Carta · tomo IV

AL HERMANO LEONARDO LAMIROIS, EN GENOVA

1 de marzo de 1653

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
IV
Extensión
385 palabras
Página inicial
553
Ver tomo

1666 [1594,IV ,553-554] AL HERMANO LEONARDO LAMIROIS, EN GENOVA 14 1 de marzo de 1653 Me ha escrito usted dos cartas, sin que le haya contestado todavía; no ha sido por falta de afecto, sino por causa de mis quehaceres que me impiden hacer todo lo que me gustaría.

No deje por ello de escribirme siempre que lo necesite.

Espero que en adelante no tardaré tanto en contestarle.

Doy gracias a Dios por la satisfacción que da usted a los de dentro y a los de fuera de casa 2; siga siendo fiel a Dios en la práctica de la humildad, de la obediencia y de las reglas; ése es el medio para atraer en abundancia las gracias de Dios sobre usted y para conservarse en su vocación y, mediante ella, dentro del campo de la voluntad de Dios, que debe ser lo único que pretendamos en este mundo y en el otro.

Tomo IV · p. 553

En cuanto a la duda en que se encuentra usted de si tiene que compensar en algo al maestro que le enseñó su oficio y a quien dejó antes de tiempo, le diré, mi querido hermano, que habiéndole tratado entonces su buena madre, como lo hizo, es de creer que lo dejara todo arreglado, si la justicia así lo ordenó; y aun cuando ella no lo hubiera hecho, no tiene usted obligación de hacerlo, ya que no está en situación para ello.

Dios no pide de usted más que lo que usted puede, y jamás un confesor obliga a su penitente a pagar lo que debe más que cuando puede hacerlo.

Pues bien, usted no tiene nada de que pueda disponer para compensar a aquel maestro, y por consiguiente está usted dispensado de ello ante Dios y ante los hombres. ________ Carta 1666.

— Reg. 2, 325. 1.

El 19 que indica el registro por encima del 14 señala que hubo algunas dudas en la lectura de la fecha. 2.

El hermano Leonardo Lamirois era cocinero de la casa. 516

Tomo IV · p. 553

Por otra parte, es otra razón el que si, por sus malos tratos, él mismo le obligó a dejarlo, le siga usted debiendo algo; dudo mucho de que así sea; por eso le ruego que se quede tranquilo por esta parte y que se una cada vez más a Nuestro Señor mediante el desprendimiento de las cosas de la tierra.

Tomo IV · p. 554

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