Carta · tomo IV

AL CARDENAL ANTONIO BARBERINI TEXTO CASTELLANO

25 de octubre de 1652

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
IV
Extensión
2.954 palabras
Página inicial
500
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1633 [1564,IV ,500-511] AL CARDENAL ANTONIO BARBERINI TEXTO CASTELLANO 25 de octubre de 1652 Eminentísimo señor cardenal: Recibí el 27 de septiembre pasado la carta que quiso Su Eminencia escribirme pridie idus martii 1 de este mismo año, ________ Carta 1633.— Se ha puesto en duda la autenticidad de esta carta.

En sus adiciones al libro del abate LEBEUF, escribe Fernando BOURNON (o.c., 458): «La abadía de Longchamp no se vio libre del relajamiento que se introdujo durante el siglo XVI en las costumbres de las fundaciones monásticas; pasa incluso por haber sufrido este relajamiento más que otras muchas, como es fácil de verse al leer las Crónicas de Pedro l'Estoile.

Las reglas no se observarían tampoco mejor el siglo siguiente, si pensamos en el texto de una carta de san Vicente de Paúl al cardenal de La Rochefoucauld, en la que se describen copiosamente los desórdenes de las religiosas.

Pero esta carta es ciertamente apócrifa.

Al ponerle la fecha del 25 de octubre de 1652, el falsificador no se ha dado cuenta de que por aquella fecha ya llevaba siete años muerto el cardenal de La Rochefoucauld.

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Cocheris (IV , 283) no ha advertido este error y ha atribuido el libelo, sin señalar ninguna razón, al abad Juan de Labouderie».

Para Gastón D UCHESNE, autor de una Histoire de l'abbaye royale de Longcbamp.

Paris 1905, 87, esta carta sería igualmente apócrifa, debida al abate Juan Labouderie, que publicó por primera vez el texto (Lettre de S.

Vincent de Paul au cardinal de La Rochefoucauld sur l'état de dépravation de l'abbaye de Longchamp, en latin avec la traduction française et des notes par J.

L.

Paris 1827); y da como prueba el hecho de que el 25 de octubre de 1652 «hacía ya siete años que había muerto san Vicente de Paul».

Esta razón no vale más que la que alegaba B OURNON.

San Vicente vivió hasta el 1660, y la carta va dirigida, no al cardenal de La Rochefoucauld, sino a Antonio Barberini, prefecto de la congregación de regulares.

Hoy es imposible negar su autenticidad.

El texto francés consta en el registro 1, f.º 61, y lleva de cabecera estas palabras: Minuta manuscrita.

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El original latino, escrito por un secretario y firmado por el santo, se encuentra actualmente en Roma, en los archivos de la congregación de religiosos, Sezione monache, leg. del 6 diciembre 1652.

Existe una copia del mismo en la Biblioteca Nacional, fr. 10. 565, f.º 480.

Fue en la sesión del 14 de marzo cuando la Sagrada Congregación había decidido confiar a san Vicente la tarea de tomar informes sobre el monasterio de Longchamp y, en caso necesario, hacer la visita canónica. 1. 15 de marzo.

Estas palabras latinas, que el santo copia al pie de la letra de la carta del cardenal Barberini sin tomarse la preocupación 464

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con todo el respeto y la reverencia que debo a Su Eminencia y a los eminentísimos señores cardenales de la Sagrada Congregación de Regulares, por la que Su Eminencia me hace el honor de mandarme que me informe secretamente de lo que contiene la súplica presentada a nuestro Santísimo Padre el Papa 2 por la abadesa del monasterio de Longchamp 3, de la orden de San Francisco, en la diócesis de París, en la que expone a Su Santidad que dicho monasterio lleva ya varios años 4 en continuo desorden, no sin escándalo público, por culpa de los superiores del mismo, que son los padres de la misma orden de la provincia de Francia, que en vez de intentar remediarlos los han fomentado con su conducta y su mal ejemplo, viviendo ellos mismos en tal división que hasta el presente han estado litigando unos con otros ante la mayor parte de los tribunales de jueces laicos, de donde proviene que desde hace tiempo no haya habido ningún provincial reconocido para pacificar y arreglar esas diferencias en dicha provincia, habiendo sido incluso el último depuesto de su cargo provincial por autoridad apostólica hace alrededor de dos años; de ello se deduce que dicho monasterio, que es de fundación real, muy antiguo y de grandes rentas, se encuentre en la actualidad cargado de muchas y cuantiosas deudas; todo esto obliga a su abadesa, en el deseo de remediar estos desórdenes y escándalos públicos, a recurrir a Su Santidad para suplicarle humildemente que exima a dicho monasterio y a todas las religiosas del mismo de la jurisdicción y gobierno de los hermanos menores de San Francisco, sometiéndolas en adelante al ordinario, como lo había estado antiguamente, cuando la fundación de dicho monasterio.

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Este era el tenor de aquella súplica, que me envió su Eminencia.

Pues bien, señor cardenal, después de haber recibido esta orden con que me honraba Su Eminencia, me dirigí a varias personas de gran rectitud, piedad y vida ejemplar, entre las que ________ de buscar a qué día del mes corresponden, señalan que su intención, al escribir esta carta, era la de traducirla o mandarla traducir al latín. 2.

Estas líneas demuestran claramente que la carta va dirigida al cardenal prefecto de la congregación de regulares. 3.

Magdalena Plancain.

Le sucedió Catalina de Bellieve en 1653. 4.

Recordará sin duda el lector que el propio santo había propuesto a la reina recurrir al papa para introducir allí la reforma (cf. carta 1484). 465

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hay varios doctores de la Sorbona y otros eclesiásticos, religiosos y personas seglares, que conocen dicho monasterio y todo lo que allí ocurre, así como también a algunas religiosas de la casa, que me han informado en secreto de lo que se contiene en la mencionada súplica.

Todos ellos me han respondido unánimemente que dicha súplica contiene la verdad en todas sus cláusulas, a no ser respecto a lo que en ella se dice que dicho monasterio estuvo antiguamente bajo la jurisdicción del ordinario, lo cual ignoran, aunque dos de esas personas opinan que tiene ciertos visos de verdad, recurriendo para ello a la autoridad de un autor de su orden, que dice lo siguiente..., lo cual nos hace ver que, habiendo sido fundado este monasterio por la bienaventurada Margarita, hermana de san Luis, casi en tiempos en que nació la orden de San Francisco, cuando parece ser que todos los monasterios de monjas de dicha orden no estaban aún sometidos a los superiores de esta orden... 5.

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Esto es, señor cardenal, lo que he sabido en particular de esa casa, además de lo que se contiene en dicha súplica: Que hace doscientos años que anda en desórdenes y que por decreto del parlamento de París del año 1560, informado de los desórdenes de entonces, se ordenó, a instancia del procurador general del parlamento que el obispo de París trabajase en la reforma del monasterio; que los locutorios del mismo están siempre abiertos a toda clase de personas, incluso a varios jóvenes que no son parientes suyos; que la mayor parte de las religiosas acuden solas al locutorio, sin permiso y con frecuencia en contra de los deseos de la abadesa; y se ha advertido que en esos locutorios hay portillos totalmente contrarios a la clausura religiosa, de donde se derivan graves inconvenientes.

Los religiosos que gobiernan dicho monasterio, en vez de solucionar el desorden, lo fomentan, yendo ellos mismos al locutorio, especialmente los confesores, para charlar con dichas religiosas, a veces de noche y a horas indebidas.

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Una vez se encontró de noche a un religioso de dicha orden en la clausura de las religiosas, adonde había sido introducido por una joven religiosa. ________ 5.

Este pasaje, desde las palabras a no ser respecto no figura en el texto latino. 466

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Ha habido también religiosas que han hecho entrar de noche a hombres jóvenes dentro de la clausura.

Habiendo en cierta ocasión prohibido la abadesa a una religiosa que no hablase ni tratase con un joven de familia distinguida que venía a verla con mucha frecuencia, a pesar de no ser pariente, aunque aquel trato era peligroso y causaba mucho escándalo, el padre provincial le permitió seguir tratando con él, como lo declaró la misma religiosa en presencia de todas las demás y del mismo provincial; esto hizo correr el rumor de que aquel joven le había dado por este motivo una gran suma de dinero.

Los confesores de dicho monasterio, que son religiosos de la misma orden, tienen familiaridad y aficiones particulares a algunas religiosas conversas, lo cual las hace orgullosas e insoportables.

Son ellos los que han fomentado las divisiones de la abadía y, en vez de remediar los desórdenes mencionados, han contribuida a aumentarlos, habiendo abierto en algunas ocasiones sus confesionarios a hombres laicos, para que hablaran en secreto con algunas religiosas, en contra de la voluntad y a pesar de las expresas prohibiciones de la abadesa.

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Dichos confesores no quieren permitir y prohíben expresa. mente que las religiosas pidan a veces confesarse con otros.

Las novicias y jóvenes profesas reciben muy mala formación; antes de ser recibidas al hábito y a la profesión, no se les examina como ordena el santo concilio de Trento.

Hay algunas que son muy inmodestas en sus vestidos, llevando al locutorio guantes, peinetas con cintas de color de fuego, relojes de oro; y cuando la abadesa las reprende por ello, dicen que se lo permite el padre provincial.

También es sabido que, como la comunidad de dichas religiosas está actualmente refugiada en esta ciudad de París, varias de ellas viven muy escandalosamente, pasando el día entero en casas de amigos, a los que van a visitar, encerrándose solas con hombres en la habitación; cuando un eclesiástico muy piadoso advirtió a la abadesa de los escándalos que producen estas religiosas, ella le respondió que no podía remediarlo y le rogó que hablara él mismo con ellas; así lo hizo y me ha dicho que le respondieron con tanta desfachatez como lo habrían he 467

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cho unas mujeres abandonadas, de lo que quedó muy escandalizado.

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Siendo esto así, según creo, tanto por la elevada rectitud, piedad y virtud de las personas con las que me informé de la situación de dicho monasterio y que lo conocen muy bien, como por lo que yo mismo conozco, creo que Su Santidad hará una obra digna de su providencia pastoral, así como Su Eminencia, señor cardenal y los demás eminentísimos Padres de dicha Sagrada Congregación de Regulares, harán bien en aconsejarle que hará una obra muy agradable a Dios y muy eficaz para remediar los desórdenes de dicho monasterio e introducir en él la disciplina, si retira el monasterio de la jurisdicción de los religiosos de la orden de San Francisco, entregándosela al ordinario, con la condición de que nombre, por tres años solamente, con posibilidad de continuar, un visitador regular o secular, aunque no de dicha orden, de ciencia, probidad, piedad, de gran reputación y experimentado en el gobierno de las religiosas, al que entregará poder para dirigir, visitar y corregir dicho monasterio, de establecer y distinguir confesores y, en una palabra, de hacer todo lo que haría el ordinario, si estuviera presente, salvo recurso al mismo ordinario, en caso de queja; y que al cabo de tres años o de seis, cuando haya puesto orden en dicha casa, podrán dichas religiosas elegir de tres en tres años a tres personas que tengan las cualidades mencionadas y presentarlas al ordinario para que él escoja a una de ellas como visitador de dicho monasterio y le dé las mismas facultades.

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Este es, señor cardenal, el parecer de un pobre sacerdote, muy indigno de semejante comisión, que le suplica muy humildemente, postrado en espíritu a los pies de Su Eminencia, que le dé su bendición, ya que es en el amor de Nuestro Señor...

TEXTO LATINO Eminentissime Princeps, Quam dignata est Eminentia Vestra epistolam pridie idus martii ad me scribere, qua potui animi submissione Eminentiae Vestrae atque Eminentissimis Patribus et Dominis meis Sacrae 468

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Regularium Congregationi praepositis, tertio kalendas octobris recepi.

Haec jussit Vestra Eminentia me super iis secreto et circumspecte inquirere quae, ex parte abbatissae et sanctimonialium monasterii de Longchamp, Ordinis Sancti Francisci, dioecesis Parisiensis, Sanctissimo Domino Nostro Papae supplicatione exposita sunt.

Eadem supplicatio continebat in praefato monasterio regularem disciplinam prorsus esse labefactatam jam ab hinc multis annis, non sine scandalo publico, et id culpa superiorum dicti monasterii, Fratrum scilicet Minorum ejusdem Ordinis provinciae Franciae, qui non solum adhibere remedia neglexerunt, imo ipsimet pravo regimine et malo exemplo vitia per se fovent, dictos etiam fratres in talibus vivere rixis et disceptationibus, ut fere apud nullum laicorum judicum in se invicem lites non moverint, nullumque provincialem creatum qui ejusmodi dissidia componeret.

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Postremo eorumdem provincialium, auctoritate apostolica, a duobus aut circiter annis deposito, inde factum est ut praedictum monasterium a... sorore sancti Ludovici, regis, exstructum, antiquum permultisque opibus redditibusque dotatum, plurimis et gravissimis summis hodie obaeratum sit; quibus quidem disciplinae et facultatum monasterii ruinis scandalisque publicis cum praefata abbatissa mediri quaereret, ad Summum Pontificem recurrit, Suamque Sanctitatem supplex obsecrat ut hoc monasterium ac sanctimoniales ab omni jurisdictione et superioritate dictorum Fratrum Minorum Ordinis Sancti Francisci exolvat atque Ordinis in posterum (ut olim primis ab erectione illius monasterii temporibus) rursus subjiciat.

Haec supplicatione quam dignata est ad me Eminentia Vestra mittere continentur.

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Ut autem, Eminentissime Cardinalis, mandatis Eminentiae Vestrae pro tenuitate mea obtemperarem, protinus adii multos viros notae probitatis, eruditionis et sapientiae, nonnullos doctores Sorbonicos aliosque plures ex clero, tum seculares, tum regulares [laicos et pios et expertos, quibus status disciplinae et facultatum monasterii] de Longchamp, Ordinis Sancti Francisci, dioecesis Parisiensis, compertus est; insuper unam monasterii sanctimonialem mihi satis notam audivi; a quibus quasi uno omnium ore, veram esse per omnia supplicationem accepi.

Sed ut omnia clariora Eminentiae Vestrae fiant, breviter et singillatim hujus domus statum exhibere conabor.

Certum est 469

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quod jam a ducentis annis Christi bonus odor in eo monasterio in male olentem ruentis disciplinae et morum corruptelam versus est; unde, reclamantibus piis, instante regio Senatus Parisiensis procuratore, anno MDLX latum est decretum ad hoc Ut Episcopus Parisiensis correctioni et disciplinae restituendae manum admoveret.

Locutoria non obserantur, aperta quibuslibet, etiam juvenibus non cognatis, quo pleraeque monialium, ut libet, solae sine teste, nec monita abbatissa, quin et ipsa saepius renitente, accurrunt; hocque observatum in iis locutoriis quasdam esse crates seu fenestellas statutis de clausura repugnantes, certa virginum pericula.

Praefati fratres monasterii rectores malum non auferunt, imo ipsimet augentes; tum maxime confessores nocte, horis intempestivis, cum monialibus confabulaturi, illuc prorepunt.

Quidam ex iis fratribus, de nocte intra clausuram a quadam ex monialibus junioribus introductus, deprehensus est, alias etiam juvenes quosdam illuc per noctem moniales introduxerunt.

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Cum abbatissa juveni moniali, familiaritate et colloquiis nimium frequentibus, periculosis et scandala multa creantibus, cum aliquo juvene stirpis insignis, sed moribus corrupto, nec cognato, interdixisset, hujusmodi familiaritatem et colloquia permisit Pater provincialis, uti ipsa coram omnibus monialibus, et ipso provinciali praesente, declaravit; et rumor est juvenem illum dicto provinciali multam pecuniam ad id consequendum dedisse.

Dicti confessores multoties tribunalia expiandis peccatis destinata viris laicis ad secreta cum monialibus colloquia aperuerunt eosque intus incluserunt, voluntate et prohibitionibus abbatissae posthabitis.

Tomo IV · página PDF 472

Constat insuper, cum hanc in urbem, ob bella circum grassantia, tota ea monialium familia confugit, plurimas illarum perverso vitae genere scandala disseminare, cum sola cum solis, et remotis arbitriis, specie invisendi, in aedibus et cubiculis privatorum totos dies impendant; de quibus cum quidam clericorum, vir admodum religiosus, monuisset abbatissam, respondit se malum non posse reprimere, vehementerque observavit ut ipsemet eas alloqueretur; quod cum praestitisset, responsum animo irreverenti et infrunito et cum magno illius scandalo fecerunt.

Haec ab illo except. 470

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Qui ex dictis Patribus excipiendis confessionibus praeficiuntur, singulari amicitia et nimia familiaritate cum aliquibus ex monialibus quas vocant laicas seu servientes devinciuntur; unde eo superbiae devenerunt ut caeteris molestae sint et intolerandae.

Si quae inter moniales nascantur controversiae, tantum abest ut dicti fratres sedandis vel extinguendis invigilent, quin et accendunt et augent.

Praefati confessores non concedunt, imo aegre ferunt ac renuunt si quando moniales ad expianda peccata alios sibi deposcunt.

Novitiae et recenter professae fere sine ulla regulari disciplina educantur, atque, antequam ad recipiendum habitum et emittendam professionem admittantur, juxta Sacrosancti Concilii Tridentini decreta, praevio examine, non probantur.

Plures monialium vestes deferunt indecentes et immodestas; in locutoriis se ostentant vittis ignere coloris fulgentes, horarias aureas seu horologia aurea gestitant, chirotecas etiam raras et quas vocant hispanas induunt.

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Quae cum ita sint, [Eminentissime Cardinalis, nec ullus mihi supersit iis] de rebus dubitandi locus, tum ob singularem probitatem, veram et sinceram mentem eorum quibus totus monasterii status perfecte cognitus est, a quibus testimonia haec accepi, tum ob conscientiam meam, dicam cum omni animi mei humiliatione mihi videri Sanctissimum Dominum Nostrum Papam pro paterna providentia prospecturum, Vestram Eminentiam atque Eminentissimos Patres Sacrae Congregationis Regularium, si certiorem faciatis Sanctitatem Suam, opus fore Deo optimo maximo gratissimum, depravationibus et vitiis corrigendis ac restituendae in monasterio de Longchamp disciplinae convenientissimum et aptissimum, si ab illo fratres Ordinis Minorum penitus amoveat illudque ab omni regimine, auctoritate et jurisdictione eorum eximat, atque una cum sanctimonialibus, tam in spiritualibus quam in temporalibus, jurisdictioni Archiepiscopi Parisiensis submittat; mandet etiam praefato Archiepiscopo ut praeponat virum secularem vel regularem, doctum, pium expertumque, dummodo non ex dicto Ordine Minorum, dictarum virginum regimini, quem ad tres annos instituat visitatorem ad dirigendas, visitandas et corrigendas dictas moniales ac monasterium, constituendos confessores, tum denique praestan471

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da omnia quae praesens Archiepiscopus praestaret, salvo ad ipsum, in casu querimoniae, recursu, atque, si utile judicet, elapso priori triennio ejusdem visitatoris, commissionem in triennium adhuc prorogare possit.

Quo elapso, post restauratam regularem disciplinam, concedat facultatem abbatissae et sanctimonialibus eligendi, tertio quoque anno, tres sacerdotes seculares vel regulares probatae vitae, scientiae et experientiae, per scrutinium et ad pluralitatem suffragiorum, praesidente visitatore et assistentibus confessoribus quos Domino Archiepiscopo praesentabunt, ex quibus unum visitatorem cum potestate et auctoritate in monasterium et moniales constituet.

Haec sunt quae Eminentiae Vestrae, pro jussionis ejus dignatione exponit, breviori quo potest stylo, indignus sacerdos, vestro longe impar mandato, qui, supplex et humilis, ad pedes Eminentiae Vestrae in spiritu advolutus, orat ut ei benedictionem impertire dignetur, cum sit in aeternum Eminentiae Vestrae Eminentissime Princeps, humillimus atque obsequentissimus servus.

V INCENTIUS A PAULO indignus superior congregationis Missionis.

Parisiis 25 octobris, anno 1652.

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