Carta · tomo IV
A EDMUNDO MENESTRIER 1
23 de marzo de 1653
1669 [1597,IV ,560-563] A EDMUNDO MENESTRIER 1 París, 23 de marzo de 1653 Padre: La gracia de Nuestro Señor y su santo consuelo sean siempre con nosotros para soportar con amor las incomparables pérdidas que la compañía ha sufrido hace poco en dos de sus mejores sujetos.
Uno de ellos en el padre Guérin, superior de la casa de Annecy, del que me habla el señor obispo de Ginebra en términos muy elogiosos, con lágrimas en los ojos y un dolor inexpresable en su corazón; son sus propias palabras.
En efecto, Dios ha bendecido siempre la conducta y los trabajos de este siervo suyo con la satisfacción de los de dentro y los de fuera de la familia.
Falleció el seis de este mes, después de nueve días de enfermedad.
Me parece que le hablé ya también de la muerte del padre Garlet, un buen misionero, que ocurrió unos días antes en aquella misma casa.
El otro del que ahora tengo que hablarle es el buen padre Lamberto, que marchó hacia Dios el día último de enero, des________ Carta 1669 (CF).
— Archivo de Turín, original.
Esta carta, excepto el final, a partir de las palabras «envío unos poderes del señor Pignay», fue enviada a todas las casas de la congregación de la Misión.
C OLLET señala tres ejemplares, del 21, 22 y 26 de marzo (o.c., I, 512) 1.
Edmundo Menestrier, nacido el 16 de junio de 1618 en Rugney (Vosges), entró en la congregación de la Misión el 10 de septiembre de 1640, emitió los votos en octubre de 1646, fue ordenado sacerdote en abril de 1648.
Pasó su vida de misionero en el seminario de Agen, del que fue superior de 1651 a 1665 y de 1672 a 1685, y procurador de 1665 a 1672. 523
pués de sólo tres días de enfermedad, pero una enfermedad tan dolorosa que él mismo decía que no podría resistirla mucho tiempo sin morir; así sucedió, después de haber recibido todos los sacramentos de manos del padre Desdames.
El confesor de la reina de Polonia 2 me dice que el sentimiento de su pérdida ha sido universal y que, según los pensamientos de los hombres, es difícil encontrar un eclesiástico más cumplidor y más adecuado para la obra de Dios, añadiendo que podría ser llamado dilectus Deo et hominibus, cujus memoria in benedictione est 3.
Buscaba únicamente a Dios y jamás nadie había progresado tanto en tan poco tiempo en el aprecio y la benevolencia del rey y de la reina como él; nunca nadie ha gozado de estima tan universal, ya que por todas partes por las que pasaba, derramaba el suave olor de sus virtudes.
Tales son los sentimientos de aquel buen doctor.
Y la reina, que me ha escrito una larga carta de su mano, después de haberme expresado su satisfacción por su conducta y su pena de haberlo perdido, acaba con estas palabras: «En fin, si no me envía usted un segundo padre Lamberto, no sabré qué hacer».
Esto demuestra la total confianza que tenía en él.
Por eso la indujo a distribuir unas cien mil libras de limosna por encima de lo que ella habría hecho, desde que tuvo el honor de acercarse a ella, según me indican los maestros, que han repartido una gran parte de ese dinero entre los pobres apestados de Cracovia y de Varsovia y otros enfermos y pobres abandonados 4.
No dudo, padre, de que la privación de este santo varón, que aflige a toda la compañía, y más aún la de nuestros tres difuntos juntamente, le llenará de pena.
Pero, en fin, la providencia de Dios es adorable y hemos de acatar sus decisiones.
Así lo procuraremos hacer, llenos de dolor, en esta ocasión tan lamentable, confiando en que estos queridos difuntos nos se________ 2.
Francisco de Fleury. 3.
Eclo 45, 1. 4.
El cuerpo de Lamberto aux Couteaux fue enterrado en la iglesia de Sokolka, ante el altar mayor.
Fue exhumado en 1686 para transportarlo a Varsovia a la iglesia de Santa Cruz, donde reposa en la actualidad. 524
rán más útiles en el cielo que lo hubieran sido en la tierra.
Estamos a punto de cubrir sus plazas, especialmente la del padre Lamberto, ya que en aquel reino hay grandes necesidades, son muy buenas las disposiciones de todos y los obreros que quedan no son muy fuertes para atender a todo.
Haga el favor de rezar y de pedir oraciones a los demás por los vivos y por los muertos.
Le envío unos poderes del señor Pignay 5 para cobrar lo que se le debe de la renta de sus prioratos 6 hasta el tiempo en que tomó usted posesión de ellos, por donación que le hizo.
Van también dos cartas con esta misma finalidad.
Me parece bien que acepte usted la fundación de esa buena mujer que ha fallecido y que le ha encargado de su hermano hasta la edad de 25 años, y de la celebración de dos misas semanales a perpetuidad, ya que me han dicho que los cuarenta escudos de renta que ha entregado pueden soportar estas cargas.
Hace ocho días que le escribí a usted lo mismo.
Abrazo cordialmente al padre Fournier, del que estoy esperando una carta para su padre, en lugar de la que he perdido.
Haga el favor de entregar la adjunta en La Rose.
Soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al padre Edmundo, sacerdote de la Misión, en Agen. ________ 5.
Nicolás Pignay, sacerdote de la diócesis de Rouen y doctor por la Sorbona.
En su testamento del 10 de agosto de 1671 (Arch.
Nat.
M 213, n.º 8) se llama «provisor del colegio de justicia» y «domiciliado en Bons-Enfants». 6.
En el Arch.
Nat.
S 6700 se encuentra el acta por la que el priorato de San Pedro de Montmagneris, de la diócesis de Cahors, queda unido al seminario de Agen, tras la resignación que había hecho del mismo Nicolás Pignay. 525
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