Carta · tomo III
A UN SACERDOTE DE LA MISION
1018 [977,III,225] A UN SACERDOTE DE LA MISION [1647] 1 Nada nuevo tengo que contarle, a no ser la muerte del padre Aulent, que era superior de nuestra casa de Toul, donde ha acabado sus días con señales casi infalibles de su bienaventuranza eterna.
Vivió como verdadero siervo de Dios y tan santamente como puede hacerlo un verdadero misionero.
No puedo contarle los detalles de su muerte; pero puede usted imaginárselos pensando en un hombre en el que no se advirtió ningún defecto y que practicó todas las virtudes.
Puede decirse esto de él sin exageración, y se lo digo con una gran pena por la pérdida que con él ha sufrido la Compañía.
¡Dios nos dé la gracia de imitarle, y a mí la de obtener misericordia por sus oraciones y las de usted!
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