Carta · tomo IV
A FELIPE VAGEOT, SUPERIOR DE SAINTES
22 de mayo de 1652
1573 [1505,IV ,391-393] A FELIPE VAGEOT, SUPERIOR DE SAINTES París, 22 de mayo de 1652 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Su carta del 24 de abril me ha dado nuevos motivos para dar gracias a Dios por todos los favores que le ha hecho; así lo hago con gran sentimiento de gratitud y con muchos deseos de que siga protegiéndolo.
Así se lo pido con frecuencia y se lo hago pedir a la compañía, a la que he comunicado las gracias con que ha bendecido sus trabajos.
También le doy gracias de que, a pesar de las miserias del tiempo, le haya proporcionado dinero y le dé esperanzas de recibir más todavía.
Hemos de confesar que el señor obispo de La Rochelle 1 se porta muy bien con nosotros, con una bondad muy semejante a la de Dios, que cuando empieza a hacer el bien a una persona, continúa favoreciéndola sin cesar.
Cuando tenga ocasión de escribirle, le daré las gracias por la atención que le dispensa continuamente.
Ha querido Dios disponer del padre del buen padre Rivet.
Le ruego que, antes de darle la noticia, le prepare a recibirla.
Una razón que debe consolarle, aparte de su buena vida, ya que era muy buena persona y por consiguiente será ahora feliz en el cielo, es que se encuentra fuera de las preocupaciones de este mundo, que tanto le dieron que sufrir, no sólo por cuestiones de dinero, sino también por las enfermedades que padeció.
Por aquí las cosas están más agitadas que nunca.
París está llena de gente, pues el ejército ha obligado a las pobres gentes del campo a que venga a refugiarse aquí.
Todos los días se tienen reuniones para ver cómo se les puede ayudar; se han alquilado algunas casas de los suburbios, en las que se ha alojado una parte, especialmente las jóvenes pobres.
Y además hay que seguir ayudando a las dos fronteras de Champaña y de Picardía, donde seguimos teniendo todavía a diez o doce personas. ________ Carta 1573 (CF).
— Archivo de Turín, original. 1.
Santiago Raúl de la Guibourgère. 369
De otras noticias, no tenemos ninguna más que valga la pena.
La compañía sigue su ritmo, gracias a Dios, en cuanto a la salud y a sus trabajos.
La fundación de Polonia va cada vez mejor; nos piden hijas de la Caridad y un sacerdote más, para distribuir las limosnas de la reina en una provincia devastada.
Tengo prisa y no puedo decirle nada más.
Abrazo con cariño al buen padre Rivet y a usted, padre, de quien soy en Nuestro Señor el más humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Al pie de la primera página: Padre Vageot.
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