Carta · tomo I
A SANTA JUANA FRANCISCA FREMIOT DE CHANTAL
15 de agosto de 1639
408 [390,I,574-576] A SANTA JUANA FRANCISCA FREMIOT DE CHANTAL París, 15 de agosto de 1639 Mi queridísima y digna madre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Recibí la suya sin fecha, que me ha hecho el honor de enviarme ________ Carta 407.— Sainte-Jeanne-Françoise Frémiot de Chantal, sa vie et ses oeuvres, VIII, 163, carta 1633. 1.
Fecha de la fundación de Annecy.
Parece que la carta 408 responde a ésta.
Carta 408 (CA).
— Original en la Visitación de Annecy. 559
el señor comendador, sin fecha, y puede imaginarse, mi dignísima madre, con cuánta reverencia y afecto la hemos leído, ya que es una carta de mi única madre y está llena del olor y de la suavidad de su espíritu.
¡Jesús!
¡Mi querida madre, cómo ha perfumado mi pobre corazón!
Pues bien, ¡bendito sea aquél por cuyo amor se ofrece su bondad a recibirnos, darnos alojamiento y mueblaje! 1 No le doy las gracias por ello, mi querida madre, porque no soy digno; pero ruego a Dios que sea El mismo su paga y su recompensa... 2.
De lo que me dice su caridad sobre la misión, que se establezca de forma que no falle nunca por falta de hombres, ni de dinero; pues bien, le diré, en cuanto a los hombres, mi querida madre, que la confirmación de la Compañía, que le he dicho tramitamos en Roma, en la carta que le escribí desde Troyes, supone la confirmación de los lugares particulares en donde se establezca, con la ayuda de Dios, que yo le ruego pida para este efecto; y, en relación con los bienes, le diré que el señor comendador me ha hecho el honor de decirme que, cuando venda sus bienes, nos entregará el fondo de la renta que nos ha dado, y que utilizaremos como fondos de la herencia en ese barrio tanto como sea preciso para el mantenimiento de esos dos misioneros y de un hermano; y que, siendo así, si quiere Nuestro Señor dar su bendición sobre esta obra buena, no habrá ya falta de hombres ni falta de dinero.
El señor comendador parece incluso que no quiere que la cosa quede en ese número 3.
¡Bendito sea por ello el santo nombre de Dios!
Le he dicho muchas cosas en alabanza de esta pequeña Compañía 4.
Ciertamente, mi querida madre, esto me da miedo; por eso le suplico que lo disminuya mucho y que no diga nada a nadie.
La ________ 1.
Por el contrato del 3 de junio de 1639, el comendador de Sillery les había prometido a los misioneros de Annecy procurarles alojamiento y mueblaje.
Todavía no había cumplido con su palabra.
El 26 de enero siguiente, los misioneros le libraban de esa promesa, mediante 2.000 libras, que deberían servir, con otras 1.000 libras, para la compra de una casa.
Para empezar, se instalaron en un local ofrecido, preparado y arreglado por santa Juana Francisca. 2.
Omitimos aquí cuarenta líneas del original llenas de tachaduras.
Es muy lamentable, repitámoslo, que alguien se haya tomado tanta molestia para ocultarnos lo que un santo le escribía a una santa. 3.
El 26 de febrero de 1640, hacía una nueva donación para elevar a cuatro el número de sacerdotes y a dos el de hermanos (cfr.
Arch.
Nat.
S 6.716. 4.
San Vicente cree que habló demasiado bien de su Compañía en su carta del 14 de julio.
Aquí se esfuerza en rebajarla para castigarse por haber hablado antes con demasiada complacencia. 560
excesiva reputación daña mucho y ordinariamente hace, por un justo juicio de Dios, que los efectos no respondan a lo que se espera, bien sea porque se cae en hinchazón de espíritu o porque el público refiere a los hombres lo que sólo a Dios le es debido.
Por eso suplico muy humildemente a su caridad que no mantenga en su espíritu los pensamientos que le podría inspirar lo que dice de nosotros el señor comendador, y menos aún que hable a nadie de esto.
¡Ay!, mi digna madre, ¡si conociese nuestra ignorancia y la poca virtud que tenemos, tendría gran piedad de nosotros!
Ya lo verá, en efecto, cuando conozca a esos dos que enviamos 5; y esto es lo que me consuela, ya que rogará a Dios por nosotros con más compasión de nuestra miseria; y como le he dicho todo esto con lágrimas en los ojos, viendo la verdad de cuanto le digo y las abominaciones de mi pobre alma, le suplico, mi querida madre, que ofrezca a Dios mi confusión por ello y la confesión que le hago en presencia de su divina Majestad, y que me perdone si abuso de su paciencia comunicando así mis pobres sentimientos, ya que soy para mi dignísima y mi muy única madre, en el amor de Nuestro Señor y de su santa Madre, mi dignísima madre, su muy humilde y muy obediente servidor.
V ICENTE DEPAÚL sacerdote de la Misión Mi digna madre, el señor comendador desea que le envíe una memoria del pequeño mueblaje que necesitamos y que su caridad tiene que proporcionarnos.
Dirección: A mi reverenda madre de Chantal, fundadora de la Orden de la Visitación y superiora del monasterio de Annecy, en Annecy.
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