Carta · tomo II

A SANTA JUANA FRANCISCA FREMIOT DE CHANTAL

14 de mayo de 1640

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
II
Extensión
735 palabras
Página inicial
45
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467 [446,II,45-47] A SANTA JUANA FRANCISCA FREMIOT DE CHANTAL París, 14 de mayo de 1640 Mi dignísima y amabilísima madre: No tengo la suficiente humildad ni afecto para agradecerle todos los favores inigualables que concede usted continuamente a nuestros misioneros y a mí mismo.

Pido a nuestro Señor que cumpla él con esta obligación, mi querida madre, y que sea él mismo su recompensa.

Les ha dado usted muebles, mi querida madre; quiera la bondad de Dios que sea él mismo el mobiliario y el ornato más precioso de su querida alma, para que brille como un sol tanto en el cielo como en la tierra.

Como siempre, me he retrasado una vez más y he faltado en no haberle escrito antes.

La única causa, según creo, ha sido que esperaba poder comunicarle por escrito la última decisión del visitador, que se ha ido atrasando semana tras semana; ________ 1.

Benito Bécu. 2.

Sainte-Livrade es hoy capital de departamento en Lot-et-Garonne.

Carta 467 (CA).

— Original en el convento de la Visitación de Montluel. 41

Tomo II · p. 45

pero [las dificultades] 1 y la importancia del asunto lo harán tener todavía en suspenso otros ocho o diez días 2.

Entretanto hemos creído que sería conveniente decirle, mi querida madre, que el señor comendador le enviará su capellán, el señor Roton, dentro de diez o doce días a más tardar, con la última decisión que adopte con el señor arzobispo de Sens.

Tomo II · página PDF 44

Y como el mencionado señor comendador le explicará en resumen la situación del asunto, yo no le diré más que lo siguiente: 1.º que vemos cada vez más clara la utilidad de un visitador que haga la visita en casos necesarios; 2.º que creemos conviene tenga todos los poderes que los sagrados cánones conceden a un visitador, independientemente de los Ordinarios, para que los utilice, sin cambiar en nada las reglas, con todo el respeto, circunspección y deferencia posible; 3.º que si usted, mi querida madre, les escribe a..., ellos ya han hecho lo mismo, o al menos algunos que yo conozco, con la congregación de las hijas de Nuestra Señora 3, por cierto rumor del una bula que su fundadora hizo escribir relativa al hecho de que se trata; 4.º que el remedio único es que...; 5.º que será mejor dejar las cosas como están y ponerlas en manos de la santa providencia, antes que obrar de otra manera; 6.º que nuestra digna madre es la única a la que se cree que nuestro Señor le dará a conocer su santa voluntad, ya que es la fundadora de esta santa Orden, y que su divina bondad acostumbra comunicar a las personas de esa clase las luces que interesan a la obra que les ha confiado.

Tomo II · página PDF 44

Esos son, mi querida madre, los pensamientos que se nos ocurren y sobre los cuales tenemos que tratar plenamente de antemano con el señor arzobispo de Sens 4.

He hecho ya la visita a la ciudad y al arrabal 5.

Le comunicaré su estado en la carta que le escriba por medio del señor Roton. ________ 1.

Palabras de lectura dudosa. 2.

San Vicente, el comendador de Sillery y Octavio Saint-Lary de Bellegarde, arzobispo de Sens, habían recibido el encargo de estudiar juntos dos cuestiones de mucha importancia para la Orden de la Visitación: si convenía establecer visitadores y, en caso afirmativo, cómo delimitar sus poderes. 3.

Las hermanas hospitalarias de la Caridad de Nuestra Señora, fundadas en París en 1624 por la Madre Francisca de la Cruz.

La autoridad eclesiástica, antes de aprobar sus constituciones, había confiado su examen a san Vicente, al padre Binet y al padre Vigier. 4.

Alguien ha intentado hacer ilegibles en el original, a base de tachaduras, las líneas precedentes, desde «La única causa, según creo...».

Hemos omitido dos pasajes, que no hemos sabido descifrar. 5.

A los monasterios de la ciudad y del arrabal. 42

Tomo II · página PDF 44

Vuelvo de nuevo a sus misioneros 6 y le diré, mi querida madre que me parece que Dios le ha concedido un discernimiento de ellos tan claro, a pesar de haberlos visto una sola vez, como si los hubiese educado usted misma.

¡Mi querida madre!

Es usted mi madre y la suya, y los considero felices por la dicha que tienen de estar a su lado, considerándome igualmente dichoso por tantos favores como me concede su caridad.

Soy, el en el amor de nuestro Señor, mi dignísima madre, su muy humilde y muy obediente servidor.

V ICENTE DEPAUL Dirección: A la reverenda madre de Chantal, superiora del primer monasterio de Annecy.

Tomo II · p. 48

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