Carta · tomo IV

A JUAN DEHORGNY, SUPERIOR DE ROMA

13 de junio de 1652

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
IV
Extensión
708 palabras
Página inicial
397
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1577 [1509,IV ,397-399] A JUAN DEHORGNY, SUPERIOR DE ROMA 13 de junio de 1652 Lo que me indica usted de las misiones que están haciendo requiere de nosotros una especial gratitud para con Dios, yo se lo agradezco con toda mi alma.

Pidámosle, padre, que cada vez saque mayor gloria de los trabajos de nuestra compañía.

Y créame, pues no me cansaré de decirlo, que hemos de atenernos sin variar en nada a nuestras principales funciones; Dios estará con nosotros y nos bendecirá en la medida en que le seamos fieles.

Jamás me apartará de este convencimiento 1.

Acabo de estar en una reunión importante 2, presidida por el señor arzobispo nombrado de Reims 3, en la que he hablado de usted; era a propósito de los pobres campesinos que se han refugiado en París, que son muchísimos y que se encuentran en grave necesidad.

Se empezó a asistirles corporalmente y yo me ofrecí a que se le dieran misiones, según aquella máxima del derecho de que hay que aprovechar el bien donde se le encuentre.

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Tenemos obligación de ir a servirles al campo, cuando están allí; ellos son nuestra heredad; y ahora que acuden a nosotros, expulsados por los horrores de la guerra que está asolan________ Carta 1577.

— Reg. 2, 36. 71. 87. 1.

Aquí acaba el primer fragmento. 2.

Una asamblea plenaria de las damas de la Caridad, y no, como han creído el padre Ch.

C LAIR, La Compagnie du Saint-Sacrament : Etudes Religieuses 45 (1888) 547 y R.

A LIER, o.c., 60, una reunión de los cofrades del Santísimo Sacramento.

Ya vimos en la carta 1420 que aquellas damas habían invitado al arzobispo de Reims a presidir una de sus reuniones; sabemos por otra parte por los Annales de la Compagnie du Saint-Sacrement que este prelado no fue recibido hasta 1653 en esta sociedad. 3.

Enrique de Savoie-Nemours. 374

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do a los campos, parece que estamos más obligados a trabajar por su salvación en la aflicción en que se hallan, aunque siempre con el beneplácito del señor arzobispo.

Y sobre la objeción que se me podría hacer de que no hemos de tener misiones en las ciudades episcopales, he respondido que la sumisión que les debemos a nuestros señores prelados no nos permite dispensarnos de esas misiones, cuando ellos nos piden que las hagamos: que usted mismo acababa de terminar la de Terni 4, en donde el señor cardenal Rapaccioli 5 le había ordenado trabajar, y que de la misma manera podríamos hacerlo nosotros aquí si nos lo ordenara el señor arzobispo de París, sobre todo teniendo en cuenta que será solamente para esos pobres desgraciados que se han refugiado aquí 6.

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Por lo que se refiere al prelado que le da ocasión para pensar que tiene algunos planes peligrosos para nuestra compañía, y en cuanto al temor que le inspira por otra parte la insistencia del señor de Ventadour, permítame que le diga de una vez para siempre que somos de Dios y que hemos de desear que los demás lo sean, que no somos más que unos pobres obreros en su iglesia y que hemos de alegrarnos cuando él llame a otros mejores que nosotros.

Quis tribuat ut omnis populus prophetet et det eis Dominus spiritum suum? 7.

Si esos que se presentan tienen el espíritu de Dios, ¿por qué temer?

Y si no lo tienen, ¿qué podrán hacer, si nosotros obramos como debemos?

Nuestra confianza debe estar completamente en Dios; una vez que estemos bien asentados en esa virtud, podemos estar seguros de que no se hará nada en contra de nosotros, que Dios no lo permita.

Me resultan antipáticas esas provisiones sobre los proyectos ajenos; por eso he procurado evitar siempre esas intrigas que actualmente están de moda por todas partes.

En nombre de Dios, padre, guardémonos igualmente de una cosa y de la otra.

Tomo IV · página PDF 377

No sé si los padres jesuitas están haciendo algo contra nosotros; quiero creer que no; pero, por lo demás, que los otros ________ 4.

Ciudad de Umbría. 5.

Bienhechor de la congregación de la Misión (Véase la carta del 13 de julio de 1657 a Edmundo Jolly). 6.

Aquí acaba el segundo fragmento. 7.

Núm 11, 29. 375

Tomo IV · página PDF 377

hagan lo que quieran; en cuanto a nosotros, sigamos fieles a Dios.

La persecución resulta provechosa, cuando es bien recibida y serán bienaventurados los que sufren por la justicia 8.

Tomo IV · p. 400

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