Carta · tomo II
A BERNARDO CODOING
19 de agosto de 1642
635 [609,II,284-286] A BERNARDO CODOING París, 19 de agosto de 1642.
Padre: ¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!
Estoy preocupado por no haber recibido carta suya en el último correo.
Tengo miedo de que esté usted indispuesto.
En nombre de Dios, padre, cuide de su salud, sobre todo durante estos días de la ________ 2.
Había catorce damas encargadas más especialmente en el Hospital Mayor de las obras de misericordia espiritual.
Visitaban a los enfermos para consolarles e instruirles.
Eran elegidas cada tres meses, en la época de las cuatro témporas, en asamblea plenaria. «EL padre Vicente, nos cuenta Abelly (o.c., 1, cap. 29, 138), se reunía con las que salían y con las que entraban en el cargo, junto con las oficiales de la compañía, en su residencia, cerca del Hospital Mayor; las que dejaban el cargo indicaban de qué manera habían actuado y los frutos que Dios les había dado recoger...
El padre Vicente les ayudaba con sus consejos, cuando lo creía necesario, y les indicaba las cosas que había que hacer...». 3.
A las conferencias que daba san Vicente en casa de Luisa de Marillac acudían siempre algunas Hijas de la Caridad de las demás casas de París y sus alrededores.
Carta 635.
— Bulletin de la Société de l'Histoire de Paris et de l'Ile-de-France (sep.-oct. 1883) 141.
El original, de mano del santo, pertenecía por aquellas fechas al baronet sir Thomas Philipps, de Chettenham (Inglaterra). 238
canícula.
No le recomiendo que cuide de sus compañeros, porque ya sé que lo hace, gracias a Dios.
Me ha satisfecho mucho todo lo que cada uno de esos padres me ha escrito a propósito del último retiro; ruego a Dios que les conceda a todos la gracia de ser fieles a las santas resoluciones que han tomado.
Su bondad me perdonará que no les escriba a cada uno en este viaje 1.
Le escribí anteriormente que es conveniente que dedique algún tiempo más para el ejercicio de los ordenandos, a fin de que usted y la compañía estén en disposición de tener las pláticas y las repeticiones, sin tener que utilizar a ningún otro para ello; la experiencia me ha hecho ver las consecuencias que de ello se siguen.
La señora duquesa de Aiguillon, además de la fundación de Roma, ha hecho otra de mil libras de renta sobre los coches de Orleáns para mantener a tres misioneros en Nuestra Señora de la Rosa, para que sirvan en la diócesis de Condom, que le pertenece, lo mismo que la de Agen 2.
Ya hemos enviado a los tres misioneros de esta fundación, bajo la dirección del padre Soufliers. hace dos días.
El señor de Saint-Aignan sigue preocupado por el asunto de Saint-Eutrope 3.
¿Podría usted obtener un breve para nombrar jueces in partibus, sin que esto se divulgara?
Si así es, habría que nombrar a los obispos de Beauvais 4, de Meaux 5 y de Senlis 6 Hágalo usted de forma que no aparezca que se ha mezclado usted abiertamente en ello. ________ 1.
Por este correo. 2.
El contrato de fundación se firmó el día 4 de julio d^ 1642.
La duquesa de Aiguillon, condesa de Agen y Condom, entregaba 13.500 libras turonesas y pedía en cambio: 1.º las misiones, limitadas hasta entonces al ducado de Aiguillon, habrían de extenderse a todas las tierras que dependían de ella en Agen y Condom; 2.º, los ordenandos de esos lugares deberían hospedarse en casa de los sacerdotes de la Misión para recibir allí la instrucción necesaria, quedando los de Condom a cargo del obispo de Condom, hasta que los misioneros pudieran tener en aquella diócesis algunos fondos, una casa y algunos muebles; 3.º, todos los años a perpetuidad habría de celebrarse un oficio completo o una misa por ella y por su tío, el cardenal de Richelieu, Arch.
Nac., MM 534).
Esta fundación elevaba a siete el número de misioneros. 3.
Cfr. carta 605. 4.
Agustín Potier. 5.
Domingo Séguier. 6.
Nicolás Sanguin. 239
Le recomiendo expresamente la dispensa del voto de las carmelitas 7 y el asunto del señor obispo de Puy 8.
Por aquí empieza a notarse cierta envidia por la tarea que se les piensa dar a ustedes ahí 9, según temo, y no sé a qué atribuir las quejas que ciertas personas religiosas tienen de nosotros.
La caridad, la humildad y la paciencia irán disipando estas nubes, como espero.
Envíeme las cartas de los de esa casa que escriban a alguno de los de la compañía de Francia; haga el favor de no decir nada de esto a nadie.
Abrazo a todos sus compañeros con el afecto y la humildad que me es posible, y soy, en el amor de nuestro Señor, su muy humilde y obediente servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al padre Codoing, superior de los sacerdotes de la Misión, Roma.
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