Carta · tomo IV
AL CARDENAL ANTONIO BARBERINI, PREFECTO DE PROPAGANDA FIDE
16 de agosto de 1652
1607 [1538,IV ,453-455] AL CARDENAL ANTONIO BARBERINI, PREFECTO DE PROPAGANDA FIDE París, 16 de agosto de 1652 Señor cardenal: La segunda carta que Su Eminencia me ha hecho el honor de escribir a propósito de la misión de Madagascar me obliga a dar nuevas gracias a Dios por haber dado a su Iglesia un pastor tan vigilante como Su Eminencia, que tanto se cuida de la conversión de los infieles a aquel país. ________ Carta 1607 (CF).
— Archivo de Propaganda Fide, 11 Africa, n.º 248, f.º 119, original. 423
Acabo de ver hace poco a uno de los encargados de la navegación a aquella isla.
Le diré con dolor a Su Eminencia que lo he encontrado con la duda de si harán ese viaje en el mes de septiembre, como se lo habían propuesto.
No tienen todavía barco y no se toman tampoco mucha prisa por tenerlo.
La causa de ello es la situación actual de Francia, que ha obligado a parte de los asociados a alejarse de París y tiene a los demás preocupados por los gastos que habrá que hacer.
Me siento muy afligido por este retraso, sobre todo porque desde hace tres años tenemos en aquella isla a uno de nuestros padres 1, sin poder saber nada de él al haberse interrumpido este comercio.
He procurado informarme de si podríamos enviar alguno por otro camino.
Me han asegurado que los portugueses no tienen ningún trato con la isla.
En cuanto a los holandeses, ocupan la isla de San Mauricio, que sólo está a cien leguas de allí y van a veces a la de Madagascar, aunque solamente a uno de sus cabos, donde no hay franceses, ya que éstos están en el otro extremo, a una distancia de unas ochenta leguas; hay muchas dificultades para atravesar la isla.
Pero lo peor, señor cardenal, sería la de llegar allá en barcos de Holanda, dado que los holandeses están haciendo todo lo que pueden por hacerse los dueños de las Indias y desbancar de allí a los franceses; hasta se teme que estén pagando a uno de estos señores para hacer que abandone la empresa, de forma que, en lugar de favorecernos el pasaje, nos lo impedirían.
No obstante, señor cardenal, veré si podemos encontrar algún medio para enviar nuevos obreros a aquella Iglesia naciente; en ese caso, pasaré aviso a la Sagrada Congregación.
Entretanto agradezco muy humildemente a Su Eminencia la gran bondad que nos demuestra y la benevolencia con que honra a nuestra pequeña compañía, que seguirá rezando a Dios por la conservación de Su Eminencia; le renuevo el ofrecimiento de mi perpetua obediencia, ya que soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde y obligado servidor.
V ICENTE DEPAUL ________ 1.
Ya no quedaba ninguno, puesto que Carlos Nacquart había muerto el 29 de mayo de 1650; pero san Vicente no conocía aún esta pérdida. 424
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