Carta · tomo I
A LUISA DE MARILLAC
94 [88,I,134-135] A LUISA DE MARILLAC Señorita: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Le he enseñado su carta al padre de Gondy, las de monseñor de Châlons a usted y la de usted a él 1.
Pues bien, pesadas y consideradas todas las cosas, y con gran pena suya, él es de parecer que obedezca a monseñor de Châlons, ya que cree que también Dios lo quiere así, ya que por orden suya es él el intérprete de su voluntad en el lugar en que está usted.
Pues bien, si esa es la voluntad de Dios, aténgase a ella, por favor.
No dejará de obtener la recompensa que habría obtenido por haber instruido a todas las niñas de esos barrios.
¡Oh!
¡Qué feliz puede sentirse usted por haber tenido con el Hijo de Dios esa relación de haberse visto obligada, como él, a retirarse de una provincia en la que, gracias a Dios, no hacía usted ningún mal!
El padre de Gondy le dará aquí las gracias por la fatiga que se ha tomado y le testimoniará los sentimientos que tiene; también yo le ruego que no se le ocurra pensar que esto ha pasado por culpa suya.
No, no se trata de eso, sino de una pura disposición de Dios. ________ 1.
Palabra de lectura dudosa.
Carta 94 (CA).
— Archivo de las Hijas de la Caridad, original. 1.
El santo quiere decir evidentemente: he hecho ver al padre de Gondy la carta que usted me envió, las que le escribió el obispo de Châlons a usted y su contestación a dicho prelado. 192
para su mayor gloria y para mayor bien de su alma.
Lo que más me conmueve en la vida de san Luis, es la tranquilidad con que volvió de Tierra Santa sin haber logrado sus designios; quizás usted no tenga nunca otra ocasión en la que pueda ofrecer a Dios tanto como en ésta.
Utilícela, pues, en la medida de la gracia que Nuestro Señor ha hecho patente siempre en usted.
La señorita Sevin le escribe rogándole que busque otro alojamiento.
Podrá bajar a vivir en casa de la señorita du Fay y quedarse allí hasta tener un alojamiento propio.
Esa buena señorita Sevin se interesará en ello 2.
De los cincuenta escudos, guárdelos usted; ya nos dirá lo que ha hecho con ellos.
Su hijo se ha retirado al colegio; está muy bien y se porta lo mismo.
Saludo muy humildemente al señor párroco, al señor Ferrat y a Germana y soy, en el amor de Nuestro Señor, señorita, su muy humilde servidor, V.
D EPAÚL París, vigilia de Todos los Santos [1631] 3.
Dirección: A la señorita Le Gras, en Mesnil.
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