Carta · tomo II
A ESTEBAN BLATIRON, SACERDOTE DE LA MISION, EN ALET
9 de septiembre de 1641
561 [538,II,184-185] A ESTEBAN BLATIRON, SACERDOTE DE LA MISION, EN ALET 9 de septiembre de 1641.
¡Dios mío!
¡Cuánto se ha alegrado mi alma por todo lo que el padre Dehorgny me ha escrito y me ha dicho de usted!
Lo malo es que me he visto igualmente afligido por su indisposición y por las penas que usted siente en algunas ocasiones con la persona que usted sabe 1.
En nombre de Dios, padre, cuide bien su pobre vida; ________ 4.
La venta se llevó a cabo el 6 de septiembre d.e 1641 ante los notarios Guillermo Le Roux y Esteban Paisant, entre Juan de Maretz, vecino de París, y María Sadot su mujer por una parte, y por otra parte la congregación de la Misión, representada por Vicente de Paúl, Antonio Portail, Antonio Lucas, Juan Dehorgny, Francisco Soufliers, Leonardo Boucher y Renato Alméras.
Se trataba de «dos casas colindantes, situadas en dicho barrio de San Dionisio, frente a la iglesia del mencionado San Lázaro, en la calle mayor, consistiendo la una en un sótano, dos salas bajas, cuatro habitaciones, dos de ellas juntas en el primer piso y las otras dos encima artesonadas, junto con una buhardilla, un establo, un patio cerrado por muros, y un pozo medianero que hay en dicho patio; y consistiendo la otra casa en una sala baja, con cocina adherida, una habitación grande, dos habitaciones artesonadas y un granero encima, cubiertas de tejado, una puerta cochera que sirve de entrada para las dos casas, al fondo de ambas; al lado de dicha puerta cochera hay un pequeño cobertizo, en forma de pabellón, cubierto d,e pizarra, que depende de ambas casas, con un jardín detrás, todo cerrado por un muro».
El santo entregó 6.600 libras contantes a los vendedores y se comprometió a dar cada año trescientas libras, como renta de las 5.400 libras que le quedaban por pagar.
La nueva casa de las hermanas fue aumentando con el tiempo.
San Vicente se la volvió a vender a Luisa de Marillac en 1653 (Arch.
Nac.
S 6.608).
Carta 561.
— Reg. 2, 263. 1.
Probablemente Antonio Lucas. 156
conténtese con ir gastándola poco a poco por el amor divino; no es suya, sino del autor de la vida, por cuyo amor tiene usted que conservarla hasta que se la pida, a no ser que se presentase la ocasión de darla, como un buen sacerdote, de ochenta años de edad, que acaban de martirizar en Inglaterra con un suplicio cruel 2, Le han arrancado el corazón cuando estaba medio estrangulado, y cuando le dijeron, antes de ejecutarlo, que podría salvar la vida si renunciaba a su religión, respondió que, de tener mil vidas, las entregaría lleno de gozo por amor a Jesucristo, por quien moría.
Le digo esto con lágrimas en los ojos, pensando en la felicidad de ese santo sacerdote y en el apego que yo siento a mi miserable esqueleto.
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