Carta · tomo II

A LUISA DE MARILLAC

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
II
Extensión
394 palabras
Página inicial
216
Ver tomo

591 [568,II,217-218] A LUISA DE MARILLAC Martes por la mañana [1642] 1 Señorita: ¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!

Ya que no puedo ir a verla esta mañana, como había pensado, le mando por escrito mi respuesta.

Le he encargado al padre Portail que escriba a la hermana María Joly, de Sedán, en mi nombre.

Esta tarde veré su carta y se la enviaré a usted mañana.

La señora del canciller ha hablado con su esposo del asunto de la señorita du Mée; el canciller le ha prometido hablar con el señor de Chevreuse 2, Será conveniente que vaya a verlo ella misma.

Ayer le dije a la señorita de Lamoignon 3 que se tendría hoy la ________ Carta 590.

— L.

ABELL Y, o.c., II, cap. 11, sec. 1, 1.ª ed., 377. 1.

Fue entre 1639 y 1643 cuando varios grupos de misioneros recorrieron la Lorena para buscar a los pobres y distribuir los socorros.

Después de 1643, san Vicente se sirvió casi exclusivamente del hermano Mateo Régnard para llevar las limosnas (cfr.

L.

A BELL Y, o.c.., 11, cap. 11, sec. 1, 1.ª ed., 388).

Carta 591 (CA).

— Archivo de las Hijas de la Caridad, original. 1.

Cfr. nota 5. 2.

Tomo II · p. 216

Claudio de Lorena, duque de Chevreuse. 3.

Magdalena de Lamoignon nació en París el 14 de septiembre de 1608, hija de Cristián de Lamoignon, presidente con birrete del parlamento de París, y de María de Landes, que la inició desde pequeña en las prácticas de la Caridad.

La madre y la hija competían en su entrega a los necesitados.

Iban con frecuencia a visitarlos en sus domicilios, curaban sus llagas, limpiaban sus habitaciones, les hacían la cama, les distribuían vestidos, ropa, alimentos, dinero.

San Vicente decía de la señorita de Lamoignon que acudía con tanta presteza a las obras de caridad que nadie era capaz de seguirla.

Dio su nombre a todas las que fundó el santo y tomó en ellas parte muy activa.

Murió el 14 de abril de 1687, a los 183

Tomo II · p. 216

reunión 4 en Santa María de la ciudad, adonde tengo que ir necesariamente.

Ya recibirá usted otras muchas quejas de las oficiales de la caridad, si sigue viviendo, como espero.

En la oración fúnebre de la difunta madre de Chantal se nos predicaba ayer que una de sus religiosas le estuvo dirigiendo injurias durante veinte años 5.

¡Ay señorita!

¡cuánto cuesta hacer el bien en el espíritu de Jesucristo!

Adiós.

Soy s. s.

V.

D .

Dirección: A la señorita Le Gras.

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