Carta · tomo III

AL MARQUES DE MIREPOIX, GOBERNADOR DEL CONDE DE FOIX

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
III
Extensión
416 palabras
Página inicial
84
Ver tomo

919 [878,III,84-85] AL MARQUES DE MIREPOIX, GOBERNADOR DEL CONDE DE FOIX París, 20 [octubre 1646] 1 Señor: La gracia de Nuestro Señor sea [siempre con nosotros].

Vuelvo a renovarle el [ofrecimiento de mi] obediencia con toda la humildad y el afecto que me es posible.

Le suplico humildemente que acepte el humilde ruego que le hago de que considere al señor obispo de Pamiers 2 como uno de los obispos más celosos de la gloria de Dios que conozco en este reino.

El ha sabido el honor que usted me concede de tenerme por servidor de usted y desea que le haga saber que le aprecia y le quiere a usted por encima de cuanto yo podría decirle y que quiere tratar con usted de las cosas que se refieren al servicio de Dios en su diócesis, que forma parte de su gobierno; y aunque yo le he asegurado que no tiene necesidad de mediador, [ya que tiene usted] un espíritu eclesiástico como [el que más], no dejo sin embargo de [escribirle por compla]cer a dicho señor.

Tomo III · p. 84

La experiencia [demuestra que], cuando los obispos y los gobernadores [viven en buena] inteligencia, el reino de Jesucristo [se establece fuert]emente en las almas y que, [cuando sucede] lo contrario, los asuntos de Dios dejan de marchar [bien]. ________ Carta 919 (CA).

— Archivo de la Misión, minuta. 1.

El contorno de las partes afectadas por la humedad en el documento original demuestra que esta carta está relacionada con las escritas en los tres últimos meses de 1646; probablemente es el del 20 de octubre. 2.

Francisco de Caulet, consagrado obispo de Pamiers el 5 de marzo de 1645. 84

Tomo III · p. 84

Tiene con los eclesiásticos [principales] de su diócesis algunas diferencias, especialmente con uno 3, a quien apoyan varias personas distinguidas, que favorecen la impunidad de esos escándalos.

Sería digno de su incomparable piedad, señor, que le dijese que se someta a las órdenes de su prelado y que viva de forma que el señor obispo no tenga que actuar contra él.

Quizás Dios bendiga su empresa, no sólo con dicho eclesiástico, sino también con otros muchos que se encuentran en la misma situación Creo, señor, que así lo hará usted y doy por ello anticipadas gracias a Dios, suplicándole a usted que me considere como la persona del mundo [sobre la que tiene usted un] poder absoluto; y, [si puedo servirle en] algo, le ruego que me honre [con sus disposiciones].

Entretanto le pediré a Nuestro Señor que [le bendiga] cada vez más.

Soy en su amor su servidor.

Tomo III · página PDF 87

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