Carta · tomo IV

A LAMBERTO AUX COUTEAUX

5 de julio de 1652

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
IV
Extensión
722 palabras
Página inicial
419
Ver tomo

1584 [1516,IV ,419-421] A LAMBERTO AUX COUTEAUX París, 5 de julio de 1652 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

Los asuntos públicos andan tan embrollados por aquí que apenas podemos pensar en otra cosa que no sea nuestra conservación.

Le diré, sin embargo, que en medio de todo esto me ha alegrado mucho su carta del 4 de junio.

No me retracto de lo que le dije a propósito de las hijas de Santa María, ni tampoco tengo nada nuevo que añadir; ya veremos el efecto que causa la carta de la reina en el ánimo del señor arzobispo de París.

Las hijas de la Caridad están dispuestas a salir en cualquier momento, pero hemos de esperar la ocasión.

El padre Cruoly sigue aún en Rethel, asistiendo al pobre pueblo de la ciudad y de los alrededores, a cinco leguas a la redonda.

Le ayudan otros dos sacerdotes y un hermano.

La cosecha que por allí se consiga y las miserias que hay por aquí le obligarán a dejar su puesto a finales de este mes, lo mismo que a todos los demás que llevan dos años trabajando en esta buena obra, tanto en Champaña como en la Picardía.

Tomo IV · p. 419

Ya veré entonces en qué disposiciones se encuentra el padre Cruoly para ir a Polonia.

Le doy gracias a Dios de que la reina siga mostrando tanto ardor en todas las buenas obras de caridad y de que sus limosnas se distribuyan con tanta eficacia en Cracovia.

También le doy gracias a Nuestro Señor por la salud y el buen comportamiento de los obreros que ha enviado usted allá. ________ Carta 1584 (CF).

— Archivo de Cracovia, original. 393

Tomo IV · p. 419

Me parecía que ya le había escrito a usted sobre la carta con que me honró Su Majestad, para contestar a la mía, en la que le felicitaba por su feliz alumbramiento.

Recibí finalmente la pata de alce; se lo agradezco mucho; se la enviaré a la señora duquesa de Aiguillon.

No le digo nada de las calamidades que estamos atravesando, a no ser que el lunes por la tarde 1 nos vimos atacados de pronto por un ejército; pero no hizo más que pasar de largo junto a nuestras murallas, sin detenerse más que parte de la noche.

Lo estaba persiguiendo el ejército del rey, que lo alejó de nosotros; ambos ejércitos nos han hecho pasar más miedo que otra cosa.

El seminario de San Carlos se habría visto saqueado si Dios no le hubiera enviado dos hombres que, después de obligar a ocho soldados a devolver el botín que habían cogido, los echaron fuera e impidieron la entrada a los demás.

Esos dos hombres no nos conocían de nada, ni nosotros a ellos; por eso digo que los envió Dios para defender muy oportunamente aquella casa, haciéndolo así por compasión, según nos lo dijeron.

Tomo IV · página PDF 396

Se fueron al día siguiente a ver a su amo, el señor duque de Bouillon, a Saint-Denis, en donde está la corte desde hace ocho o diez días.

Y como los tiempos se están poniendo cada vez más difíciles, nos han aconsejado que tengamos aquí algunos hombres armados.

En efecto, los hemos tenido esta noche, para que nos protejan con la gracia de Dios durante esta mala época que estamos pasando; yo mismo he estado velando con ellos; cada noche hay seis o siete personas de la compañía y otros tantos criados velando, tanto en San Carlos como en casa y alrededor de San Lázaro, de donde hemos sacado todos los muebles que hemos podido.

Puede usted imaginarse cuál es nuestra preocupación y las calamidades que amenazan a París, si Dios no tiene piedad de nosotros.

Corre peligro de destrucción.

Ayer comenzaron a ponerse mal las cosas en el ayuntamiento, donde pasó la noche el padre Le Gros 2, en grave peligro de verse muerto o herido, lo mismo que otros mu________ 1. 1 de julio. 2.

Tomo IV · página PDF 396

Entre los miembros de la reunión celebrada en el ayuntamiento el 4 de julio se encontraban 20 diputados de diversas congregaciones religiosas; en representación de San Lázaro acudió el padre Juan Bautista Le Gros. 394

Tomo IV · página PDF 396

chos 3.

El parlamento ya no se atreve a entrar en él, por miedo a los sediciosos.

Siga rezando por nosotros y por mí Señor su muy humilde servidor. que soy en Nuestro VICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección.

Al padre Lamberto, superior de los sacerdotes de la Misión de Polonia, en Varsovia.

Tomo IV · p. 422

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