Carta · tomo II
A UN SACERDOTE DE LA MISION
661 [636,II,356-357] A UN SACERDOTE DE LA MISION Le abrazo con todo el cariño de mi alma, considerando que la suya se ha ofrecido continuamente como víctima a la mayor gloria de su soberano Señor, que trabaja por su perfección y por la salvación del prójimo.
¡Dios mío, padre!
¡Qué felices son los que se entregan a él sin reservas para llevar a cabo las obras que hizo Jesucristo y para practicar las virtudes que él practicó, como la pobreza la obediencia, la humildad, la paciencia, el celo y las demás!
Así podrán ser verdaderos discípulos de tal maestro.
Vivirán puramente ________ Carta 661.
— Lettres choisies de saint Vincent de Paul (Arch. de la Mission), carta 36. 291
de su espíritu y extenderán, junto con el olor de su vida divina, el mérito de sus santas acciones, para edificación de las almas por las que murió y resucitó.
Así pues, si le considero a usted como uno de sus buenos servidores, ¿no tendré razón para quererle y estimarle en él y para implorar, como tantas veces lo hago, que le siga concediendo sus gracias para serle fiel hasta la consumación de los siglos y verse luego coronado de gloria durante toda la eternidad?
Tales son los deseos de mi corazón para la felicidad del suyo.
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