Carta · tomo IV
A NICOLAS TALEC, SACERDOTE DE LA MISIÓN, EN TREGUIER
9 de abril de 1653
1675 [1603,IV ,570-571] A NICOLAS TALEC, SACERDOTE DE LA MISIÓN, EN TREGUIER 1 9 de abril de 1653 Recibí dos cartas suyas, que me dan motivos para alabar a Dios, como lo hago, por la sencillez y el candor con que me escribe, expresando tan sencillamente lo que ha ocurrido entre ustedes, que me ha dejado muy consolado.
¡Quiera Dios hacerle progresar cada vez más en estas virtudes!
No me extraña lo más mínimo que se haya usted visto tentado por lo del beneficio.
El diablo no podía perder esa ocasión sin esforzarse en retenerle allí, previendo que iba a perder mucho en el trabajo que usted ha realizado y la gloria que Nuestro Señor seguirá recibiendo de usted.
Es preciso que un acto tan generoso de virtud, hecho por amor al Señor y en el que usted ha sabido salir airoso, se vea seguido de nuevas victorias, que sin duda atraerán sus especiales bendiciones sobre usted y sobre ________ Carta 1675.
— Reg. 2, 340. 1.
Nicolás Talec nació en Nizon (Finisterre) el 2 de julio de 1623, entró en la congregación de la Misión el 19 de agosto de 1646, fue ordenado sacerdote en septiembre de 1648.
Fue enviado primeramente a Saint-Méen, donde emitió los votos el 25 de enero de 1650, dirigió el seminario de San Carlos de 1654 a 1662, el de Cahors de 1662 a 1668, el de Metz de 1669 a 1671, fue nombrado procurador general en 1671 y siguió siendo asistente de su congregación del 9 de enero de 1673 al 24 de abril de 1692. 532
Tomo IV · p. 570sus tareas.
Le digo expresamente, padre, que tan lejos estoy de haber perdido la estima y el afecto que siento por usted por causa de ese ataque que ha recibido usted, que por el contrario le considero actualmente como uno de los mejores misioneros, que ha pasado por la prueba; por consiguiente, mi corazón le quiere con todo cariño.
Le ruego que no le quepa la menor duda de ello.
En cuanto a la pensión, le diré que los misioneros, que deben tender siempre a su perfección, no deben tener más riquezas que a Dios; sin embargo, como es conveniente ponerse de acuerdo con el señor obispo de Tréguier 2 sobre la manera de deshacerse de él, me parece que convendrá que espere usted todavía un poco, tanto más cuanto que le descargaremos pronto, con la ayuda de Dios, del motivo principal de su tentación, para darle ocasión de servir a Dios con mayor libertad y con tranquilidad de espíritu, aunque no podamos pretender vernos libres de tentaciones en ninguna situación en que nos encontremos.
Está decidido que los siervos de Dios han de padecer tentaciones; Dios lo permite para probarlos; y si alguna vez no tuviera usted tentaciones, sería usted su mismo tentador.
Por tanto, hemos de esperarlo, pidiéndole a Dios la gracia de no sucumbir jamás y decidiéndonos a resistir con firmeza.
Así lo espero de la bondad de su alma y así se lo pido a Nuestro Señor para usted, rogándole que le pida usted lo mismo para mí y para toda la compañía, ya que soy en su amor su...
Después de escribir la presente, he pensado que la mejor manera de deshacerse de esa pensión, y la más útil para no tener más que a Dios por herencia, es cederla al seminario para que disfrute de ella mientras usted viva, declarando en ese mismo documento que tenía usted esa intención cuando se la reservó sobre el beneficio, para contribuir por este medio al progreso especial de los eclesiásticos de la diócesis.
Le escribo al señor obispo de Tréguier, que le dirá más detalladamente qué hay que hacer para ello.
Me parece que será conveniente mantener la casa en secreto. ________ 2.
Baltasar Grangier de Liverdi 533
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