Carta · tomo V
A MONSEÑOR MASSARI, SECRETARIO DE PROPAGANDA FIDE
13 de marzo de 1654
1792 [1716,V ,96-97] A MONSEÑOR MASSARI, SECRETARIO DE PROPAGANDA FIDE París, 13 de marzo de 1654 Monseñor: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Quizás le sorprenda la noticia que tengo que darle: la muerte del señor arzobispo de Myra 1 después de una corta enfermedad de doce o trece días, que provenía de una gran congestión del pecho.
El señor nuncio me ha hecho el honor de venir a decírmelo; y cuando me disponía a ir a visitarle al día siguiente, 10 de marzo de este mes, me enteré de que había muerto por la mañana; por la tarde lo llevaron a los franciscanos, donde se celebraron las exequias con asistencia del señor nuncio y de otras muchas personas importantes, especialmente algunos gentileshombres en representación del señor embajador de Portugal, que ha mostrado mucho interés por el difunto y por sus cosas.
Mandó poner orden en sus papeles, cerrando los más importantes y dando orden de que se enviasen a la Sagrada Congregación.
Hay algunas diferencias sobre el lugar de su enterramiento, ya que el párroco del barrio de SaintGermain, en donde residía, ________ Carta 1792 (CF).
— Archivo de Propaganda Fide, III Gallia, n.° 200, f.° 252; original. 1.
El acta mortuoria de la antigua iglesia de los franciscanos nos dice quién era este personaje: «10 de marzo de 1654.
Fallece Antonio Francisco de San Felice, napolitano, doctor de Roma, arzobispo de Myra, misionero y administrador de los reinos del Japón y del imperio de China, plenipotenciario de nuestros Santos Padres los Papas Urbano VIII e Inocencio X, con más de 25 años de vida misionera por todas las partes del mundo, bautizó a reyes infieles y convirtió a la fe a una infinidad de paganos, judíos y herejes, de paso por París para dirigirse a Roma, delegado para ello por el rey de Portugal» (Biblioteca Nacional, n. acq. fr. 22.361). 91
quiere que lo entierren en su iglesia; pero finalmente lo ha cedido a su orden.
He procurado servir a este buen arzobispo en todo lo que he podido siguiendo las órdenes de usted; siento mucho no haberlo podido hacer con mayor utilidad y verme tan pronto privado de esta ocasión para obedecerle a usted.
Esperaré alguna otra, pidiéndole a Dios la gracia de poder agradecer de algún modo la protección y la bondad incomparable con que usted nos honra.
Vive en esta ciudad un buen anciano de ochenta años, extranjero, que vivía con el difunto señor arzobispo de Myra 2; dice que es patriarca de Antioquía, aunque está solo y no tiene ninguna señal de prelatura.
He intentado convencerle de que se una a algunos religiosos que se van a ir a su país, para que se vuelva con ellos; pero ni su edad ni sus achaques se lo permiten.
Le suplico muy humildemente, monseñor, que use del poder que tiene sobre mí en todo cuanto le plazca, ya que soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde y obediente servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Al pie de la primera página: Monseñor Massari.
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