Carta · tomo IV
A LA DUQUESA DE AIGUILLON
24 de julio de 1652
1588 [1519,IV ,424-425] A LA DUQUESA DE AIGUILLON [Entre el 5 y el 24 de julio de 1652] 1 Sigue la enfermedad en Palaiseau 2.
Los primeros enfermos que se salvaron de la muerte tienen que cuidar de su convalecencia, mientras que los que entonces estaban sanos han caído ahora enfermos.
Uno de nuestros padres ha venido expresamente a decirme que los soldados han cortado todo el trigo y que no hay nada que cosechar.
M entras tanto nosotros no podemos seguir en estos gastos.
Hasta ahora les hemos proporcionado 663 libras de plata, además de los víveres y otras cosas que les hemos enviado en especie.
Le suplico muy humildemente, señora, que tenga hoy una pequeña reunión en su casa y que decida lo que tenemos que hacer.
Si puedo, yo también acudiré.
Acabo de despedir a ese padre con un hermano y cincuenta libras.
La enfermedad es tan contagiosa que ya han caído enfermos nuestros primeros cuatro padres, lo mismo que el hermano que los acompañaba.
Ha sido necesario traerlos de nuevo aquí y dos se hayan gravemente enfermos.
¡Ay, señora!
¡Cuánta cosecha que hacer para el cielo, en este tiempo en que las miserias son tan grandes a nuestras mismas puertas!
La ve________ 6.
Estas gestiones del santo no llegaron a cabo.
Al aceptar el 20 de julio el título de lugarteniente general del reino, el duque de Orléans ahondaba más el foso que le separaba de la corte.
Carta 1588.
— A BELL Y, o.c., 2.ª ed., 1.
II, 94. 1.
La mención de los cuatro padres y del hermano que cayeron enfermos en Palaisseau es la señal segura de que esta carta es anterior a la 1596, que habla de siete u ocho enfermos, y posterior a la 1584, que no dice nada de enfermos llevados de Palaisseau. 2.
Actualmente cabeza de distrito en Seine-et-Oise.
Turena había establecido allí su cuartel general durante tres semanas. 398
nida del Hijo de Dios fue la ruina y la redención de muchos, como nos dice el evangelio; también podemos decir lo mismo, en cierto modo, de esta guerra, que será la causa de la condenación de muchos, pero que Dios se servirá también de ella para la gracia, la justificación y la gloria de otros muchos, de cuyo número tenemos motivos para esperar que será también usted, como le pido a Nuestro Señor.
Tomo IV · p. 425Se muestra el documento completo según los límites detectados en la edición. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en el PDF original.