Carta · tomo IV

A GUILLERMO CORNAIRE, SACERDOTE DE LA MISIÓN, EN LE MANS

15 de junio de 1650

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
IV
Extensión
416 palabras
Página inicial
31
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1283 [1228,IV ,32-33] A GUILLERMO CORNAIRE, SACERDOTE DE LA MISIÓN, EN LE MANS 15 de junio de 1650 El cansancio que siente usted en sus ocupaciones puede proceder de varias causas: 1.º de la naturaleza, que se cansa de ver y de hacer siempre las mismas cosas, permitiéndolo Dios así para dar ocasión de practicar dos hermosas virtudes, a saber, la perseverancia que nos hace llegar al fin, y la constancia que nos hace superar las dificultades; 2.º de la cualidad del trabajo. que ________ Carta 1282.

— ABELL Y, o.c., III, cap.

XI, sec.

IV , 145. 1.

Tiempo durante el que san Vicente fue miembro del consejo de Carta 1283.

— Reg. 2 312. 35

Tomo IV · p. 31

es demasiado serio y que, al llevarse a cabo por una persona que es también seria, engendra el disgusto, sobre todo cuando Dios quiere retirar el consuelo interior y la suavidad espiritual que de vez en cuando quiere que sientan aquellos que sirven a los pobres; 3.º por parte del espíritu maligno que, para apartarle de los grandes bienes que usted está haciendo, le sugiere esa antipatía.

En fin, ese cansancio puede provenir del mismo Dios; pues para elevar a un alma a una perfección soberana, la hace pasar por la sequedad, las contrariedades y los combates, obligándole a honrar de ese modo la vida dolorosa de su Hijo Nuestro Señor, que se vio lleno de angustias y en medio del abandono.

¡Animo, padre!

Entréguese a Dios y prométale que desea usted servirle de la manera que le sea más agradable.

Se trata de triunfar sobre sus enemigos: la carne que se opone al espíritu, y Satanás que se siente celoso de su felicidad.

Es voluntad de Dios que persevere usted en la obra que él le ha ordenado hacer.

Tomo IV · página PDF 38

Confíe usted en su gracia, que no le faltará jamás para seguir adelante con su vocación; y piense en que esta obra es de las más santas y santificantes que hay en la tierra.

Quizás mueran en ese hospital tantas personas como en gran parte de las parroquias; y como usted les asiste a bien morir, es usted la causa de que esas almas sean recibidas en el cielo; y a los que no mueren, los dispone usted a bien vivir; por consiguiente hace usted más bien, usted solo, que muchos párrocos juntos.

Le pido a Nuestro Señor, padre, que le dé a su corazón la paciencia y el gozo que él sabe que le convienen, y que me haga digno de participar en el mérito de sus trabajos y oraciones.

Tomo IV · página PDF 38

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