Carta · tomo II
AL SEÑOR PERRIQUET
546 [524,II,170-171 Y VIII, 551-552] AL SEÑOR PERRIQUET París, día de Pascua 1 de 1 641.
Señor: ¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!
Recibí la suya con gran consuelo y he sabido con mucha admiración la bendición que nuestro Señor le ha dado.
Le doy muy ________ Carta 545 (CA).— Original en Turín, en la casa central de las Hijas de la Caridad. 1. 24 de marzo. 2.
Santiago Le Soudier.
Carta 546 (CA).
— Archivo de la Misión, original.
En la ed. de C OSTE figura también en el t.
VIII, 551 s., segundo suplemento. 1. 31 de marzo. 141
humildemente gracias a su divina Majestad, rogándole que vaya santificando su querida alma cada vez más.
Hace mucho tiempo que voy pensando en lo que me hace usted el honor de proponerme, o sea, si será mejor que siga usted sirviendo a Dios en esos lugares donde ahora está, o que se marche al lugar adonde parece destinarle la Providencia, o sea, a su beneficio.
Pues bien, es menester que le diga en la simplicidad de mi corazón que será mejor que se quede usted en Bayona: 1.º porque la misma Providencia, que nunca se contradice, le llamó primero a Bayona; 2.º porque allí le está bendiciendo supra modum; 3.º porque dudo que aquí pueda usted trabajar con tanta eficacia como en Bayona; 4.º porque nuestro Señor le ha dado las disposiciones necesarias para servirle sin aguardar más recompensa que la del cielo; 5.º porque no solamente creo que es usted útil al señor obispo de Bayona 2, sino incluso necesario, especialmente en la situación en que él se encuentra.
¿Qué le respondería usted a Dios si, al quedarse sin su asistencia, ese buen prelado abandonase a su querida esposa, que le quiere a usted tanto?
Los pobres pensamientos que le propongo a usted y que someto por completo a los suyos, solamente me atrevería a decírselos a pocos sacerdotes, ya que me parece que hay pocos a los que Dios les haya concedido la gracia de no, fijarse en los intereses temporales; y creo que es usted uno de los que he podido ver más desinteresados.
Y lo que me hace pensar que no me engaño es que hace tiempo que pienso en ello, y que el señor obispo de Bayona podrá testimoniar que, a pesar de lo que él me dijo cuando estuvo por aquí, entonces no me atrevía a decirle a usted lo que ahora le digo.
Y puedo asegurarle delante de Dios que ninguna razón humana me obliga a decirle esto, sino sólo la consideración de Dios y del bien de su Iglesia.
Pero como soy un pobre labrador y porquero y, lo que es peor, el más abominable y detestable de todos los pecadores del mundo, le ruego que no tenga para nada en cuenta lo que le he dicho, si no le parece a usted conforme con la voluntad de Dios, en cuyo amor y en el de su santa Madre soy su muy humilde y muy obediente servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al señor Perriquet, vicario general del señor obispo de Bayona, en Bayona. ________ 2.
Francisco Fouquet. 142
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