Carta · tomo IV
A RENATO ALMERAS, SUPERIOR DE ROMA
13 de enero de 1650
1370 [1312,IV ,138-140] A RENATO ALMERAS, SUPERIOR DE ROMA 13 de enero [de 1651] 1 Le ruego que asegure de mi parte al padre Authier estas tres cosas: 1º que nunca he dicho ni hecho nada en contra ________ Carta 1370.
— Reg. 2, 86 y 231.
El segundo fragmento empieza con las palabras Por lo que me dice. 1.
El registro 2 fecha esta carta en 13 de enero de 1650.
Pero, si se la relaciona con la carta 1372, que lleva la fecha del 15 de enero de 1651, se ve fácilmente que ambas han sido escritas en el intervalo de unos pocos días.
¿Son las dos de 1650 o de 1651?
Hay dos motivos que nos inclinan por la segunda hipótesis: lo que se dice de la salud de Renato Alméras corresponde a lo que indica la carta 136g; además, entre estas dos distracciones «13 de enero de 1650» en lugar de 13 de enero de 1651 y «15 de enero de 1651» en lugar de 15 de enero de 1650, la primera es mucho más verosímil que la segunda. 136
él, ni en contra de su santa congregación, sino todo lo contrario; 2.º que no me he enterado del asunto del señor Deslyons hasta después de que el señor nuncio 2 indicó a la Sagrada Congregación lo que él sabía, y que fue él el que me habló de la cosa; y 3.º que yo no celebro nunca la santa misa sin pedirle a Dios por su compañía en la preparación y en el Memento, y que la nombro siempre a Nuestro Señor por delante de nuestra pobre compañía.
Y de todo esto le doy permiso para que se lo jure delante de Dios, en cuya presencia le digo todo esto.
En cuanto a lo que usted me dice, de que la vida le resulta aburrida y pesada, estoy seguro de ello; ya hace mucho tiempo que lleva usted su cruz y que combate a la naturaleza que, al verse derribada, le causa ese sinsabor; pero no hay que seguir sus inclinaciones; se trata de la pereza, que tiene miedo del esfuerzo y que tiende a quitarle el mérito del sufrimiento, que habrá de ser tanto mayor cuanto mayor sea éste.
El mismo Jesucristo decía que estaba triste hasta la muerte, al verse ante la idea de todo lo que tenía que sufrir.
Ahora tiene usted la ocasión de honrar sus sentimientos en medio de esa rebelión de la parte inferior, tal como siempre lo hace usted en la sumisión de la parte superior a la voluntad del Padre eterno.
Puesto que conoce usted el medio de conseguir su mejoría, le ruego en nombre de Dios que se cuide.
No emprenda nada por encima de sus fuerzas, no tenga prisas, no ponga demasiado ímpetu en las cosas, vaya despacio, no se esfuerce demasiado; en fin, descárguese de todo lo que no sea la dirección y de lo que pueda hacer por diversión.
Le ruego que no reciba en su casa ni entregue o preste dinero a ninguno que haya sido o que usted crea que es de la compañía, si no le presenta su obediencia o una carta expresa de su superior.
Es un ruego que les hago a todas nuestras casas por ciertos motivos. ________ 2.
Nicolás Bagni. 137
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