Carta · tomo I

A LUISA DE MARILLAC

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
I
Extensión
344 palabras
Página inicial
555
Ver tomo

395 [378,I,555-556] A LUISA DE MARILLAC [Entre 1635 y 1639] 1 Señorita: No pude contestarle ayer, porque me sangraron, ni esta mañana, porque tuve que tomar la medicina.

Le diré brevemente, sobre el alojamiento de su hijo, que prefiero una vez consideradas todas las cosas, ponerlo con el señor Rebours, si se queda aquí y no cambia de alojamiento; pero, si lo hace, no veo nada mejor que el señor Coqueret.

El trato con otros eclesiásticos le resultaría difícil o inútil.

Sé que tiene muchas cosas contra este último y que yo he previsto; pero así es como pienso.

El señor Rebours 2 no dejará tan pronto su alojamiento; y aunque lo dejara, aprovéchese de ese tiempo; luego ya veremos.

Entretanto, será conveniente que le deje venir con nosotros, si quiere que le aproveche la corrección que le hizo estos días pasados. ________ Carta 395.

— PÉMARTIN, o.c.

II, 3, carta 522.

Las últimas líneas después de «Envío la carta» están reproducidas en el manuscrito san Pablo, p. 69. 1.

Esta carta fue escrita en vida de la señora Goussault, en un tiempo en que Miguel Le Gras parecí a dispuesto a renunciar a la carrera sacerdotal. 2.

Tomo I · p. 555

El padre Hilarión Rebours, cartujo, era primo hermano del marido de Luisa de Marillac (cfr.

GOBILLON, o. c.. 21).

Aquí se trata de otro Rebours, quizás Antonio Rebours, nacido en 1591, que se retiró a Port-Royal en 1640, recibió el sacerdocio en 1642 por consejo de Saint-Cyran, dirigió a las religiosas de Port-Royal, y murió el 16 de agosto de 1661, a los 69 años de edad. 545

Tomo I · p. 555

Envío la carta de la señora Goussault, que acabo de recibir.

Dígame lo que piensa sobre la cuestión de sus hijas, tanto para ese lugar como para el país de Auvergne.

Si fuese una mujer valiente, rompería con sus pequeños entretenimientos y ternuras maternales, y robustecería su cuerpo y su espíritu con la visión de tantas ocasiones para hacer el bien.

Hágalo así, en nombre de Dios, señorita.

Dios sabe lo que yo soy para usted y lo que usted es para mí, y que soy...

Le ruego que me conteste esta misma tarde.

Tomo I · p. 557

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