Carta · tomo IV

A BALTASAR BRANDON DE BASSANCOURT 1

1 de abril de 1651

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
IV
Extensión
380 palabras
Página inicial
167
Ver tomo

1395 [1336,IV ,167-168] A BALTASAR BRANDON DE BASSANCOURT 1 1 de abril de 1651.

Señor La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

Siguiendo las órdenes que usted me ha dado, les he mandado a los padres Bayart y Laudin que regresen cuanto antes, ya que Dios no ha querido darnos gracia para servir al señor obispo y a su diócesis; no hay que buscar más razones para ello que mis pecados.

Espero sin embargo dos bienes de esta retirada: la primera será la ocasión de honrar a Nuestro Señor en la perfecta sumisión a la voluntad de aquellos que le despedían de un lugar y le negaban la entrada en otros; y el segundo es, señor, el testimonio que le doy de mi más pronta obediencia.

¡Quiera Dios que sea digno de obedecerle en alguna cosa de mayor importancia!

Lo haría con todo mi afecto.

Así pues, use de mí con toda libertad, si puedo serle útil en alguna cosa.

Entretanto le doy las gracias por la caridad y la paciencia que ha tenido con nosotros. ________ Carta 1395.

— Reg. 1, f.º 41, copia sacada de «la minuta apostillada sin firmar». 1.

Tomo IV · p. 167

Baltasar Brandon de Bassancourt, hermano y vicario general de Filiberto Brandon, obispo de Périgueux, había dejado su cargo de secretario de Hacienda para abrazar el estado eclesiástico.

Fue ordenado sacerdote el 21 de mayo de 1633, junto con el padre Olier, y entró poco después en la comunidad llamada de Bons-Hommes, a la que no perteneció mucho tiempo.

Las conferencias de los martes le atrajeron desde el principio; fue uno de sus miembros más asiduos.

Fue igualmente del pequeño grupo de eclesiásticos selectos que rodearon al padre de Condren y compartieron su tiempo entre las misiones en las ciudades y aldeas y la visita a los enfermos en los hospitales.

Cuando el padre Olier empezó a poner los fundamentos de su pequeña comunidad en Vaugirard, el señor de Bassancourt, seducido por la finalidad de la nueva institución acudió a juntarse con él.

Nadie era más apto que él para formar a los jóvenes clérigos en los ritos y en el culto divino; por eso el padre Olier dijo al recibirlo: «Lo necesitábamos, o por lo menos lo deseábamos mucho».

Tomo IV · p. 167

El señor de Bassancourt, desanimado luego por las dificultades de la empresa, siguió a su hermano en Périgueux. 165

Tomo IV · p. 167

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