Carta · tomo I
A LUISA DE MARILLAC
218 [210,I,312-313] A LUISA DE MARILLAC [Entre 1634 y 1636] 1 Señorita: La gracia de Jesucristo Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Le doy gracias muy humildemente por la molestia que se ha tomado al comunicarme sus noticias, y ruego a Nuestro Señor que la robustezca cada vez más.
Su carta me encontró todavía en la cama, en medio de unos pequeños accesos de sudor, que me impidieron contestarla, y una medicina que me hicieron tomar luego; y las reuniones que se me echaron encima me impidieron también responder el día de ayer.
Le diré, pues, sobre su hijo, señorita, que creo que no hay ningún inconveniente en que presente algunas tesis a sus más íntimos amigos y parientes próximos.
Pero me parece que, para honrar la humildad de Nuestro Señor, es preciso que sea a pocos y para liberarse de muchas preocupaciones.
Cuando se siente en los bancos de teología, será otra cosa.
En cuanto a esa buena joven que me anunciaba ayer, le ruego que la retenga, si la considera de buen espíritu.
Esa entrada y salida de la religión indica cierta ligereza; en eso conviene que tenga cuidado.
Y si hay lugar a recibirla para examinar su vocación un poco más de tiempo, trate de ello, si le parece bien, con la señora Goussault. ________ 3.
Luis-Francisco de la Baume de Suze (1621-1690). 4.
Annat Savinier, Esteban Bourel, Guillermo Perceval, Nicolás Marceille y un gentilhombre limosino, clérigo; Simón Chastel, hermano coadjutor.
Carta 218 (CA).
— Original en las Hijas de la Caridad de Collonges (Haute Savoie). 1.
Duración de la estancia de Juan de la Salle en el Sur. 343
De la italiana, sería muy interesante enviarla a la madre de esa buena joven de la señorita Poulaillon, a Villers 2.
¡Dios mío!
¡Cómo deseo que sus hijas se ejerciten en aprender a leer y que sepan bien el catecismo que usted enseña!
La pobre Germana hace mal en no estar con usted.
Le podría ayudar mucho en esto.
Pero, en nombre de Dios, cúrese antes de ponerse a trabajar en ellas.
Todavía no han desaparecido mis fiebrecillas - ya sabe que suelen durar un poco.
Tenemos enfermo de gravedad al pobre padre de la Salle en Burdeos.
Lo encomiendo a su caridad; pero sobre todo le suplico que se cuide de conservarse bien Soy, en el amor de Nuestro Señor, V.
D
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