Carta · tomo IV
A LUISA MARIA DE GONZAGA, REINA DE POLONIA
6 de septiembre de 1651
1464 [1401,IV ,246-249] A LUISA MARIA DE GONZAGA, REINA DE POLONIA 6 de septiembre de 1651 Señora: Por fin llegan a los pies de Su Majestad sus misioneros para postrarse ante ellos y ofrecerle sus muy humildes servicios. ________ Carta 1463.
— El original de esta carta ha sido puesto en venta por Charavay.
El pasaje que transcribimos es un extracto de su catálogo. 1.
San Vicente le contesta aquí a un misionero, a quien el obispo de Meaux urgía a que introdujera en una misión ciertas prácticas contrarias a los usos de la compañía.
Carta 1464.
— Reg. 1, f.º 49 v.º, copia sacada de la minuta sin firmar 240
Son solamente tres o cuatro 1, señora, aunque nuestra primera idea fue enviarle ocho o nueve.
Hemos creído que estos serán suficientes para empezar, esperando a que Su Majestad nos haga el honor de ordenarnos que le enviemos más.
No conocen la lengua del país; pero, como hablan latín, podrán ocuparse desde ahora en educar a los jóvenes eclesiásticos tanto en la piedad y en la práctica de las virtudes como en las demás cosas que tienen obligación de saber y de hacer.
Podrá darles Su Majestad una docena para empezar, y al cabo de un año serán obreros ya hechos y los nuestros se los podrán llevar a misión para instruir a los pueblos del campo, cuyos habitantes ignoran en su mayoría las cosas necesarias a la salvación, estando por eso mismo en peligro de perdición, según dicen algunos santos.
Si Su Majestad aprueba este proyecto y el señor obispo, que acepte su ejecución en su diócesis, hace lo mismo que los obispos de Francia, que obligan a los clérigos, antes de recibir las sagradas órdenes, a residir durante algún tiempo en sus seminarios, necesariamente habrá de resultar el suyo tan bien como los de ellos, sin más gastos que el alojamiento, el mobiliario y el mantenimiento de los misioneros, ya que los seminaristas pagarán su pensión.
No hace mucho tiempo, señora, que tenemos seminarios en este reino, y sin embargo los progresos son muy considerables.
Uno de estos señores obispos 2 me hizo el honor de escribirme hace poco que nunca acababa de consolarse al ver su clero reformado por medio de su seminario, que hace solamente ocho o diez años que fue fundado y que está dirigido por cuatro sacerdotes de nuestra compañía.
Nos hablan maravillas de la santidad de vida del señor arzobispo de Vilna 3; quizás sea fácil, señora, fundar esta santa obra en su diócesis, a no ser que quiera Su Majestad que tenga su origen en Varsovia, para verlo cultivar y para reconocer mejor su importancia y sus frutos. ________ 1.
Eran Guillermo Desdames, sacerdote, Nicolás Pavillon, subdiácono, Estanislao-Casimiro Zelazewsky, clérigo, y Santiago Posny, hermano coadjutor, a quienes san Vicente había puesto bajo la dirección de Lamberto aux Couteaux. 2.
Probablemente el obispo de Cahors. 3.
Jorge Tyskiewicz (1620-1656). 241
Si quiere Dios bendecir las santas intenciones de Su Majestad para la más completa felicidad de su reino (que puede gloriarse de tener una reina de las mejores del mundo), añadirá a las bendiciones que su presencia ha llevado a ese país una infinidad de nuevos beneficios por el progreso en la virtud del estado eclesiástico, por la instrucción de sus pobres sujetos y además, señora, por el establecimiento de una nueva y santa congregación religiosa, como es la de las religiosas de Santa María, que dará posibilidad a muchas jóvenes de consagrarse allí al buen Dios y que servirá de remedio al desorden de tantas jóvenes perdidas, y finalmente por medio de las hijas de la Caridad que nos ha pedido Su Majestad y que ya están dispuestas para marchar.
¿Qué bienes podrán emprenderse, Señora, que no abracen todas estas personas y qué clase de individuos podrá haber en su reino que no se beneficien de su incomparable piedad?
A propósito de las hijas de Santa María, también ellas están igualmente dispuestas para salir en cuanto se les ordene; es verdad que el espíritu maligno, previendo el bien que van a hacer, ha suscitado una pequeña revolución por parte de sus padres, que han conseguido se prohibiese a la superiora que mandara tan lejos a sus hijas; así se ha hecho jurídicamente por el señor oficial 4 y luego por la autoridad del señor arzobispo de París 5; pero este obstáculo se quitará fácilmente si Su Majestad hace el honor de escribir al señor arzobispo y decirle unas palabras por medio de la reina 6.
Le pido a Nuestro Señor que saque su gloria de todos sus designios, señora, y que santifique cada vez más su querida alma.
Son las gracias que le pediré toda mi vida, ya que soy en su amor el más humilde, obediente y obligado servidor de Su Majestad.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión ________ 4.
Andrés du Saussay. 5.
Juan Francisco de Gondi. 6.
Ana de Austria. 242
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