Carta · tomo I
A LUISA DE MARILLAC
52 [50,I,86-88] A LUISA DE MARILLAC [Hacia 1630] 1 Creo que será suficiente poner en su y mi cuadro 2 las mismas palabras del original 3.
Póngalas, pues, allí, señorita, si le agrada, y mi queridísima hermana, si le digo que se apega usted con cierto exceso a los que la conducen y se apoya usted demasiado en ellos.
Se eclipsa el señor Vicente, y ya está la señorita Le Gras fuera de sitio y desorientada» (Archivo de las Hijas de la Caridad, original). ________ 3.
Le Traité de l'amour de Dieu (por san Francisco de Sales).
Lyón 1620, en 8.º. 4.
En recuerdo de los 33 años que pasó en la tierra Nuestro Señor. 5.
Esta palabra se le escapó a la pluma del santo.
Luisa de Marillac no tenía derecho al título de señora ( madame).
Por otra parte, la carta va dirigida a mademoiselle Le Gras.
Carta 52 (CA).
— Archivo de las Hijas de la Caridad, original. 1.
La carta es anterior a la fundación de las Hijas de la Caridad. 2.
Su, por haberlo pintado Luisa de Marillac, mi por estar destinado al santo.
A la fundadora le gustaba la pintura.
Todavía se conservan algunos cuadros hechos por ella, «pequeñas acuarelas de un dibujo delicado, de un fresco colorido, imágenes ingenuas más bien que verdaderas obras de arte» (M.
BAUNARD, La Vénérable Louise de Marillac, Paris 1898, 8). 3.
El santo se refiere al cuadro que copiaba Luisa de Marillac.
Maynard no supo comprender esta frase.
Supone (Saint Vincent de Paul, III, Pa149
yo conservaré en mi corazón las que me escribe de su generosa resolución de honrar la adorable vida oculta de Nuestro Señor, tal como le dio Nuestro Señor deseos desde su juventud 4.
¡Oh mi querida! 5 ¡cómo indica este pensamiento la inspiración de Dios y cuan alejado está de la carne y de la sangre!
¡Animo!
¡esa es la posición que le corresponde a una hija querida de Dios!
Manténgase en ella, señorita, y resista animosamente a todos los sentimientos que le lleguen contrarios a éste, y esté segura de que estará por este medio en el estado que Dios le pide para hacerla pasar a otro, para su mayor gloria, si así lo juzga oportuno: si no, esté siempre segura de que hará incesantemente la voluntad de Dios en éste, que es el fin al que tendemos y al que han tendido los santos y sin el que nadie puede ser feliz 6.
Pido a usted perdón por haber retenido tanto a su muchacho, debido a los muchos quehaceres que he tenido, y deseo sea una de las más perfectas imágenes 7 hechas a la semejanza de Dios 8... tengo en su amor, según me parece, un mismo corazón con el suyo, y soy su más humilde servidor, V .
D.
P .
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