Carta · tomo II
A UN OBISPO
15 de noviembre de 1631
722 [69O,II,434-435] A UN OBISPO [Entre 1643 y 1652] 1.
En nombre de Dios, señor obispo, perdóneme si me meto en esos asuntos, sin saber si le van a agradar los pasos que he dado.
Quizás no esté usted satisfecho de mi conducta; pero no hay remedio, ya que lo que hago es sólo por el excesivo cariño que le tengo ________ 1.
Deffita, abogado en el parlamento de París. 2.
Omer Talón, nacido en San Quintín, ingresó en el parlamento como abogado general el 15 de noviembre de 1631 y murió el 29 de diciembre de 1652 a los 57 años de edad.
Se publicaron sus Mémoires en 1732.
Su vida ha sido escrita por H.
Mailfait (Un magistrat de l'ancien régime: Omer Talon.
Sa vie et ses oeuvres.
Paris 1902, in-8.º). 3.
Nombre que se les daba a los soldados inválidos que antiguamente colocaban los reyes en las abadías para desempeñar determinados oficios. 4.
Fecha añadida al dorso del original.
Carta 722.
— L.
A BELL Y, o.c., lll, cap. 11, sec. 4, 141. 1 Tiempo durante el cual san Vicente perteneció al Consejo de conciencia. 364
y por el deseo de verle libre de las preocupaciones y cuidados que pueden causarle estos molestos asuntos, a fin de que pueda entregarse usted con mayor tranquilidad de espíritu al gobierno y a la santificación de su diócesis; le ofrezco para ello a Dios mis pobres oraciones...
Pero hay una cosa, señor obispo, que me aflige mucho: que se le ha descrito en el Consejo 2 como un prelado amigo de litigar, de forma que esta impresión se ha grabado hondamente en los espíritus.
Por lo que a mí se refiere, admiro a nuestro Señor Jesucristo, que condenó los procesos y que, sin embargo, quiso sufrir uno y perderlo.
No dudo, señor obispo, de que si usted emprende alguno, será para defender y sostener su causa; de ahí proviene que conserve usted una gran paz interior en medio de todas las contradicciones de fuera, ya que solamente piensa usted en Dios, y no en el mundo; procura agradar únicamente a su divina Majestad, sin preocuparse de lo que digan los hombres: le doy las gracias por ello a su divina bondad, ya que se trata de una gracia que solamente se encuentra en las almas que están íntimamente unidas con él.
Pero también he de decirle, señor, que esta enojosa opinión del Consejo podrá perjudicar]e en estos momentos e impedir que le concedan lo que pide.
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