Carta · tomo IV

A MATURINO GENTIL, SACERDOTE DE LA MISIÓN EN LE MANS

22 de noviembre de 1651

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
IV
Extensión
397 palabras
Página inicial
272
Ver tomo

1488 [1424,IV ,272-273] A MATURINO GENTIL, SACERDOTE DE LA MISIÓN EN LE MANS 22 de noviembre de 1651 La compasión que siento por las fatigas que usted sufre me obliga a pedirle muchas veces a Nuestro Señor que sea él su fortaleza.

La casa de Le Mans debe estar muy agradecida por sus esfuerzos en su favor y por los buenos ejemplos que le da, a los que es de desear que añada usted el siguiente: no emprender ninguna construcción, ni grandes reparaciones, sin orden expresa del general, ni tampoco otras reparaciones más menudas sin permiso del superior particular.

Esto es lo conforme con las reglas y la práctica de la compañía.

Así lo ha reconocido también el padre Lamberto, que me ha dicho antes de partir para Polonia cuánto sentía haberle dicho en su visita que usted hiciera y deshiciera lo que creyera oportuno sin aconsejarse con el superior; por tanto, anulo ese permiso y le ruego que se atenga escrupulosamente a la práctica de las demás casas, en conformidad con el reglamento, tal como le acabo de decir.

Tomo IV · p. 272

No dudo de que recibirá usted benévolamente este aviso, al venir de una persona que le quiere tanto, y que evitará usted hacer gastos en este sentido ________ Carta 1488.

— Reg. 2, 315. 264

Tomo IV · p. 272

tanto más cuanto que anda con dificultades para pagar las pensiones y para podernos ayudar.

Ya sabe usted que estamos debiendo grandes sumas por esta casa y que tenemos que pagar alrededor de mil escudos todos los años en intereses al señor abad Lucas y a otras personas.

Y sin embargo nos dice usted que no puede enviarnos nada para pagar sus cargas.

¿Cómo es que puede entonces tener casi siempre obreros levantando paredes, construyendo, quitando, derribando, moviéndose por todas partes, y que gastan mucho dinero en jornales y material?

Me dirá usted que las fincas están amenazando ruina y que necesitan reparaciones.

Sí que es verdad todo esto, por desgracia.

Pero no es en eso en lo que tiene usted que trabajar, sino en la casa, que no tiene tantas necesidades.

Por tanto, habrá que decidirse a acabar con sus preocupaciones por esas granjas y pedir cuanto antes permiso para vender la leña y atender a los gastos que habrá que hacer.

¡Dios nos conceda la gracia de contribuir al buen orden de todo, de emplear bien los pocos medios que Dios nos da y al mismo tiempo de practicar la santa pobreza!

Tomo IV · página PDF 267

Se muestra el documento completo según los límites detectados en la edición. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en el PDF original.

Volver arriba ▶ VicenPlay