque es eso lo que quiere hacer usted dejando todos sus asuntos, para acabar con todas las discrepancias que encuentra usted en su barrio; pero creo que es importante para la gloria de Dios que retrase el viaje hasta el lunes después del domingo del mes.
Aquí tiene a sus dos vicarios en buena disposición, gracias a Dios, y nos edifican mucho; los ejercicios que están haciendo les eran en cierto modo tan necesarios como útiles.
No podrá usted llamarlos antes de la octava sin perjudicar a la Iglesia en general, ________ 2.
Esta callejuela, paralela a la calle de Arras, unía, como ésta, la calle Saint-Victor con la calle Traversiere o Traversine.
La casa frente a la enseña de l'Epée-Royale estaba en medio de la calle de Versalles.
Su sitio corresponde, al parecer, al n. 21 de la calle Monge.
Allí probablemente nació, el 29 de noviembre de 1633, la compañía de las Hijas de la Caridad.
Carta 158.
— Reg. 1, f.º l4.
El copista advierte que la escritura del original era del propio san Vicente. 264
a la de usted en particular y a ellos mismos.
Además, está la próxima reunión de señores párrocos, que es de mucha importancia y que requiere absolutamente su presencia; no podrá faltar a ella sin mengua del bien de la Iglesia en general y de tantas iglesias particulares como párrocos hay.
Por eso, señor, creo que hará bien usted en escribir o a la persona con quien tiene que tratar o a cualquier otra que se empeñe en entretenerle, que se ve impedido para partir enseguida por estas dos razones, pero que no dejará de hacerlo el jueves después del primer domingo de mes, para dirigirse al lugar donde sea preciso para encontrar ese sosiego, con el espíritu de paz que Nuestro Señor le ha dado.
Sin embargo, todo lo que le digo, señor, es con la sumisión y deferencia que le debo y que deseo rendirle durante toda mi vida en Nuestro Señor y en la confianza que tengo de que no hay nadie en el mundo tan difícil, si tiene alguna disposición para el sosiego, que no acepte las razones de usted y no demore las cosas hasta el tiempo en que pueda hacerse todo esto en justicia.
Además, espero, señor, que, si quaerimus sic primo regnum Dei, omnia adiicientur nobis in bonum.
Soy en su amor. señor, su muy humilde y obediente servidor, V .
D.
P .
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