Carta · tomo V

A LA MADRE MARIA INÉS LE ROY

14 de octubre de 1649

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
V
Extensión
479 palabras
Página inicial
10
Ver tomo

1729 [1654,V ,10-11] A LA MADRE MARIA INÉS LE ROY [Septiembre de 1653] 1 ¡Bien, mi querida madre!

¡Gracias a Dios por las buenas noticias que me da!

¡Bendito sea Nuestro Señor Jesucristo! 2 Me ________ Carta 1729.

— Année sainte des religieuses de la Visitation Sainte Marie , t.

V , 543. 1.

Véase nota 2. 2.

El barco que llevaba a Carlos Ozenne y a las hijas de la Visitación destinadas a Polonia acababa de ser capturado por los corsarios ingleses; fue la noticia de este desagradable accidente lo que motivó esta carta.

Mediante contrato firmado el 14 de octubre de 1649 con la madre María Inés Le Roy, superiora del segundo monasterio de París, la reina de Polonia se había comprometido a dar 60.000 libras para la construcción de un monasterio y 6.000 libras de renta para gastos de mantenimiento.

Les pedía a las religiosas que aceptasen gratuitamente tantas jóvenes como pudiesen, sin contar a las que pagaran pensión.

La reina hizo actuar a la señora de Lamoignon y envió al señor des Noyers a Francia para tratar este asunto.

Se escogió a las religiosas y se prepararon los muebles.

Tomo V · p. 10

Se esperaba solamente que acabaran las agitaciones de París para la partida.

En una de sus visitas al convento, el arzobispo habló de las dificultades de la empresa y aconsejó que se retrasara su ejecución.

La reina de Polonia intentó en vano convencerle, el prelado se negó a dar el permiso.

En la imposibilidad que surgió de suprimir esta dificultad, se buscó otra solución.

La Madre Le Roy les pidió a los superiores de Annecy y de Troyes que le diesen las hermanas necesarias para la nueva fundación.

Las hermanas de Troyes llegaron al segundo monasterio de París el 9 de junio, y las de Annecy el 9 de julio.

Abandonaron París el 9 de agosto en compañía del señor de Monthoux, su 15

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parece que su corazón se sentirá un poco dolorido por la culpa que me atribuyen en todo esto.

Mejor así, mi querida madre; ¿no se siente usted dichosa de verse criticada por un motivo tan bueno?

Puede usted creer que yo también me considero partícipe de todo esto.

La verdad es que el bien no es tan bien si uno no sufre al hacerlo. «La caridad es paciente», dice el apóstol 3; por tanto no queda más remedio que sufrir en los deberes de caridad; e incluso es muy de temer que el bien que se hace sin sufrimientos no es un bien perfecto.

El Hijo de Dios nos enseña esta verdad, ya que quiso sufrir mucho en todos los bienes que nos hizo.

Así pues, suframos con ánimo y con humildad, mi querida madre.

Quizás vea usted en el cielo cómo ha sido éste uno de los bienes más agradables a Dios que ha hecho usted en la tierra.

Si tiene alguna noticia que comunicarme, le ruego que me lo diga y que me indique qué días se puede escribir a Dover.

V ICENTE DEPAUL

Tomo V · página PDF 16

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