Carta · tomo IV
A ANTONIO SCONIN, SUPERIOR GENERAL DE SANTA GENOVEVA 1
9 de agosto de 1651
1452 [1391,IV ,237-238] A ANTONIO SCONIN, SUPERIOR GENERAL DE SANTA GENOVEVA 1 San Lázaro, 9 de agosto de 1651 Mi reverendo padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Su inmensa bondad me inspira la confianza de suplicarle con toda humildad que acepte que recomiende a uno de sus padres, que es canciller de la universidad y encargado del examen de los maestros en artes 2, el padre Médus, sacerdote irlandés, ba________ Carta 1452.
— Biblioteca de Santa Genoveva, ms. 2555, copia.
El original, antigua propiedad de esta biblioteca, figura en el catálogo de cartas autógrafas vendidas en París, Hôtel Drouot, el 15 de noviembre de 1899; también se señala en los catálogos de Charavay. 1.
Antonio Sconin era tío de Juan Racine.
Nació en la Ferté-Milon el 27 de septiembre de 1608, profesó en Santa Genoveva el 9 de octubre de 1628, fue elegido por tres años superior de la congregación de Francia el 14 de septiembre de 1650; en 1653 fue nombrado prior del cabildo regular de Uzés, donde murió el 10 de enero de 1689. 2.
Juan Fronteau nació en Angers en 1614, entró en Santa Genoveva en 1630, canciller de la universidad de París de 1647 al 18 de septiembre de 1652.
Desposeído de su cátedra de teología por sus tendencias jansenistas, se retiró a Benais (Seine-et-Loire), en donde el marqués de Bellay le ofreció un modesto beneficio.
Se le atribuye la famosa distinción jansenista del hecho y del derecho.
En 1661 un edicto le prohibió salir de su beneficio.
Al firmar el formulario pudo recobrar su libertad.
Volvió a París en enero de 1662, fue nombrado párroco de Santa Magdalena de Montargis y murió en el mes de abril.
Escribía en latín con rara elegancia; todas sus obras están escritas en esta lengua (Cf. su vida manus230
chiller en teología 3, para que haga el favor de examinarlo con especial interés.
Sé que es mucho pedirle, mi reverendo padre; pero, aparte de que es un hombre de bien, me lo han pedido unas personas de singular virtud y doctrina, que se mostrarán agradecidos juntamente con él al favor que estoy seguro nos hará.
Yo también me sentiré totalmente obligado a ver en esto una nueva ocasión para ofrecerle mis humildes servicios, como tantas veces lo he hecho, suplicándole con todo mi corazón que me honre con sus órdenes con la misma libertad con que yo me atrevo a molestarle, Soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde y obediente servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión
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