Carta · tomo I
A LUISA DE MARILLAC
299 [288,I,417-418] A LUISA DE MARILLAC Señorita: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Habrá que determinar de común acuerdo lo que conviene hacer en Saint-Leu 1. ________ 9.
Carlos-Santiago de Gélas de Leberon (1624-1654). 10.
María Tessoniere o María de Valence era una santa viuda, animada de una devoción especial a la Santísima Trinidad.
San Francisco de Sales la llamaba una reliquia viviente.
Santiago Olier hizo un viaje de París a Valence para consultarla.
El cardenal de Bérulle, san Vicente y el padre Coton, su director, sentían por ella la más profunda veneración.
El pueblo le rindió después de su muerte una especie de culto público.
Su vida, publicada en Lyon en 1650 por el P .
Luis de la Rivière (Histoire de la vie et moeurs de Marie Tessonière), por orden expresa de la reina regente y con la aprobación de varios doctores de la Sorbona, disgustó al obispo de Valence, que prohibió el libro y lo hizo condenar por la Asamblea del Clero de Francia.
El prelado y la Asamblea prohibieron igualmente el culto que se le tributaba.
Carta 299 (CA).
— Original en el hospital de Moulins 1.
Parroquia de París. 428
Tomo I · página PDF 364En la última reunión 2 se tomó el acuerdo de que se le pidiera hacer un ensayo con los niños expósitos, si hay algún medio para alimentarlos con leche de vaca y tomar dos o tres vacas para eso.
He recibido gran consuelo al ver cómo la Providencia se ha dirigido a usted para ello.
Sé muy bien que hay muchas cosas de qué hablar sobre el asunto.
Ya hablaremos 3. ________ 2.
Reunión de las damas de la Caridad del Hôtel-Dieu. 3.
En aquella época era muy grande el número de niños abandonados cada año en la ciudad y en los arrabales de París.
San Vicente contaba de 300 a 400 (A BELL Y, o. c.., t.
II, cap.
X, 1.ª ed., p. 362).
El transeúnte que se encontrase a alguno tenía que comunicárselo al comisario del barrio, que era el único que tenía el derecho de recogerlo.
Los niños encontrados eran llevados al Hôtel-Dieu y de allí a la Couche, calle de Saint-Landry, donde una viuda, a la que ayudaban dos sirvientas, se encargaba de ellos.
A la casa le faltaban rentas y las nodrizas tampoco eran muy solícitas.
Por eso la muerte causaba no pocas víctimas entre aquellas pequeñas criaturas, hasta el punto de que san Vicente podía decir en una de sus conferencias a las damas de la Caridad: «Desde hace 50 años no sobrevivía ninguno, a no ser últimamente, en que alguno ha podido sobrevivir».
Las sirvientas les daban narcóticos para hacerles dormir, o los vendían por ocho sueldos a gentes miserables que, después de romperles los brazos y las piernas, los utilizaban para conmover a los transeúntes.
San Vicente, que se ocupaba de tantas obras de Caridad, conocía la Couche.
Deploraba esos abusos e intentaba poner remedio.
La compañía de Damas de la Caridad se ocupaba de los enfermos del Hôtel-Dieu.
El cabildo de París les pidió que se encargasen también de los niños expósitos.
Después de dos años de oración y de reflexión, san Vicente se decidió a hacer una prueba.
Esta carta nos indica que la obra empezó modestamente: dos o tres niños confiados a los cuidados de algunas Hijas de la Caridad y alimentados con leche de vaca.
Pronto el número llegó a doce, y se buscaron cuatro nodrizas.
Se les instaló en la calle de Boulangers, junto a la puerta de san Víctor Aquel modesto ensayo dio buenos resultados.
Por eso las damas decidieron, en 1640, recihir a todos los niños expósitos que les presentasen.
El rey y la reina se interesaron en la empresa.
En 1642, Luis Xlll entregó 4.000 libras sobre sus posesiones de Gonesse, en 1644, la limosna se duplicó.
Las damas obtuvieron el castillo de Bicetre, adonde fueron llevados los niños en 1647.
Finalmente, en 1651, como la estancia en Bicetre resultó perjudicial para la salud de los niños, éstos volvieron a París y fueron alojados en la extremidad del arrabal Saint-Denis, y más tarde, en 1670, en dos casas situadas, una frente a Notre-- Dame, y otra en el arrabal san Antonio (P .
C OSTE, Saint Vincent de Paul et les Dames de la Charité.
París 1918, pp. 17-34).
Para la historia de los niños expósitos, se puede consultar con provecho los reglamentos compuestos por Luisa de Marillac para las hermanas encargadas de ellos (Pensées, pp. 195 y 196); sus memorias sobre este 429
La señora presidenta Goussault no me parece que esté muy fuerte.
Cuide usted su salud.
Le deseo un nuevo corazón y un amor totalmente nuevo para Aquél que nos ama incesantemente de una forma tan tierna como si comenzase ahora a amarnos; pues todos los gustos de Dios son siempre nuevos y llenos de variedad, aunque no cambia jamás.
Soy en su amor, con un afecto semejante al que su bondad quiere y que le debo por amor a El, señorita, su muy humilde servidor V ICENTE DEPAÚL Primer día del año [1638] 4.
Dirección: A la señorita Le Gras.
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