Carta · tomo IV
AL CARDENAL MAZARINO
1317 [1260,IV ,79-80] AL CARDENAL MAZARINO 14 septiembre 1650 Monseñor: El señor obispo de Macon es un prelado muy bueno 1.
Se encuentra actualmente enfermo de un flujo hepático.
Ha resignado su obispado en favor del señor abad de Chandenier 2, con el beneplácito del rey.
Este buen abad es de los mejores que pudieran elegirse en todo el reino.
Se ha necesitado insistir mucho para lograr que acepte la elección que ese buen prelado ha hecho de su persona.
Es sacerdote y tiene las demás condiciones requeridas para esa dignidad.
Cabe esperar que dará algún día tanta gloria a Dios y a su iglesia como le dio su tío, el difunto señor cardenal de La Rochefoucauld.
Este obispado vale solamente ocho o nueve mil libras.
Este buen prelado ha querido ________ Carta 1317.
— Reg. 1, f.º 24, copia sacada de la minuta autógrafa. 1.
Luis Dinet, obispo de Macon (1621-1650), murió el 3 de octubre de 1650 y fue sustituido el 11 de noviembre por Juan de Lingendes, trasladado de Sarlat. 2.
Luis de Rochechouart de Chandenier, abad de Tournus, era tan recomendable por sus virtudes como por su nacimiento (ABELL Y, o.c., I, cap.
XLIX, 240).
Fue uno de los miembros más asiduos de la conferencia de los martes.
Le gustaban las misiones, especialmente entre los pobres y dio varias de ellas.
Fue él quien dirigió la célebre misión de Metz en 1658.
Después de haber declinado por humildad varios obispados, aceptó otros cargos más modestos, aunque no menos delicados, como el de visitador de los carmelitas de Francia.
Para conformarse a las leyes de la Iglesia, resignó todos sus beneficios, excepto uno, el de Tournus.
Murió en Chambéry el 2 de mayo de 1660, al volver de Roma, después de haber sido recibido el día antes en la congregación de la Misión.
Las virtudes del abad de Chandenier fueron objeto de varias conferencias en San Lázaro.
Las observaciones de los que hablaron en ellas se conservan en el segundo volumen de Notices, 511 s. 79
que sea yo el que manifieste a Su Eminencia su intención y los méritos de la persona que ha escogido; así lo hago, monseñor, con tanta mayor complacencia cuanto que creo que hará una obra agradable a Dios, útil a su Iglesia y digna de aprobación por todo el pueblo, si tiene a bien Su Eminencia interesarse ante la reina para que Su Majestad acepte esta resignación.
Le suplico humildemente, monseñor, que acepte esta propuesta, así como la renovación que hago a Su Eminencia del ofrecimiento de mi obediencia perpetua, pues soy en el amor de Nuestro Señor...
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