Carta · tomo IV
A MARCOS COGLEE, SUPERIOR DE SEDAN
3 de mayo de 1651
1414 [1354,IV ,189-191] A MARCOS COGLEE, SUPERIOR DE SEDAN 3 de mayo de 1651 Sobre la prohibición que propone usted que se les haga a los reverendos padres capuchinos de no administrar los sacramentos a sus feligreses durante el tiempo pascual, no es ésta la ocasión para hablar de ello; conviene esperar a que haya un arzobispo en Reims 1.
Sobre los matrimonios entre católicos y hugonotes debe usted seguir la norma de no hacer ninguno sin permiso expreso de los que gobiernan la diócesis.
Me pregunta usted si, cuando tiene que hablar con una persona de fuera de algo que no conviene que oiga su compañero, puede usted separarse de él.
Sí, padre, convendrá que se separe usted un poco y que hable aparte con esa persona.
Me siento muy edificado por la condescendencia que usted tiene con los consejos del padre Dufour; es un buen siervo de Dios y recibe de él gracias para aconsejarle bien.
El superior tiene que reservarse siempre la libertad de oficiar, de predicar y de desempeñar las demás funciones públicas o de mandar que lo haga otra persona que él crea conveniente; ________ Carta 1414.
— Reg. 2, 149. 1.
Leonor d'Estampes de Valençay, arzobispo de Reims, había muerto en el mes de abril. 186
Tomo IV · p. 189no dejarle nunca este encargo a uno solo más que con esta reserva.
Para eso, conviene que todos se vayan ejercitando por orden de usted, pero no del mismo modo; porque los que tienen mejores cualidades para hacerlo, tienen que dedicarse a ello más veces que los demás.
Puede usted creer que, si tuviera alguna cosa que corregirle, lo haría con toda sencillez; pero, gracias a Dios, camina usted con buen pie y me parece acertado su gobierno.
No me acuerdo de que se haya hecho alguna observación en contra suya; y aun cuando me dijeran alguna cosa, no debe usted temer nada; le conozco demasiado bien.
Así pues, padre, procure no sospechar de nada ni de nadie y camine recto hacia Dios.
No, por favor, padre, no vaya usted a comer a casa del señor Petizon ni a ningún otro sitio; esto podría acarrear muchos inconvenientes.
Más aún, me gustaría mucho que vaya las menos veces posible a casa del señor gobernador.
Pienso que lo contrario contribuye poco al fin por el que se va.
Se le puede visitar de vez en cuando y excusarse de su invitación a comer, quizás todavía no de repente, pero sí poco a poco.
Gracias a Dios, hemos podido impedir que se le confíe el gobierno de Dochery 2 a un hugonote.
¡Ojalá la reprensión que le hizo usted al señor Fabert 3 estuviera aún sin hacer!
Ha ido usted un poco lejos.
Le ruego que se muestre muy cauto en semejantes ocasiones; porque, aun cuando le haya impulsado a usted un buen motivo, sin embargo queda algo por desear.
Ya sabe usted que es una persona muy prudente, y tiene que creer que lo hace todo con consideración, peso y medida; el querer exigirle que haga las cosas de otra manera, es acusarle de no hacerlo así.
Tampoco debe usted pensar que no obra con bastante franqueza con la compañía; lo hace de la manera que lo juzga conveniente.
Si nos miramos como indignos de que nos den buen trato, veremos que el que nos da es muy ventajoso para nosotros; porque, efectivamente, ha demostrado mucho afecto y paciencia con nosotros, y la experiencia del pasado es una promesa de que seguirá así en el futuro.
Según esto, el mejor aviso que puedo darle y que debe ________ 2.
Plaza fuerte, cerca de Rethel. 3.
Gobernador de Sedan 187
usted seguir es que respete mucho a su persona y que aprecie de corazón su buena conducta, que le demuestre sinceramente su agradecimiento por los favores que nos hace y que finalmente le felicite por sus piadosas acciones, mejor que exhortarle a hacer otras nuevas.
He tenido una gran alegría con una de sus cartas que recibí durante mi enfermedad, en la que me decía usted que está dispuesto a dejar el cargo que tiene, a someterse a otro y a hacer todo lo que la santa obediencia le ordene.
Le doy muchas gracias a Dios al ver cómo de este modo acepta usted su voluntad; esto demuestra cómo desea usted ser buen cristiano y perfecto misionero, de quien espero mucho para la edificación de la compañía.
Si se le ha prohibido al antiguo párroco confesar en su casa y lo hace a pesar de la prohibición, amonéstelo usted mismo dos o tres veces, porque como el señor vicario general de Reims solamente ha sido puesto por el cabildo, no tiene facultades para impedirlo, y no querrá intervenir él personalmente para prohibirle que continúe.
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