Carta · tomo IV

A UN HERMANO COADJUTOR DE LA CASA DE RICHELIEU

12 de junio de 1652

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
IV
Extensión
554 palabras
Página inicial
374 (PDF)
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1576 [1508,IV ,395-397] A UN HERMANO COADJUTOR DE LA CASA DE RICHELIEU 12 de junio de 1652 Me he alegrado mucho de recibir su carta, ya que le aprecio y le quiero con todo cariño; siento mucho el accidente que ha sufrido el buen padre Escart 1, a quien hace usted muy bien en apreciar tanto, ya que tiene todas esas cualidades que ha observado usted en él Sin embargo, mi querido hermano, debe usted estar tranquilo, al verlo tratado tan bien como está.

La virtud no impide que el espíritu pueda variar y, si usted no ha visto la debilidad del suyo, no se sigue de ahí que otros no se ________ Carta 1576.

— Reg. 2, 322. 1.

Pedro Escart (Véase la carta del 16 de abril de 1659 a Pedro de Beaumont). 372

Tomo IV · página PDF 374

hayan dado cuenta de ella.

Créame, quédese tranquilo en lo que a eso se refiere.

No es la primera vez que ha caído en ese estado 2; antes tuvimos que hacerle venir de Saboya por un motivo semejante.

Y ahora estoy seguro de que ha habido razones para obrar de esa manera con él; pues, además de las cosas que me han escrito de él, puedo apreciar sus desvaríos en sus propias cartas; si hubiera usted visto una sola de ellas usted mismo podría darse perfecta cuenta de su situación.

No hay que extrañarse de ello; Dios permite esa enfermedad para que se humille.

No hay comunidades en las que no ocurran cosas semejantes.

Por lo demás, mi querido hermano, debe usted aceptar la máxima de opinar que los superiores hacen siempre las cosas lo mejor que pueden, que no harían nunca nada sin haberlo pensado bien y sin haberse aconsejado, en caso de que fuera algo importante, y que no está bien que los hermanos vean algo criticable en lo que han decidido, de lo contrario, tendrían tantos críticos como inferiores tienen.

Tomo IV · página PDF 375

Le digo expresamente que su carta me ha llenado de alegría; pero es mi obligación recordarle que no tiene que detenerse otra vez en lo que puede parecerle que han ordenado mal los superiores de la casa, especialmente el jefe de la familia que es hombre prudente y un buen siervo de Dios.

Si alguna vez lo ha visto usted actuar con ardor y con firmeza, acuérdese de que Nuestro Señor no siempre trataba con dulzura a sus discípulos, sino que a veces les decía palabras muy duras, hasta llegar a llamar a san Pedro Satanás 3, y al parecer por cosa de poca importancia.

En una o dos ocasiones empuñó el látigo contra los profanadores del templo 4, para mostrar a los que están encargados de los demás que no siempre es bueno tratarlos con demasiados mimos.

No quiero decir con ello que no les esté permitido a los hermanos de la compañía escribirle al superior general para comunicarle las faltas notables, si advierten alguna de ellas en quienes les gobiernan; pero esto se entiende de las que se refieren a las costumbres y no de las que atañen a su gobierno, para el que los superiores tienen ciertas luces que los ________ 2.

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La enajenación mental. 3.

Mt 8 33. 4.

Act 21, 12. 373

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demás no tienen, y ciertos motivos particulares para hacer o no hacer las cosas que sus súbditos desconocen.

Mi querido hermano, siempre me alegrará saber que va creciendo usted de virtud en virtud.

Tomo IV · p. 397

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