Carta · tomo V
A UNA SEÑORITA DE ARRAS
10 de septiembre de 1653
1728 [1653,V ,9-10] A UNA SEÑORITA DE ARRAS 10 de septiembre de 1653 Señorita: He recibido y leído con gran respeto su carta, que conservo al ver en ella el espíritu que la anima y que, según creo, es el mismo que el de Nuestro Señor.
Pero siento una gran confusión por las propuestas que en ella me hace, ya que soy el hombre más indigno del mundo para poder aconsejarle en eso.
Le diré, sin embargo, con toda la simplicidad que confieso, que es difícil dar un parecer acertado sin saber las circunstancias de un asunto; por ejemplo, en este caso, no sé cómo se le ha ocurrido a usted el pensamiento de esas buenas religiosas, si pensaba usted anteriormente hacer algún bien más o menos semejante, o si se le ha ocurrido esto de golpe, sin haber pensado en ello, de dónde ha salido la idea de cambiar de proyecto, si es por no haber encontrado en esas buenas religiosas lo que usted pensaba o porque ve usted que es posible hacer en otra parte un bien mayor, y de dónde le ha venido este pensamiento.
En una palabra, hubiera sido conveniente que me hubiera expuesto usted estas circunstancias y otras parecidas.
Pues bien, señorita, le diré sin embargo que, si usted encomendó a Dios el asunto de las Brígidas y pidió el parecer de personas piadosas y a continuación firmó el contrato con esas buenas religiosas, me parece que hay que mantenerse en ello; pero si falta alguna de estas circunstancias en este asunto, especialmente la firma del contrato, y ve usted algo más importante para la glo________ Carta 1728.
— Reg. 1, f.° 32, copia sacada de la minuta autógrafa. 14
ria de Dios y siente usted inclinación hacia ello, entonces creo que hará usted bien en encomendar la cosa a Dios y aconsejarse de algunas personas piadosas y desinteresadas, siguiendo la inclinación de Nuestro Señor y el parecer de esas personas.
Nuestro Señor no permitirá que se engañe usted obrando de esa manera, sino que le dará la gracia de hacer lo que sea mejor para su gloria, para el bien de su iglesia y para la santificación de su querida alma, que encomiendo a Nuestro Señor con todo el afecto de mi corazón, ya que soy en su amor...
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